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La COP17 moviliza nuevas inversiones para acelerar la restauración de tierras y la resiliencia frente a la sequía

La conferencia concluye en Ulán Bator con una cartera de 1.300 millones de dólares para proyectos en 23 países, nuevos instrumentos financieros y avances en restauración de tierras, pastizales y gestión proactiva de la sequía
01-09-2026

La COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) ha concluido en Ulán Bator, Mongolia, tras dos semanas de negociaciones centradas en la degradación de las tierras y la sequía, con nuevos compromisos financieros, mecanismos de inversión y avances orientados a reforzar la restauración y la resiliencia.

La conferencia, que reunió a las 197 Partes de la CNULD, combinó decisiones políticas, aportaciones científicas, proyectos preparados para recibir inversión, nuevas alianzas y una mayor participación de las comunidades que gestionan los territorios.

Uno de los principales resultados económicos ha sido la presentación de una cartera de financiación de 1.300 millones de dólares en 23 países de los cinco continentes, destinada a proyectos de restauración de tierras y resiliencia frente a la sequía. De esa cantidad, 644,5 millones de dólares corresponden a financiación nueva y 216,4 millones ya están confirmados y en fase de ejecución.

 

Los pastizales ganan peso en la agenda global

La COP17 ha colocado además los pastizales en el centro de la agenda internacional sobre tierras. Estos ecosistemas ocupan el 54 % de la superficie terrestre del planeta, sustentan a unos 2.000 millones de personas y son gestionados por alrededor de 500 millones de pastores.

En el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores se ha puesto en marcha la Iniciativa Emblemática sobre los Pastizales, que reúne 1.200 millones de dólares distribuidos entre 45 proyectos, la mayor movilización de fondos destinada a estos ecosistemas en la historia de la Convención.

 

"Su legado se medirá por lo que suceda a continuación: si los países están mejor preparados para la sequía, si se restauran las tierras degradadas y los pastizales, si la financiación llega a proyectos viables y si las personas que gestionan la tierra perciben un cambio real en sus vidas". Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la CNULD.

 

La secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, destacó que la conferencia había sido concebida como una "COP de la aplicación" y señaló que Ulán Bator deja una estructura más completa para avanzar hacia ese objetivo, con decisiones políticas, una base científica más sólida, mecanismos financieros, canales de inversión y nuevas alianzas.

Fouad advirtió, no obstante, de que el éxito de la conferencia deberá medirse por la aplicación efectiva de estos compromisos una vez concluida la cita.

 

Del compromiso a la aplicación

La COP17 se ha celebrado en un contexto marcado por la extensión de la degradación del suelo. Actualmente, hasta un 40 % de la superficie terrestre mundial está degradada, mientras que los países se han comprometido a restaurar más de 1.000 millones de hectáreas antes de 2030.

Los planes nacionales de sequía también se han multiplicado: más de 70 países cuentan actualmente con uno, frente a apenas un reducido número en 2013. Sin embargo, la financiación y la puesta en práctica continúan por debajo de la escala y velocidad necesarias.

Las Partes reclamaron por ello una mayor movilización de recursos, desarrollo de capacidades y cooperación técnica para avanzar hacia una gestión proactiva de la sequía, con especial atención a los países africanos y sin dejar de lado a otros países en desarrollo afectados.

Durante la conferencia se presentaron además nuevos estudios sobre los costes de la inacción y los beneficios económicos de invertir en la salud de los suelos, la restauración de pastizales y la resiliencia frente a la sequía.

Los datos muestran que 18,8 millones de hectáreas están degradadas en los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). En Asia Central, la degradación supera los 80 millones de hectáreas, más de una cuarta parte de la región, y afecta a 24 millones de personas.

Al mismo tiempo, los cinco países de Asia Central han adoptado objetivos voluntarios de neutralidad en la degradación de las tierras y ya han cumplido la mitad de ellos.

Los análisis presentados en la COP17 apuntan a impactos directos de la degradación y la sequía sobre la seguridad alimentaria e hídrica, los medios de vida y las economías, y refuerzan el argumento económico a favor de la prevención, la gestión sostenible y la restauración.

 

Brasil eleva sus objetivos de restauración

Entre los nuevos compromisos nacionales destaca el presentado por Brasil, que ha actualizado su objetivo voluntario de neutralidad en la degradación de las tierras (LDN) para 2030 mediante 17 subobjetivos vinculados a políticas, planes y programas nacionales.

El compromiso incluye la recuperación o restauración de más de 163.000 km², entre otras medidas mediante la recuperación de vegetación autóctona y sistemas agroforestales.

Otros 3,51 millones de km² estarán cubiertos por medidas destinadas a prevenir la degradación mediante conservación y gestión sostenible del territorio. En conjunto, los 17 subobjetivos abarcan aproximadamente 3,67 millones de km².

