Nueva normativa para los residuos sanitarios en Navarra: cinco categorías y mayores exigencias de gestión
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El Gobierno de Navarra ha aprobado un nuevo decreto foral para regular la producción y gestión de los residuos sanitarios en la Comunidad Foral, actualizando una normativa que procedía de 1993 y 1994 y que había quedado desfasada ante los cambios legislativos y la aparición de nuevos tipos de desechos sanitarios.
La nueva regulación busca reforzar la protección de la salud pública y del medio ambiente, especialmente frente a aquellos residuos infecciosos, farmacológicos o químicos que presentan una elevada peligrosidad y requieren sistemas específicos de manipulación, almacenamiento, transporte y tratamiento.
Aunque representan una proporción muy reducida del conjunto de residuos, su correcta gestión resulta especialmente relevante. Según los últimos datos disponibles, correspondientes a 2022, Navarra genera 2.203 toneladas de residuos sanitarios al año, equivalentes al 0,08% de todos los residuos producidos en la Comunidad Foral.
De ese volumen, el 24% corresponde a residuos peligrosos, mientras que el 76% restante está integrado por materiales no peligrosos que pueden asimilarse a residuos domésticos.
Solo el 24% de los residuos sanitarios generados en Navarra son peligrosos, pero sus características infecciosas, farmacológicas o químicas exigen una gestión específica
Navarra amplía de tres a cinco los grupos de residuos sanitarios
Una de las principales novedades del decreto es la ampliación de tres a cinco categorías de residuos, establecidas en función de sus características y peligrosidad. La actualización permite incorporar materiales que no estaban adecuadamente contemplados en una regulación aprobada hace más de tres décadas.
El grupo I engloba los residuos asimilables a urbanos generados por actividades ajenas propiamente a la asistencia sanitaria, mientras que el grupo II comprende residuos sanitarios no específicos y con bajo riesgo infeccioso, como material de curas, escayolas, guantes o mascarillas.
El grupo III reúne los residuos infecciosos, entre ellos cultivos, agujas y objetos punzantes, sangre, líquidos corporales o residuos procedentes de animales infecciosos.
Por su parte, el grupo IV comprende medicamentos peligrosos, incluidos los productos citotóxicos y citostáticos empleados, entre otros ámbitos, en tratamientos de quimioterapia. Finalmente, el grupo V incorpora los residuos sanitarios de naturaleza química.
La normativa amplía además las actividades consideradas generadoras de este tipo de residuos para incorporar ámbitos como los servicios estéticos y los laboratorios avanzados, adaptándose así a la diversificación experimentada por el sector.
La nueva clasificación incorpora específicamente los residuos infecciosos, los medicamentos peligrosos y los desechos sanitarios de naturaleza química
Separación, etiquetado y almacenamiento desde el lugar de generación
El decreto establece nuevas obligaciones para garantizar la trazabilidad y seguridad de los residuos sanitarios desde el momento en que se producen. Los diferentes materiales deberán identificarse y separarse en origen, evitando mezclas que puedan incrementar los riesgos asociados a su posterior manipulación.
La regulación determina también las características que deben cumplir envases y etiquetas en función de la peligrosidad de cada residuo, así como las condiciones de ventilación, acceso e higiene de las zonas destinadas a su almacenamiento dentro de los centros.
Además de la gestión interna, la norma regula las fases posteriores de recogida, transporte y tratamiento fuera de las instalaciones productoras, al tiempo que clarifica las responsabilidades correspondientes a productores, transportistas y gestores.
La actualización supone también un cambio respecto al enfoque tradicional, anteriormente centrado fundamentalmente en la eliminación. El nuevo marco incorpora la jerarquía de residuos basada en prevención, reutilización, reciclaje, valorización y eliminación, aunque las características del sector hacen que la prioridad continúe siendo garantizar un tratamiento seguro.
El nuevo marco incorpora la jerarquía de residuos basada en prevención, reutilización, reciclaje, valorización y eliminación
Entre las posibilidades contempladas se encuentra, por ejemplo, la reutilización de determinados envases cuando las características del residuo y las condiciones de seguridad lo permitan.
Los centros sanitarios generan el 83% de los residuos en Navarra
Los centros hospitalarios y de atención sanitaria concentran ampliamente la generación de estos materiales, al representar el 83% de las 2.203 toneladas contabilizadas anualmente.
Otro 15% procede de centros educativos, principalmente universidades, y centros de investigación sanitaria, mientras que el sector farmacéutico representa aproximadamente el 2%. Una proporción mucho menor corresponde a clínicas veterinarias y dentales, centros de estética, fisioterapia y podología, farmacias, explotaciones ganaderas o empresas que cuentan con servicios sanitarios propios.
La evolución histórica muestra un crecimiento durante los primeros años de seguimiento. Navarra comenzó a contabilizar específicamente este flujo en 2014 y alcanzó su máximo en 2018, con 2.691 toneladas. Después de la pandemia de COVID-19, el volumen generado ha mantenido una trayectoria descendente.
La generación de residuos sanitarios alcanzó un máximo de 2.691 toneladas en 2018 y ha mantenido una evolución descendente después de la pandemia
Casi todos los residuos sanitarios terminan actualmente en eliminación
La práctica totalidad de los residuos sanitarios generados en Navarra se destina actualmente a operaciones de eliminación, aunque el tratamiento varía sustancialmente en función de su peligrosidad.
Los residuos no peligrosos de los grupos I y II representan el 76% del total, unas 1.614 toneladas anuales, y se depositan en vertederos de Navarra. Por el contrario, el 24% restante, correspondiente a los residuos peligrosos de los grupos III, IV y V, se traslada fuera de la Comunidad Foral para su eliminación mediante tratamiento fisicoquímico.
Este escenario explica que, pese a representar apenas el 0,08% del conjunto de residuos de Navarra, los residuos sanitarios requieran una regulación específica y mayores controles durante toda su cadena de gestión.
El 24% de los residuos sanitarios debe trasladarse fuera de Navarra para recibir un tratamiento fisicoquímico previo a su eliminación
Con el nuevo decreto, Navarra actualiza así el marco que regula este flujo de residuos y establece criterios homogéneos para su separación, almacenamiento, transporte y tratamiento, adaptándolo tanto a la legislación estatal vigente como a la evolución experimentada por las actividades sanitarias durante las últimas tres décadas.

