Future4 Circularity 2026 confirma la necesidad del giro hacia una economía circular competitiva

El encuentro reunió a más de 220 representantes de empresas, administraciones y entidades del sector para abordar los retos de implementación de la economía circular, con foco en regulación, competitividad industrial, innovación tecnológica y RAP

La economía circular ha entrado en una nueva fase. Una en la que el debate ya no gira en torno a qué hacer, sino a cómo hacerlo posible. En ese punto de transición se situó la tercera edición de Future4 Circularity 2026, celebrada ayer, miércoles 25 de marzo, en el Auditorio El Beatriz de Madrid, que volvió a reunir —con aforo completo— a más de 200 profesionales, más de 30 ponentes y 17 entidades patrocinadoras en una jornada marcada por la intensidad del análisis y el enfoque práctico.

Impulsado como un espacio para abordar los grandes retos del sector en un momento decisivo, el encuentro reunió a administraciones, empresas, asociaciones sectoriales y profesionales expertos con un objetivo claro: analizar las condiciones necesarias para acelerar la implementación real de la economía circular. Con la moderación de la periodista de ciencia y tecnología Patricia Ruiz Guevara, la jornada articuló una conversación continua en torno a los principales vectores que condicionan la transición hacia la economía circular —regulación, competitividad, inversión, innovación y gobernanza—, poniendo el foco en qué está frenando su despliegue y qué decisiones deben tomarse para hacerlo posible.

 

 

Un cambio de paradigma

La bienvenida corrió a cargo de Alberto Casillas, director de RETEMA, quien marcó desde el inicio el tono estratégico del encuentro al destacar la economía circular como un eje cada vez más ligado a la competitividad, la industria y la resiliencia económica. En su intervención, puso en valor el papel del evento como espacio de análisis y diálogo en un momento de transformación para el sector, y subrayó el cambio de enfoque que atraviesa la transición circular: de una visión centrada en lo ambiental a otra integrada en la estrategia económica. En este contexto, incidió en uno de los principales retos actuales, la brecha entre ambición e implementación, y señaló que el desafío ya no es avanzar hacia la economía circular, sino hacerlo de forma efectiva, generando valor real y trasladando las estrategias al terreno operativo de empresas y territorios.

 

“El debate ya no está en si avanzar hacia la economía circular, sino en cómo hacerlo de forma que genere valor económico, refuerce la competitividad y contribuya a un modelo más sostenible y resiliente.”

 

 

Este enfoque quedó reforzado con la intervención institucional de Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, quien inauguró oficialmente el encuentro a través de un mensaje en vídeo. Morán situó la economía circular como uno de los ejes clave de la acción pública en los próximos años. En su mensaje, destacó el avance en la construcción de una conciencia ambiental compartida entre administraciones, empresas y sociedad civil, que permite afrontar con mayor solidez la transición hacia modelos más sostenibles. Al mismo tiempo, subrayó el margen de mejora existente para reforzar la economía mediante un uso más eficiente de los recursos, y apuntó a la necesidad de seguir avanzando en planificación, regulación y gobernanza para convertir ese potencial en resultados concretos. “Tenemos por delante el reto de identificar el gran espacio de mejora que existe para impulsar la economía de nuestro país”, señaló, enmarcando la economía circular como una oportunidad estratégica para el desarrollo económico y ambiental.

 

“Tenemos por delante el reto de identificar el gran espacio de mejora que existe para reforzar la economía de nuestro país a través de la economía circular.”

 

 

Economía circular: el cruce entre política ambiental e industrial

Con este marco institucional, la jornada arrancó con una conversación entre Marta Gómez, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del MITECO, y Teresa Parejo, directora general de Estrategia Industrial y de la Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, que situó la economía circular en el cruce entre la política ambiental y la industrial.

Gómez subrayó que el impulso europeo a la circularidad responde al agotamiento del modelo lineal y al contexto de triple crisis —climática, de biodiversidad y de contaminación—, y destacó que “la economía circular aparece ya en el centro de las políticas, también a petición de las propias industrias”. En este sentido, defendió la necesidad de un enfoque sistémico, un marco regulatorio estable y el desarrollo de un mercado único de materias primas secundarias, así como el papel de instrumentos como el PERTE, cuya continuidad está prevista hasta 2028.

 

“Las claves del éxito de la economía circular son un enfoque sistémico, un marco regulatorio estable y un mercado único de materias primas.”