Estas medidas forman parte de los esfuerzos del país para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15.3, relacionado con evitar, reducir y revertir la degradación de las tierras y reforzar al mismo tiempo la seguridad alimentaria e hídrica, la biodiversidad y la resiliencia climática.

 

Nuevos instrumentos para afrontar la sequía

Las Partes acordaron continuar en la COP18 las negociaciones sobre gestión proactiva de la sequía, tomando como base los avances registrados en las dos últimas conferencias.

La sequía continuará además como punto independiente del orden del día en la COP18 y en las sesiones ordinarias posteriores.

La Alianza Global de Riad para la Resiliencia ante la Sequía, creada durante la COP16, avanzó en Ulán Bator hacia su puesta en funcionamiento. Su primera Asamblea de Socios trabajó sobre una propuesta de fondo común destinado a apoyar a unos 70 países de ingresos bajos y medios-bajos, mediante desarrollo de capacidades, programas preparados para inversión y financiación específica para resiliencia frente a la sequía.

La conferencia acogió asimismo el lanzamiento del Fondo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía (DRIF), presentado como la primera plataforma mundial de financiación catalítica dedicada específicamente a este ámbito.

Creado conjuntamente por la CNULD y Luxemburgo con apoyo de la Alianza Internacional para la Resiliencia ante la Sequía (IDRA), el fondo aspira a movilizar hasta 400 millones de dólares de capital público y privado para proyectos relacionados con seguridad hídrica, agricultura sostenible, soluciones basadas en la naturaleza y restauración de tierras.

Su primera alianza estratégica con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) explorará oportunidades para captar financiación privada y filantrópica.

La segunda fase del Observatorio Internacional de Resiliencia ante la Sequía, desarrollado en el marco de IDRA, presentó también el primer Índice de Resiliencia ante la Sequía a escala mundial. La herramienta permitirá a los países evaluar su capacidad para anticiparse, prepararse y adaptarse a estos episodios y orientar mejor sus políticas e inversiones.

 

El nuevo Fondo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía aspira a movilizar hasta 400 millones de dólares de capital público y privado.

 

Una brecha financiera de 278.000 millones al año

La financiación ocupó un lugar central en las negociaciones de Ulán Bator. Las estimaciones apuntan a que serán necesarios 355.000 millones de dólares anuales hasta 2030 para cumplir los compromisos mundiales de restauración de tierras.

Actualmente se invierten alrededor de 77.000 millones al año, lo que deja un déficit aproximado de 278.000 millones de dólares anuales. La participación privada representa únicamente alrededor del 6 % de la inversión mundial en restauración.

Frente a esta brecha, gobiernos, bancos de desarrollo, fondos y empresas anunciaron la citada cartera de 1.300 millones de dólares, destinada a actuaciones en 23 países y en diferentes fases de desarrollo.

Los proyectos abarcan restauración de pastizales y paisajes, resiliencia frente a la sequía y adaptación impulsada desde el ámbito local.

Los debates abordaron además las barreras que dificultan la entrada de inversión en este ámbito y exploraron fórmulas para hacer más visibles la salud del suelo, la restauración y la resiliencia ante la sequía dentro de las categorías existentes de financiación de la naturaleza.

Entre los instrumentos analizados se encuentran las garantías, el capital de primera pérdida, los seguros y los mecanismos de preparación de proyectos, orientados a transformar planes de restauración en proyectos susceptibles de recibir inversión.

 

Mongolia pone en marcha nuevas iniciativas

Como país anfitrión, Mongolia ha utilizado la COP17 para desplegar varias iniciativas internacionales integradas en el denominado Plan de las Estepas.

La ministra de Asuntos Exteriores de Mongolia y presidenta de la COP17, Battsetseg Batmunkh, destacó el esfuerzo por mantener unas negociaciones abiertas, transparentes, inclusivas y basadas en el consenso, además de acercar las posiciones de las distintas Partes para obtener resultados concretos.

La presidencia mongola situó los pastizales como un ecosistema estratégico que conecta alimentación, medio ambiente, economía, biodiversidad y medios de vida de las comunidades pastoriles.

 

"Mongolia ha demostrado al mundo que los pastizales constituyen un ecosistema de importancia estratégica que conecta la alimentación, el medio ambiente, la economía, la biodiversidad y los medios de vida de los pastores." Battsetseg Batmunkh, ministra de Asuntos Exteriores de Mongolia y presidenta de la COP17 de la CNULD.

 

Por su parte, el ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático de Mongolia y presidente del Comité Nacional para la Organización de la COP17, Sandag-Ochir Tsend, destacó que el Plan de las Estepas ha permitido poner en marcha tres iniciativas internacionales: la Iniciativa Emblemática sobre Pastizales, la Iniciativa sobre el Nexo Agua-Tierra y la Iniciativa sobre Soluciones Basadas en la Naturaleza para una Infraestructura Sostenible.

