Euskadi avanza en calidad del aire y reducción de emisiones, pero mantiene retos en agua y biodiversidad
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El Informe de Coyuntura Ambiental de Euskadi 2025, presentado por el viceconsejero de Medio Ambiente, Josu Bilbao, ofrece una radiografía actualizada del estado ambiental del territorio, destacando avances significativos en calidad del aire, reducción de emisiones y recuperación de suelos, al tiempo que identifica retos persistentes en agua y biodiversidad.
El documento, elaborado por Ihobe, aplica la metodología de la Agencia Europea de Medio Ambiente y analiza la evolución de indicadores clave. Su lectura conjunta refleja que la transición ambiental en Euskadi progresa de forma sostenida, impulsada por políticas públicas continuadas y una creciente integración de criterios ambientales en la actividad económica y social.
El 94% de los días registraron calidad del aire buena o muy buena, y las emisiones de gases de efecto invernadero se han reducido un 38% desde 2005
En palabras de Josu Bilbao, “este informe confirma que avanzamos de forma sólida, pero también nos recuerda que la mejora ambiental de Euskadi exige ambición y un compromiso compartido”.
Mejora sostenida de la calidad del aire
El informe constata una evolución positiva de la calidad del aire, con un 94% de los días en niveles buenos o muy buenos, tres puntos más que el año anterior. La exposición urbana a partículas PM10 se sitúa en 14,1 µg/m³, lo que supone una reducción del 33% respecto a 2012.
Asimismo, las concentraciones de NO₂ y partículas se mantienen por debajo de los límites europeos, consolidando una tendencia de mejora vinculada a la reducción de emisiones del tráfico y la actividad industrial, así como a medidas de gestión de episodios naturales como las intrusiones de polvo sahariano.
Avances en descarbonización y energías renovables
Entre 2005 y 2024, Euskadi ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 38%, acercándose al objetivo del 45% fijado para 2030. No obstante, el informe advierte de la necesidad de intensificar esfuerzos en sectores como el transporte y otras actividades de difícil descarbonización.
En paralelo, la cuota de energías renovables en el consumo final alcanza el 21,3%, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido desde 2018. Este incremento está impulsado principalmente por el uso de biocarburantes y el desarrollo de tecnologías como la solar, la aerotermia y la geotermia.
Suelos, territorio y residuos: tendencias estables
La recuperación de suelos potencialmente contaminados continúa avanzando, con una superficie regenerada de 1.639 hectáreas, en línea con la Estrategia de Protección del Suelo de Euskadi 2030. Esta regeneración facilita la reutilización de espacios para usos urbanos e industriales, reduciendo la presión sobre el suelo natural.
En cuanto al territorio, la tasa de artificialización del suelo se mantiene estable en el 6,83%, un valor comparable al de regiones europeas densamente pobladas.
En materia de residuos urbanos, la generación se sitúa en torno a 1.116.000 toneladas anuales, con unos 439 kg por habitante. El objetivo es reducir esta cifra hasta los 419 kg por habitante al final de la década.
Retos persistentes en agua y biodiversidad
Pese a los avances, el informe identifica ámbitos donde la evolución es más lenta, especialmente en el estado ecológico de las masas de agua superficiales y en determinados indicadores de biodiversidad.
Aunque el 23% del territorio está protegido bajo la Red Natura 2000, persisten señales de deterioro en algunos grupos biológicos, como las aves acuáticas invernantes y las aves costeras, lo que evidencia la necesidad de reforzar la integración de la biodiversidad en las políticas sectoriales y en la gestión del territorio.
Percepción social y comunicación ambiental
El informe también analiza la percepción ciudadana. En 2025, el 51% de la población declara estar dispuesta a modificar sus hábitos para ser más respetuosa con el medio ambiente, mientras que un 34% lo haría si el esfuerzo requerido es limitado.
Sin embargo, la preocupación climática muestra un ligero descenso: el 28% de la ciudadanía se declara poco o nada preocupada. Este dato pone de relieve la importancia de reforzar las estrategias de sensibilización y comunicación pública.
En este contexto, Josu Bilbao ha subrayado que “frente al avance del negacionismo climático, la ciencia es la base de nuestras decisiones”, destacando la necesidad de mantener políticas públicas basadas en la evidencia.