 

futuree4

 

Por su parte, Parejo puso el acento en la dimensión económica y empresarial de la transición, y señaló que la circularidad constituye “una oportunidad para las empresas” y un elemento clave para reforzar la resiliencia de las cadenas de valor. Asimismo, insistió en la necesidad de que el marco regulatorio acompañe al tejido productivo y en mantener un diálogo constante entre el sector público y el privado, apoyado en instrumentos de financiación que permitan movilizar inversión y transformar los modelos de negocio.

 

“Es clave mantener un diálogo constante entre el sector público y privado para que los modelos de negocio sean viables.”

 

Primer diagnóstico: del plan a la acción

A partir de este enfoque estratégico, el primer diálogo permitió aterrizar el debate en la realidad operativa del sector. Gonzalo Cañete, consejero delegado de PreZero España y Portugal, abrió su intervención con un diagnóstico directo sobre la situación del sector al advertir que “no podemos estar eternamente haciendo planes; es el momento de pasar a la acción”, en un momento que calificó de estancamiento. Desde esta perspectiva, situó el foco en la necesidad de acelerar el desarrollo de infraestructuras y dotar de certidumbre al marco económico y regulatorio —especialmente en cuestiones como el impuesto de vertido—, y señaló que “si va a ser más barato enterrar una tonelada de residuo que generar energía, vamos a seguir enterrando el residuo”. Cañete reclamó, además, mayor agilidad administrativa y liderazgo político, defendió una colaboración público-privada “que vaya más allá de lo transaccional” y subrayó el papel central de la ciudadanía en la transición, apostando por acompañar y explicar en lugar de imponer. Como mensaje de fondo, apeló a combinar “humildad para entender de dónde partimos” con ambición para convertir el sector en un verdadero motor económico.

 

“Si es más barato enterrar una tonelada de residuo que generar energía, vamos a seguir enterrando residuos; necesitamos señales claras para cambiar el modelo.”

 

 

El marco público, a examen

Sobre este diagnóstico inicial, el Panel I —patrocinado por Valtalia— centró el análisis en el papel del marco público como facilitador de la transición. El Panel I, centrado en regulación, políticas públicas y marco estratégico, abordó el papel de la economía circular en el nuevo contexto europeo, donde deja de ser solo una cuestión ambiental para consolidarse como una palanca de competitividad y desarrollo industrial. Desde las distintas perspectivas autonómicas, José M.ª Fernández Alcalá (Ihobe), Albert Planell (Agencia de Residuos de Cataluña), Jorge Blanco (Generalitat Valenciana), Ángel Pablo Montañés (Gobierno de Canarias) y Ana Bretaña (Gobierno de Navarra) coincidieron en la necesidad de alinear los marcos estratégicos con esta nueva realidad y reforzar la coordinación entre administraciones. En este sentido, Fernández Alcalá advirtió que “tenemos la tecnología y las herramientas, pero no la competitividad en precios”, mientras que Planell insistió en que los planes deben traducirse en ejecución inmediata y en avanzar hacia un cambio de paradigma en el que los residuos pasen a concebirse como recursos.

El debate puso también el foco en los principales cuellos de botella que siguen condicionando la transición, como la complejidad administrativa, la falta de agilidad en la tramitación o la necesidad de avanzar en valorización para reducir la dependencia del vertedero, tal y como señaló Jorge Blanco. Por su parte, Montañés alertó del riesgo de “hiperregulación” y defendió la necesidad de hacer política útil y adaptada a las realidades territoriales, especialmente en regiones periféricas, mientras que Bretaña subrayó la importancia de poner el foco en las potencialidades del territorio y en el papel tractor de la administración. En conjunto, el panel evidenció que avanzar en economía circular exige marcos claros, instrumentos eficaces y una mayor capacidad de implementación para trasladar las estrategias a resultados reales.

 

 

Condiciones reales del sistema

Tras el análisis del marco público, el segundo diálogo permitió profundizar en las condiciones reales del sistema desde una perspectiva operativa e industrial. El segundo diálogo, protagonizado por Rafael Sánchez, director de Residuos y Plásticos de Veolia España, abordó las condiciones necesarias para que la economía circular funcione a escala industrial, poniendo el foco en las limitaciones reales del sistema. Sánchez advirtió de que “muchas veces la normativa no se cumple porque hay señales de precio que van en contra de la propia normativa”, en un contexto en el que el vertedero sigue siendo una opción económicamente competitiva. En este sentido, subrayó la necesidad de alinear los incentivos económicos, reforzar el papel de las administraciones en la recogida y gestión, y avanzar en una mejor articulación de la responsabilidad ampliada del productor. Asimismo, incidió en uno de los principales cuellos de botella del modelo: la falta de una demanda estable de materiales reciclados, y señaló que sin mercado no habrá inversión ni desarrollo de infraestructuras, en una transición que, según apuntó, requerirá varias décadas para consolidarse.