Estas propuestas buscan abrir nuevas vías para el desarrollo de proyectos, reforzar la cooperación internacional y movilizar inversiones en ámbitos prioritarios.

Tsend subrayó también que, tras la clausura de la conferencia, la prioridad será trasladar a actuaciones concretas las decisiones, alianzas y compromisos de inversión alcanzados en Ulán Bator.

 

"Nuestra próxima prioridad es traducir en acciones tangibles las decisiones adoptadas, las alianzas establecidas y los compromisos de inversión conseguidos en la conferencia." Sandag-Ochir Tsend, ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático de Mongolia.

 

Nuevas herramientas para movilizar inversión privada

Mongolia puso además en funcionamiento el primer centro nacional de Business 4 Land (B4L), acompañado de principios de financiación sostenible, una taxonomía verde nacional y un objetivo de alcanzar un 10 % de préstamos verdes en 2030.

Rusia anunció posteriormente su propio centro nacional, mientras Luxemburgo avanzó en la creación de una Fundación B4L y Alemania respaldó un Grupo de Expertos en Finanzas B4L.

Estas iniciativas pretenden facilitar la entrada de capital en proyectos relacionados con tierras, restauración y resiliencia.

 

El valor económico de los pastizales

La conferencia ha concedido una atención especial a los pastizales y a las comunidades que los gestionan.

Las Partes reconocieron a los pastores como guardianes fundamentales de estos ecosistemas y destacaron la importancia de la movilidad transfronteriza y de los conocimientos tradicionales asociados al pastoreo.

A pesar de su relevancia, los pastizales continúan teniendo poca presencia en políticas e inversiones. Contienen aproximadamente un tercio de las áreas clave para la biodiversidad mundial, pero aparecen en los planes climáticos nacionales de únicamente 24 países, frente a los 181 que incluyen los bosques.

Un nuevo análisis económico presentado durante la conferencia estima que los pastizales generan entre 21 y 47 billones de dólares anuales en servicios ecosistémicos, una cifra equivalente a hasta casi la mitad del PIB mundial.

Estos beneficios incluyen producción de alimentos, suministro de agua, almacenamiento de carbono y conservación de la biodiversidad.

Según los datos presentados, la restauración de pastizales genera normalmente un retorno de entre 4 y 6 dólares por cada dólar invertido, que puede alcanzar hasta 36 dólares cuando se incorporan beneficios públicos más amplios como el abastecimiento de agua.

La nueva Iniciativa Emblemática sobre Pastizales pretende transformar estas estimaciones económicas en inversiones concretas destinadas a gestión sostenible, restauración y medios de vida de los pastores.

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial financiará la coordinación de esta iniciativa con una inversión de 3,3 millones de dólares dentro del Proyecto Legado de la COP17.

Durante los últimos cuatro años, el Fondo también ha aprobado más de 50 proyectos valorados en más de 300 millones de dólares para apoyar a los pastizales y a las comunidades pastoriles.

 

Mayor participación de pueblos indígenas y comunidades locales

La COP17 acogió las primeras reuniones formales del Grupo de Trabajo de los Pueblos Indígenas y del Grupo de Trabajo de las Comunidades Locales de la CNULD, creados tras la decisión adoptada en la COP16 de Riad.

La conferencia registró además la mayor representación de pueblos indígenas en la historia de una COP de la CNULD.

Un acto de alto nivel celebrado durante el Día de la Tierra y los Pueblos destacó su condición de titulares de derechos, depositarios de conocimiento y socios en la aplicación de las políticas de restauración.

Las discusiones abordaron los sistemas indígenas de conocimiento, la gobernanza consuetudinaria, el pastoreo sostenible, la gestión responsable de las tierras y el acceso directo a financiación para iniciativas lideradas por pueblos indígenas.

A lo largo de la conferencia, pueblos indígenas, pastores y comunidades locales reclamaron mayores derechos sobre la tierra y la movilidad, acceso directo a financiación, participación efectiva en las decisiones y reconocimiento de los conocimientos indígenas y tradicionales.

Los debates también pusieron de relieve el liderazgo de mujeres y jóvenes y la necesidad de reforzar su participación en las actuaciones relacionadas con restauración de tierras y resiliencia ante la sequía.

 

La próxima COP será en Egipto

La siguiente sesión de la Convención, la COP18, está prevista en Egipto en 2028.

El país ha subrayado la necesidad de continuar fortaleciendo la cooperación internacional y avanzar hacia enfoques integrados frente a la degradación de las tierras, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

La próxima conferencia servirá para evaluar el grado de aplicación de los compromisos alcanzados en Ulán Bator y revisar los avances en restauración de tierras y resiliencia frente a la sequía.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, integrada por 197 Partes, constituye el principal marco multilateral internacional dedicado a combatir la degradación del suelo, impulsar su restauración y promover una gestión sostenible capaz de garantizar alimentos, agua, medios de vida y oportunidades económicas.

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