Europa afronta un elevado impacto económico y sanitario si no frena la contaminación por PFAS
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Un nuevo informe pone de relieve la urgente necesidad de frenar la contaminación por PFAS, los conocidos como “químicos permanentes”, ante el elevado impacto que estas sustancias tienen sobre la salud humana, el medio ambiente y la economía. El estudio estima que, si no se adoptan medidas regulatorias adicionales, el coste acumulado de la contaminación por PFAS en Europa podría alcanzar los 440.000 millones de euros hasta 2050.
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) se caracterizan por su extrema persistencia, lo que provoca que permanezcan durante décadas tanto en el medio ambiente como en el organismo humano. Esta contaminación genera costes sanitarios asociados a enfermedades derivadas de la exposición, gastos elevados de remediación de suelos y aguas contaminadas, así como impactos indirectos sobre procesos naturales esenciales, como la polinización.
Costes subestimados y necesidad de actuar en origen
El informe, elaborado a partir de los datos más recientes y una metodología mejorada, ofrece una estimación conservadora del impacto monetario de los PFAS. Los cálculos de costes sanitarios se basan únicamente en un número limitado de PFAS actualmente regulados, a pesar de que existen miles de sustancias de esta familia, por lo que los costes reales podrían ser significativamente mayores.
Según el estudio, combatir las emisiones de PFAS en su origen antes de 2040 permitiría ahorrar alrededor de 110.000 millones de euros, mientras que limitarse al tratamiento del agua contaminada supondría un coste superior al billón de euros. Dado que los PFAS siguen acumulándose incluso después de cesar las emisiones, el informe subraya que actuar de forma temprana es clave para reducir los impactos a largo plazo.
Grupos vulnerables y consecuencias sociales
El análisis identifica como poblaciones especialmente vulnerables a la contaminación por PFAS a los recién nacidos, niños, personas que viven cerca de zonas contaminadas y trabajadores expuestos en estos emplazamientos. Más allá de los efectos individuales sobre la salud, el informe advierte de posibles consecuencias sociales más amplias, asociadas al incremento de costes sanitarios y a la degradación de recursos naturales estratégicos.
La Comisión Europea ha reiterado su compromiso de proteger a estos colectivos, al tiempo que busca un enfoque equilibrado que permita avanzar hacia la eliminación de las PFAS sin comprometer determinadas aplicaciones industriales esenciales mientras no existan alternativas viables.
La Comisión Europea refuerza su hoja de ruta frente a los PFAS
La comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Competitiva, Jessika Roswall, ha señalado que “aclarar la situación de las PFAS mediante prohibiciones en usos de consumo es una prioridad absoluta tanto para los ciudadanos como para las empresas”. Roswall ha subrayado que la preocupación social es legítima y que el estudio “pone de manifiesto la urgencia de actuar”.
Las conclusiones del informe servirán de base para los próximos debates de la UE en materia de remediación, reducción de emisiones en origen, seguimiento ambiental y necesidades de investigación relacionadas con estas sustancias
Avances regulatorios en la Unión Europea
La UE ya ha adoptado medidas relevantes para controlar los riesgos de los PFAS. Sustancias como PFOS, PFOA, PFHxS, los PFCA de cadena larga y, más recientemente, el PFHxA, han sido prohibidas en numerosos productos de consumo, incluidos textiles, envases alimentarios y cosméticos. En octubre de 2025, la UE introdujo además prohibiciones graduales de todos los PFAS en las espumas contra incendios, una de las principales fuentes de emisión.
En paralelo, la Directiva de agua potable refundida obliga a los Estados miembros a vigilar los niveles de PFAS en el agua de consumo, garantizando el cumplimiento de los nuevos valores límite europeos.
La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) está evaluando actualmente una propuesta de restricción universal de las PFAS, cuyo dictamen se espera para finales de 2026. Sobre esta base, la Comisión elaborará su propuesta normativa.
Transición industrial y seguimiento europeo
Más allá del marco regulador, el Plan de Acción de la Industria Química, adoptado en julio de 2025, incluye iniciativas para apoyar la transición hacia el abandono de las PFAS. Asimismo, la Comisión está preparando un marco europeo de seguimiento para compartir buenas prácticas de remediación y mejorar la recopilación de datos, además de impulsar un diálogo con las partes interesadas para abordar de forma integral los retos asociados a la contaminación por PFAS.