 

“Lo más importante para que la economía circular funcione es que exista una demanda estable de materiales reciclados.”

 

 

Este primer bloque de la jornada dio paso a una pausa café, concebida como espacio de networking, que permitió prolongar el debate en un entorno más informal y favorecer el intercambio entre los asistentes antes de retomar el programa de contenidos.

 

 

Mirada estructural: el modelo en perspectiva internacional

A la vuelta, el tercer diálogo retomó el análisis desde una perspectiva más estructural y comparada. El tercer diálogo, con José Antonio García, director general de Tratamiento de Residuos de Valoriza, abordó el posicionamiento de España en el contexto internacional y los principales retos estructurales del modelo. García destacó que, pese a contar con operadores capaces de competir a nivel global, el sistema sigue condicionado por una elevada dependencia del vertedero y por una complejidad administrativa que frena el desarrollo de nuevas infraestructuras. En este sentido, defendió la necesidad de mirar a referentes como los países del norte de Europa y avanzar hacia una mayor planificación, coordinación y gobernanza, y lanzó una reflexión clara: “las reglas del juego están bastante claras, pero queda toda la partida por jugar”. El diálogo puso también el foco en los obstáculos que afectan a vectores clave como la valorización energética o el biometano, especialmente la falta de aceptación social y las dificultades en la tramitación, en un contexto en el que el sector privado ya está impulsando numerosos proyectos, pero necesita un entorno más favorable para su despliegue.

 

“Las reglas del juego están bastante claras, pero la transición aún no se ha materializado: ¿cuántas ediciones más de Future4 Circularity tienen que pasar para que el semáforo pase de amarillo a verde?”

 

 

Circularidad como ventaja competitiva

Sobre este diagnóstico acumulado, el programa avanzó hacia la perspectiva empresarial con el Panel II, centrado en circularidad y competitividad industrial. El Panel II evidenció que la economía circular ha dejado de ser una cuestión exclusivamente ambiental para consolidarse como una palanca directa de competitividad empresarial. Desde distintos sectores —alimentación y bebidas, energía, retail, textil y química—, Beatriz Herrera (Mahou San Miguel), Mar Perrote (Moeve), Elena Aldana (Carrefour), Andrés Fernández (Mango) y Carolina Gregorio (Dow) coincidieron en que integrar la circularidad en la estrategia de negocio permite ganar eficiencia, resiliencia y posicionamiento en el mercado. Desde la optimización operativa y la valorización de subproductos hasta el desarrollo de nuevos vectores energéticos o materiales avanzados, la circularidad se vincula cada vez más a la innovación, la inversión y la diferenciación. “La economía circular es una manera de competir”, sintetizó Herrera, mientras Perrote subrayó su papel como vector clave para la autonomía de recursos y la transformación industrial.

Sin embargo, el panel también puso de manifiesto las dificultades para escalar estos modelos a nivel industrial. La incertidumbre regulatoria, la falta de mercados sólidos para materiales reciclados o el desfase entre innovación y despliegue siguen actuando como frenos estructurales. Aldana incidió en el impacto del marco normativo y la complejidad operativa en sectores como el retail, mientras Fernández apuntó a la necesidad de acompasar regulación y realidad industrial, especialmente en ámbitos como el ecodiseño o la RAP. Por su parte, Gregorio alertó de la pérdida de competitividad de la industria europea y de la necesidad de reducir costes regulatorios y energéticos para que la circularidad sea viable a gran escala. En conjunto, el panel dejó una idea clara: la circularidad ya es estrategia, pero su consolidación dependerá de generar condiciones económicas, regulatorias y de mercado que permitan llevarla del piloto a la escala industrial.

