La Orden TED/1191/2024 impulsa un nuevo estándar en el control de vertidos y sitúa la certificación MCERTS como referencia técnica en el sector del agua
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La gestión del agua en España entra en una nueva fase con la aprobación de la Orden TED/1191/2024, una normativa que responde al creciente nivel de exigencia en materia de control ambiental, eficiencia en el uso de los recursos hídricos y transparencia en la gestión de los vertidos.
La norma establece requisitos técnicos más estrictos para la medición de nivel, caudal y volumen, tanto en aprovechamientos como en puntos de vertido, reforzando el papel de la instrumentación como elemento crítico en la toma de decisiones .
Este cambio normativo no se produce de forma aislada, sino que se enmarca en una tendencia más amplia hacia la digitalización del ciclo del agua, donde la disponibilidad de datos fiables, continuos y auditables resulta fundamental para garantizar el cumplimiento legal y optimizar la operación de las infraestructuras hidráulicas.
La orden busca no solo mejorar el control sobre captaciones —como pozos, embalses o depósitos reguladores—, sino también asegurar la monitorización continua de los vertidos procedentes de redes de saneamiento y estaciones de tratamiento, un aspecto clave en la protección del medio hídrico .
Un salto cualitativo en los requisitos de medición y control
Uno de los principales cambios que introduce la Orden TED/1191/2024 es el nivel de exigencia en los sistemas de medición. Ya no basta con disponer de instrumentación básica: los equipos deben ser capaces de generar datos fiables en condiciones reales de operación, estar disponibles para inspección y permitir su verificación en cualquier momento, incluso de forma remota.
Esto implica que los sistemas deben ser accesibles, auditables y contar con mantenimiento documentado, garantizando que cualquier dato registrado pueda ser trazado y validado por los organismos competentes. Además, la obligación de medir de forma continua caudales y volúmenes en puntos críticos —como aliviaderos o estaciones depuradoras— introduce una nueva dimensión en el control de los vertidos, mucho más rigurosa y basada en evidencia.
La nueva normativa exige datos continuos, auditables y verificables remotamente, elevando el estándar técnico de los sistemas de medición en el sector del agua.
Este enfoque refuerza la necesidad de contar con soluciones tecnológicas avanzadas, capaces de operar con precisión en entornos complejos y de integrarse en sistemas digitales de gestión.
MCERTS: la certificación que garantiza la calidad del dato
En este nuevo marco, la certificación MCERTS se posiciona como un elemento clave para garantizar el cumplimiento normativo. Este esquema, desarrollado por la Environment Agency del Reino Unido, establece criterios rigurosos para validar equipos de medición, asegurando su precisión, repetibilidad y capacidad de generar datos trazables y auditables .
La importancia de esta certificación radica en que no solo evalúa el rendimiento del equipo en condiciones ideales, sino también su comportamiento en entornos reales de operación, donde factores como la humedad, la suciedad o las variaciones de temperatura pueden afectar a la medición.
En particular, la certificación MCERTS Clase 1 representa el nivel más alto de exigencia y permite el uso de los equipos en aplicaciones críticas como la medición de caudal en canal abierto o la monitorización de alivios, ámbitos directamente regulados por la Orden TED/1191/2024.
La certificación MCERTS Clase 1 garantiza que los datos de medición son válidos, verificables y aceptados por las autoridades hidráulicas.
De este modo, la certificación se convierte en un elemento de confianza tanto para operadores como para administraciones, al asegurar que los datos cumplen con los estándares exigidos por confederaciones hidrográficas y organismos de inspección.
Del ultrasonido al radar: un cambio tecnológico impulsado por la normativa
La mayor exigencia en la calidad de los datos está impulsando una transición tecnológica en el sector. Durante años, los sensores ultrasónicos han sido una solución habitual en aplicaciones de medición de nivel y caudal. Sin embargo, sus limitaciones en condiciones reales de operación —especialmente en presencia de vapor, espuma, suciedad o cambios de temperatura— han quedado en evidencia ante los nuevos requisitos.
La tecnología radar, por el contrario, ofrece una medición mucho más robusta al no verse afectada por estas variables. Su funcionamiento permite mantener la precisión incluso en entornos adversos, sin necesidad de recalibración frecuente y con una mayor estabilidad en la señal.
