Industria y Medio Ambiente alinean su agenda para convertir la economía circular en motor de competitividad

MITECO y MINTUR abrieron Future4 Circularity 2026 con una conversación que situó la economía circular en la encrucijada entre la política ambiental y la industrial

El encaje entre política ambiental e industrial y el papel del marco regulatorio como motor —y a la vez desafío— de la transición centraron la primera conversación de Future4 Circularity 2026, celebrada el pasado 25 de marzo en el Auditorio El Beatriz de Madrid.

El debate, moderado por Alberto Casillas, director de RETEMA, reunió a Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y a Teresa Parejo, directora general de Estrategia Industrial y de la Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, quienes aterrizaron cómo la economía circular se ha ido integrando progresivamente en la agenda económica e industrial, y qué condiciones deben darse para que ese marco estratégico se traduzca en resultados reales.

 

 

De la política ambiental al eje de la política industrial

Marta Gómez trazó la evolución de la economía circular desde sus orígenes como respuesta ambiental a la insostenibilidad del modelo lineal hasta su consolidación como una prioridad política a nivel europeo. Un recorrido marcado por hitos como los planes de acción de 2015 y 2020, el paquete de economía circular o el Pacto Verde Europeo para abordar la "triple crisis planetaria" (cambio climático, biodiversidad y contaminación).

En este proceso, destacó el impacto de la Declaración de Amberes (2024), un hito donde la propia industria reclamó que la circularidad se sitúe en el centro de las políticas para garantizar el suministro de materiales reciclados y disminuir la presión sobre los recursos naturales.

 

“No se ha perdido en ningún momento la esencia ambiental, pero la economía circular se ha posicionado como una pieza clave de la política industrial”, señaló Gómez.

 

 

Palanca para la competitividad y la autonomía estratégica

Desde la perspectiva industrial, Teresa Parejo subrayó que la economía circular ya no puede entenderse únicamente como una política ambiental, sino como una oportunidad crítica en el contexto del Informe Draghi, que insta a transformar el modelo productivo para reforzar la competitividad europea.

En este sentido, destacó su papel en la mejora de la productividad y el fortalecimiento de la autonomía estratégica. Parejo apuntó además al potencial de España para posicionarse como líder, apoyándose en capacidades como el talento, el desarrollo de energías renovables y las oportunidades de reindustrialización en sectores electrointensivos que buscan una ventaja competitiva en la descarbonización.

 

“A través de la economía circular se pueden lograr mejoras en la productividad de las empresas porque se eficientan los sistemas y se ahorran recursos”, destacó Parejo.

 

 

El marco regulatorio que redefine las reglas del juego

Uno de los ejes centrales del diálogo fue el impacto del marco normativo europeo, que está transformando los sistemas de producción y las cadenas de suministro, y redefiniendo las reglas del juego industrial. Así lo defendió Gómez, que señaló ámbitos clave como el ecodiseño, que obliga a repensar los productos desde su origen y su trazabilidad; los reglamentos de envases, pilas y baterías, que afectan a sectores logísticos y de consumo; y la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que exige que las empresas asuman directamente el coste ambiental de sus residuos. Por último, destacó el impacto de la normativa sobre materias primas críticas para reducir la dependencia de recursos.

 

“Si hay un marco regulatorio, va a transformar: no se regula para que las cosas sigan igual”, sentenció Gómez.

 

 

Para complementar esta visión, Parejo señaló que, aunque el marco europeo es ambicioso, el reto actual es adaptarlo correctamente a España para convertirlo en una oportunidad de innovación. Defendió que es esencial contar con apoyo público que impulse a las empresas y a toda la cadena de valor, de modo que las normativas resulten rentables y refuercen la competitividad, evitando que se queden en un mero ejercicio de cumplimiento.

 

“El marco está, pero tenemos que ser capaces de adecuarlo y que sea rentable para las empresas”, apuntó Parejo.

 

De la norma a la acción

Ambas coincidieron en que el reto ya no es tanto definir el marco como garantizar su aplicación efectiva. En este contexto, Parejo subrayó la necesidad de contar con instrumentos que faciliten esta transición y señaló que el Ministerio de Industria y Turismo está impulsando la economía circular como eje transversal de la estrategia industrial, mediante un diálogo directo con los sectores para definir la futura Estrategia Nacional de Industria, que ya se está trabajando de forma previa a la Ley de Industria. Destacó que esta labor incluye el apoyo financiero a través de los PERTE, el FAIP y otras ayudas a la cadena de valor para fomentar inversiones sostenibles, además de una estrecha colaboración público-privada y también público-pública (como con la Dirección General de Marta Gómez) para sincronizar políticas estatales que traccionen eficazmente el avance industrial circular.

 

 

Desde el MITECO, Gómez Palenque señaló también los cinco pilares estratégicos en los que está trabajando su Ministerio para acelerar la transición circular: el ecodiseño y la prevención desde el origen; el fomento de un consumo sostenible; la gestión de residuos (estacando el desarrollo de una "hoja de ruta país" con las CCAA y normativas específicas para textiles y toallitas); la mejora de la gobernanza y colaboración público-privada; y el impulso a la innovación tecnológica para cerrar la brecha en la recuperación de materiales y eficiencia de procesos.

 

Condiciones para acelerar la transición

Más allá de la regulación, el diálogo identificó una serie de factores clave que determinarán el éxito futuro de la economía circular en España y Europa. Desde el ámbito ambiental, Gómez puso el foco en la adopción de un enfoque sistémico basado en el pensamiento de ciclo de vida y la simbiosis industrial para optimizar recursos y procesos; la consolidación de un marco regulatorio estable y ejecutable que trascienda las normas e integre herramientas financieras y fiscales, como la continuidad de los PERTE hasta 2028 en sectores estratégicos como las renovables; y, finalmente, el impulso de un mercado único de materiales a través del Circular Economy Act europeo. Este modelo busca cubrir nichos, cerrar brechas tecnológicas en la recuperación de materias primas y garantizar que la colaboración público-privada diseñe los instrumentos necesarios para los retos de los próximos años.

 

 

Por su parte, Parejo suscribió todo lo dicho e incidió en la importancia de mantener un diálogo constante y fluido entre los sectores público y privado, asegurando que el marco normativo se adapte a la realidad operativa de las empresas. Según su visión, esta colaboración es la única vía para garantizar que los nuevos modelos de negocio circulares sean económicamente viables y que la industria española no deje pasar la oportunidad histórica de transformar su sistema productivo hacia la sostenibilidad.

 


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