 

 

Dimensión social de la circularidad

En continuidad con este enfoque, el cuarto diálogo introdujo una dimensión clave: el papel de los operadores y, en especial, del factor social en la transición. El cuarto diálogo, con Javier Irigoyen, director general de FCC Medio Ambiente, puso el foco en los operadores como actores clave en la transición hacia la economía circular, y destacó especialmente la dimensión social del cambio de modelo. Irigoyen señaló que “hay tres actores fundamentales: el ciudadano, las administraciones y las empresas”, y subrayó que la implicación del ciudadano —especialmente en la separación en origen— resulta determinante para mejorar la eficiencia del sistema. En este contexto, defendió la necesidad de avanzar de forma coordinada entre todos los agentes, combinando regulación, inversión e innovación, y recordó que el sector ya está realizando un esfuerzo significativo en I+D+i para mejorar los procesos. Asimismo, advirtió de la brecha existente para cumplir los objetivos europeos, y apuntó a la necesidad de buscar soluciones para una parte relevante de los residuos que aún no se valorizan, así como de seguir tomando como referencia modelos más avanzados de nuestro entorno.

 

“Tenemos que alcanzar un 65% de valorización y menos del 10% de vertido, pero existe un gap importante que debemos resolver con nuevas soluciones.”

 

 

En este momento, la jornada hizo una pausa para el cóctel de almuerzo, en un espacio de networking que permitió prolongar las conversaciones en un ambiente más distendido y reforzar el intercambio entre profesionales del sector. Este paréntesis dio paso al bloque de tarde, marcado por una mirada más amplia —europea e internacional— del proceso de transición circular.

 

 

Perspectiva comunitaria: avances regulatorios y brecha en la aplicación

En este contexto, la conexión con Bruselas permitió incorporar la perspectiva comunitaria al debate. El quinto diálogo, con Aurel Ciobanu-Dordea, director de Economía Circular de la Comisión Europea, aportó la visión comunitaria sobre el estado y la evolución de la circularidad en Europa, con un diagnóstico claro: pese a los avances regulatorios, su implantación real sigue siendo insuficiente. Ciobanu-Dordea subrayó que “la economía circular sigue siendo una prioridad compartida en todo el espectro político”, pero reconoció que el rendimiento actual, especialmente en el uso de materiales circulares, está por debajo de lo esperado. En este contexto, planteó como retos clave hacer la economía circular más atractiva frente al modelo lineal, desarrollar un verdadero mercado único de materias primas secundarias y avanzar en la armonización de instrumentos como la responsabilidad ampliada del productor. Asimismo, incidió en la necesidad de complementar la regulación con instrumentos económicos eficaces y de abordar reformas pendientes, como la gestión de residuos electrónicos, en un proceso que exigirá acelerar la implementación y mejorar la coordinación entre Estados miembros.

 

“El desafío es hacer que los productos y servicios de la economía circular sean más atractivos y competitivos que los del modelo lineal.”

 

 

Tecnología: capacidad sin despliegue

Después de la visión europea, el debate se trasladó al papel de la tecnología como habilitador de la transición. El Panel III puso sobre la mesa una idea compartida por todos los participantes —Ana López (STADLER), Alberto Tuñón (Econward), Albert Sabala (Grupo Griñó), Óscar Madrid (Europa-Parts), Eduardo Fernández (Urbaser) y Alex Mas (Bianna)—: la base tecnológica para avanzar en economía circular ya existe, pero el verdadero reto está en su despliegue a escala. Desde la mejora de las plantas de tratamiento, la digitalización y la automatización hasta el desarrollo de soluciones para flujos complejos, el sector ha alcanzado un grado de madurez suficiente para responder a las exigencias regulatorias. “La tecnología está preparada; el problema es aplicarla de forma masiva y organizada”, resumió Ana López, en una reflexión alineada con el diagnóstico general del panel.

Sin embargo, los obstáculos siguen siendo estructurales: la falta de mercados estables para los materiales reciclados, la viabilidad económica de muchas soluciones, la rigidez administrativa o la insuficiente inversión en infraestructuras. Sabala incidió en que el principal problema no es tecnológico, sino de competitividad de los materiales recuperados frente a los vírgenes, mientras Tuñón y Madrid apuntaron a la necesidad de flexibilizar los procedimientos y alinear normativa y realidad industrial para facilitar la implantación. Fernández subrayó el papel de la compra pública innovadora y la colaboración como palancas clave, y Mas alertó de que no se puede exigir a la tecnología resolver problemas que son esencialmente económicos o de mercado. En conjunto, el panel dejó una conclusión clara: la innovación ya no es el cuello de botella; lo es la capacidad del sistema para crear las condiciones —regulatorias, económicas y de demanda— que permitan llevar esas soluciones al terreno real.

