Extremadura prepara un plan para modernizar 300.000 hectáreas de regadío con hasta 3.000 millones de inversión
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La Junta de Extremadura y las comunidades de regantes han iniciado los trabajos para elaborar un nuevo Plan Estratégico de Modernización del Regadío Extremeño, una iniciativa que abarcará unas 300.000 hectáreas y requerirá una inversión estimada de entre 2.500 y 3.000 millones de euros.
El plan se desarrollará durante los próximos 10 a 15 años y pretende reforzar la viabilidad y competitividad de un sector con un peso relevante en la economía regional, especialmente por su contribución al empleo, al producto interior bruto y a la cohesión territorial.
La financiación se articulará mediante la colaboración entre las administraciones públicas y las propias comunidades de regantes, que asumirán la parte principal del esfuerzo inversor.
Un sector estratégico para la economía extremeña
La agricultura de regadío representa el 6,4 % del PIB de Extremadura y sostiene alrededor de 15.000 puestos de trabajo.
Si se suma la actividad de la industria agroalimentaria vinculada, el conjunto genera cerca del 15 % de la riqueza regional y más de 20.000 empleos, según los datos aportados por la Junta.
Estas cifras sitúan al regadío como uno de los pilares del sistema productivo extremeño y explican la necesidad de garantizar su adaptación a los nuevos retos climáticos, energéticos y regulatorios.
El regadío y la industria agroalimentaria asociada generan en torno al 15 % de la riqueza regional y más de 20.000 empleos.
Infraestructuras con más de cuatro décadas de antigüedad
Extremadura dispone de unas 300.000 hectáreas de regadío, de las que aproximadamente 180.000 hectáreas están representadas por la Comunidad de Regantes de Extremadura, REGANTEX.
Una parte importante de estas infraestructuras supera ya los 30 o 40 años de antigüedad y presenta limitaciones asociadas a redes no presurizadas, pérdidas de agua, elevados costes de mantenimiento y problemas relacionados con el consumo energético.
La modernización deberá abordar la renovación de estas redes y la incorporación de sistemas que permitan mejorar el control y la distribución del agua.
Digitalización y eficiencia para optimizar el uso del agua
El nuevo plan se plantea como una hoja de ruta para aumentar la eficiencia del regadío y asegurar su competitividad a largo plazo.
Entre sus prioridades figuran la reducción de pérdidas, la optimización del uso de los recursos hídricos, la mejora de la eficiencia energética y la implantación de herramientas de digitalización y telegestión.
El objetivo es avanzar hacia modelos productivos capaces de responder a un contexto marcado por una mayor presión climática, el encarecimiento de la energía y unas exigencias regulatorias crecientes.
La Junta considera que esta transformación será necesaria para mantener la aportación del regadío al desarrollo económico y social de Extremadura durante las próximas décadas.