El radar elimina las interferencias provocadas por condiciones ambientales, garantizando mediciones estables donde el ultrasonido pierde fiabilidad.
Este cambio no es solo tecnológico, sino también operativo, ya que permite reducir incidencias, mejorar la continuidad del servicio y aumentar la confianza en los datos registrados.
Radar de 80 GHz: precisión, robustez y eficiencia operativa
Dentro de esta evolución, la tecnología radar de 80 GHz representa un salto cualitativo en la medición de nivel y caudal. Equipos como los sensores VEGAPULS C11, C21 y C23 incorporan esta tecnología, ofreciendo una solución avanzada especialmente diseñada para entornos del ciclo del agua.
Su capacidad de medición sin contacto elimina el desgaste mecánico, mientras que su inmunidad a factores como la espuma, el vapor o la suciedad garantiza un funcionamiento fiable incluso en condiciones extremas. Estos sensores pueden operar en rangos de hasta 20 metros, incluso en estructuras estrechas o con condensación, manteniendo siempre la precisión de la medición .
A nivel constructivo, destacan por su diseño compacto, su antena encapsulada en materiales resistentes a agentes químicos y radiación UV, y su facilidad de integración mediante señales estándar o protocolos de comunicación industrial. Todo ello se traduce en una solución robusta, versátil y preparada para los entornos más exigentes.
La tecnología radar de 80 GHz permite medición sin contacto, sin mantenimiento y con alta precisión en cualquier condición ambiental.
Digitalización, control y simplificación de la operación
La transformación que impulsa la nueva normativa no se limita a la medición, sino que abarca todo el ciclo del dato. Los sistemas actuales permiten integrar sensores con controladores capaces de registrar, procesar y visualizar información en tiempo real, facilitando la toma de decisiones operativas.
En este sentido, soluciones como los controladores VEGAMET permiten gestionar variables como nivel, caudal y volumen, activar alarmas o sistemas de respuesta y aplicar fórmulas hidráulicas normalizadas en estructuras como canales Parshall o Venturi.
A ello se suma la posibilidad de configuración remota mediante herramientas como la app VEGA Tools, que permite parametrizar y supervisar los equipos vía Bluetooth, incluso en instalaciones sin acceso directo o sin display físico. Esta funcionalidad resulta especialmente relevante en entornos distribuidos o de difícil acceso, donde la reducción de desplazamientos supone un ahorro significativo de tiempo y costes .
La configuración remota y la conectividad permiten reducir costes operativos y mejorar la fiabilidad del sistema desde la puesta en marcha.
Aplicaciones reales: eficiencia, precisión y reducción de costes
La aplicación de estas tecnologías ya está generando resultados tangibles en instalaciones reales. En una estación depuradora ubicada en Madrid, la sustitución de sensores ultrasónicos por radar en un canal Venturi permitió mejorar significativamente la precisión de la medición, al tiempo que redujo los costes de mantenimiento y simplificó la operativa del sistema .
En otro caso, la gestión del ciclo del agua en 26 municipios de Girona y Barcelona se benefició de la implantación de sensores radar, que permitieron mantener mediciones fiables en entornos con condiciones fluctuantes, asegurando una monitorización continua y una operación eficiente sin interrupciones .
Estos ejemplos ponen de manifiesto que la adopción de tecnologías avanzadas no solo responde a una necesidad normativa, sino que también aporta beneficios directos en términos de eficiencia, fiabilidad y sostenibilidad.
Un nuevo paradigma en la gestión del agua
La Orden TED/1191/2024 marca un antes y un después en el sector del agua, impulsando la adopción de soluciones tecnológicas más avanzadas y fiables. En este nuevo escenario, la combinación de certificación MCERTS y tecnología radar se perfila como el estándar de referencia para garantizar el cumplimiento normativo y mejorar la gestión de los recursos hídricos.
La capacidad de disponer de datos precisos, auditables y accesibles en tiempo real será clave en los próximos años, no solo para cumplir con la regulación, sino también para avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente, sostenible y resiliente.