 

 

Una mirada global a la transición

En este punto, el programa incorporó una mirada internacional que permitió ampliar el foco más allá del contexto europeo. El sexto diálogo, con Constance Granier, responsable del programa para el Compromiso Global de la Fundación Ellen MacArthur, aportó una perspectiva internacional sobre el estado real de la economía circular, poniendo el foco en la distancia entre la ambición y su implementación efectiva. Granier señaló que “la economía circular se ha convertido casi en una palabra de moda”, y advirtió del riesgo de que el concepto se diluya si no se traduce en cambios reales en el sistema. En este contexto, identificó dos factores clave para avanzar: la ambición —entendida como compromiso global— y la transparencia, y destacó que el uso de datos y su seguimiento son esenciales para escalar soluciones. Asimismo, subrayó que el principal desafío sigue siendo económico y que la transición requiere un cambio sistémico, basado en una mayor colaboración entre actores y en el desarrollo de soluciones que sean competitivas frente al modelo lineal.

 

“La economía circular se ha convertido en una palabra de moda, y eso implica el riesgo de que se diluya su significado.”

 

 

La RAP, en el centro del sistema

De la visión global, el debate volvió a aterrizar en el contexto nacional con un enfoque práctico sobre la implantación de la RAP. El diálogo con Joan Ros, director general de Envalora, abordó el papel de los sistemas colectivos en la implantación de la RAP en envases industriales y comerciales, poniendo el foco en los retos prácticos que enfrentan las empresas. Ros subrayó la necesidad de avanzar en trazabilidad y gestión de datos, y señaló que “en los sistemas de reutilización se reutiliza mucho, pero se traza poco”, lo que evidencia una brecha entre la normativa y su aplicación real. En este contexto, destacó que muchas empresas quieren cumplir, pero aún no disponen de metodologías claras, y reclamó mayor certidumbre y reglas de juego definidas para facilitar su adaptación. Asimismo, defendió el papel de los SCRAP como herramientas de acompañamiento, capaces de ayudar a las empresas —independientemente de su tamaño— a cumplir con sus obligaciones en un entorno cada vez más complejo desde el punto de vista regulatorio y operativo.

 

“Tiene que haber unas reglas del juego claras y homogéneas para todos los actores del sistema si queremos que la responsabilidad ampliada del productor funcione.”

 

 

En la recta final de la jornada, el Panel IV centró el debate en uno de los pilares clave del sistema: la responsabilidad ampliada del productor, en línea con el diálogo previo. El Panel IV abordó la responsabilidad ampliada del productor (RAP) como una de las principales palancas para transformar el modelo de gestión de residuos, en un momento marcado por la ampliación del marco normativo y la entrada de nuevos flujos. Carmen Sánchez (Procircular), Laura Sanz de Siria (Implica), Rebeca Mella (Ecoembes), Cinta Bosch (AECOC), Alicia García-Franco (FER) y María José Delgado (Ayuntamiento de Madrid) coincidieron en que el sistema ha avanzado, pero aún presenta importantes retos en términos de cumplimiento, coordinación y eficiencia. La RAP se consolida como una herramienta eficaz y necesaria, pero su funcionamiento real depende de establecer reglas claras, garantizar que todos los productores cumplan y mejorar la gobernanza del sistema. “No tiene sentido que unos productores estén cumpliendo y financiando y otros no”, se apuntó durante el debate, reflejando una preocupación compartida por el equilibrio y la equidad del modelo.

El panel también evidenció desafíos estructurales que condicionan su desarrollo, como la falta de trazabilidad homogénea, la complejidad operativa para empresas y gestores o la necesidad de contar con datos fiables y comparables. Sanz de Siria subrayó la importancia de construir un sistema basado en “gobernanza definida, trazabilidad compartida y control público eficaz”, mientras Mella defendió avanzar hacia un “plan país” que refuerce la coordinación y la visión de conjunto. Desde el ámbito empresarial, Bosch alertó del desconocimiento existente en parte del tejido productivo, y García-Franco reclamó incorporar al sector reciclador en la gobernanza y evitar distorsiones que penalicen la calidad frente al precio. Por su parte, Delgado puso el foco en la aplicación práctica del modelo desde el ámbito municipal, destacando la complejidad de la financiación y la necesidad de reforzar los mecanismos de coordinación. En conjunto, el panel dejó claro que la RAP es una herramienta clave, pero su éxito dependerá de su capacidad para evolucionar hacia un sistema más transparente, equilibrado y orientado a resultados reales.

 

 

El sistema de envases ante el reto de acelerar resultados

Como cierre del bloque de diálogos, la intervención de Ecovidrio aportó una lectura global del sistema en el momento actual. El último diálogo, con José Manuel Núñez-Lagos, director general de Ecovidrio, ofreció una reflexión sobre el momento actual del sistema de gestión de envases en España, combinando realismo y perspectiva de avance. Núñez-Lagos reconoció que “con los datos actuales no hay motivos para ser optimistas, pero sí para estar esperanzados”, en referencia a las mejoras recientes en determinados modelos de recogida, aunque advirtió de la urgencia de acelerar el cumplimiento de los objetivos de reciclaje. En este contexto, subrayó la importancia de reforzar la gobernanza del sistema, garantizar reglas de juego claras y avanzar en la corresponsabilidad de todos los actores —incluidas las administraciones—, señalando que la mejora de la gestión dependerá de la coordinación y de la existencia de una competencia bien estructurada. Asimismo, puso el foco en la necesidad de no desviar recursos de su finalidad y en el compromiso del sector por aportar “conocimiento, dedicación y resultados” en un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista regulatorio y operativo.

 

“Las empresas tienen derecho a saber cómo vamos a cumplir los objetivos de 2030, y nosotros la obligación de explicarlo con claridad.”

 

 

Convertir la ambición en resultados

El final de la jornada retomó el hilo iniciado en la apertura, reforzando la idea de que el reto ya no es conceptual, sino de implementación. Alberto Casillas, director de RETEMA, volvió al escenario para poner el broche final a una edición marcada por el alto nivel de participación y la calidad del debate. En su intervención, lanzó un mensaje claro: la economía circular ya no puede entenderse como una conversación a futuro, sino como una realidad que exige acción inmediata. Desde esta perspectiva, subrayó la necesidad de abordarla de forma transversal, integrada en las decisiones empresariales, industriales y de política pública, y no solo desde el ámbito ambiental. Como idea final, insistió en que avanzar hacia una economía circular real pasa por simplificar marcos, ejercer liderazgo, mejorar la coordinación entre actores y movilizar inversión, condiciones imprescindibles para transformar el modelo y consolidar la circularidad como un verdadero vector de competitividad.

 

 

A continuación, la clausura institucional corrió a cargo de Rafael García, viceconsejero de Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, quien puso el acento en el papel de las administraciones como agentes clave para desbloquear la transición circular. En su intervención, defendió la necesidad de avanzar hacia un modelo de crecimiento “sostenible y equilibrado”, en el que competitividad y sostenibilidad vayan de la mano, y subrayó que ese avance pasa necesariamente por un marco normativo más ágil y coherente. En este sentido, señaló que “las administraciones tenemos que ser capaces de adaptar las normas, simplificarlas y evitar la fragmentación del mercado”, apostando por reforzar la unidad de mercado, la visión compartida y los mecanismos de supervisión. Asimismo, apuntó a herramientas concretas para acelerar el sistema, como el desarrollo del silencio positivo o la consolidación de criterios de fin de condición de residuo, y defendió que esta lógica debe extenderse a todos los modelos —incluidos los sistemas colectivos y los de depósito y devolución— para garantizar una implementación efectiva y coordinada de la economía circular.

 

“Las administraciones debemos adaptar la normativa para hacerla más sencilla y evitar la fragmentación del mercado.”

 

 


Con todo ello, cerramos la tercera edición de Future4 Circularity 2026, que se consolida como un espacio de referencia para el sector, tanto por la participación como por la calidad del debate generado a lo largo de la jornada. El aforo completo y la implicación de más de 200 profesionales, junto a ponentes y patrocinadores, reflejan el interés y el momento decisivo que atraviesa la economía circular.

Desde RETEMA queremos agradecer a todos los que lo han hecho posible —ponentes, patrocinadores y asistentes— su implicación y contribución a un encuentro que concluyó con un último espacio de café y networking para seguir compartiendo ideas y conexiones.

Con la mirada puesta en el futuro, Future4 Circularity reafirma su vocación de continuidad como punto de encuentro para seguir impulsando el debate y, sobre todo, la acción en torno a la economía circular.

¡Atentos a próximas comunicaciones!

 

Han respaldado Future4 Circularity 2026….

 

 

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