La sostenibilidad se ha convertido en uno de los grandes vectores de transformación del tejido productivo europeo. Con un marco regulatorio cada vez más exigente, presión creciente sobre los recursos y el objetivo de reforzar la autonomía industrial, conceptos como economía circular, ecodiseño o descarbonización han dejado de ser aspiraciones a largo plazo para convertirse en factores determinantes de competitividad. Sin embargo, el avance sigue siendo limitado: según Eurostat, solo en torno al 12,8 % de los materiales utilizados en la Unión Europea en 2023 procedían de fuentes circulares, lo que pone de relieve tanto el margen de mejora como la oportunidad económica e industrial que aún existe.
En España, este desafío adquiere una dimensión particular por el peso de las pymes, que representan más del 99,8 % del tejido empresarial y una parte esencial de la actividad industrial. Para estas empresas, avanzar hacia modelos más circulares implica no solo cumplir con nuevas exigencias normativas, sino también identificar oportunidades de eficiencia, innovación y acceso a nuevos mercados. El reto consiste en lograr que esta transición se produzca sin comprometer la productividad ni la capacidad de crecimiento, y que la sostenibilidad actúe como palanca de negocio y no como freno.
En este escenario, entrevistamos a Nuria Aymerich, Comisionada Especial para la Competitividad Industrial y de la Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, para conocer la visión institucional sobre cómo acompañar al tejido empresarial en esta transformación. Desde su posición, Aymerich analiza el grado de madurez de las empresas españolas en economía circular, el papel de la regulación y los instrumentos europeos, y las prioridades estratégicas para consolidar un modelo industrial más sostenible, competitivo y resiliente.
Desde su posición como Comisionado Especial para la Competitividad Industrial y de la Pyme, ¿cómo valora el grado de madurez de las empresas españolas respecto a la economía circular? ¿Se está avanzando al ritmo necesario?
El grado de madurez de nuestras empresas en economía circular es cada vez más sólido y prometedor. Son muchas las pymes españolas que ya están aplicando principios de circularidad en sus procesos, algunas de ellas desde hace años como parte de su ADN empresarial, y ahora lo hacen de forma más estructurada y normalizada.
Este es un proceso que está calando progresivamente en el tejido empresarial. Cada vez más pymes comprenden que la economía circular no es solo una obligación regulatoria, sino una oportunidad de competitividad, compromiso con el medio ambiente y diferenciación. Vemos cómo sectores tradicionales están reinventándose, integrando la reutilización de materiales, el ecodiseño y creando nuevos modelos de negocio.
En general las grandes empresas están ejerciendo también un efecto positivo, implicando a sus cadenas de valor hacia prácticas más sostenibles, mientras que los centros tecnológicos y las universidades están aportando soluciones innovadoras que facilitan esta transición.
Por supuesto, queda recorrido por hacer y debemos seguir apoyando la formación, la financiación y el acompañamiento técnico. Pero el proceso que se está haciendo está generando importantes oportunidades industriales y empresariales, creando proyectos fundamentados en el conocimiento, la innovación y la creatividad. España tiene todas las capacidades para liderar esta transformación y convertir la economía circular en una ventaja competitiva de nuestro tejido productivo.
"Cada vez vemos con más claridad cómo sectores tradicionales se están reinventando, integrando la reutilización de materiales, el ecodiseño y la creación de nuevos modelos de negocio ligados a la circularidad"
¿Cómo puede la economía circular convertirse en un vector real de competitividad para las empresas, especialmente para las pymes que suelen tener menos recursos para abordar procesos de transformación?
La economía circular puede convertirse en un vector real de competitividad para las empresas, y especialmente para las pymes, si se enfoca como una oportunidad estratégica y no solo como una obligación ambiental.
La economía circular permite reducir costes operativos mediante la optimización del uso de recursos y la valorización de residuos que antes suponían un gasto, transformándolos en materias primas secundarias. También diversifica las fuentes de ingresos a través de la reutilización de productos y componentes, alargando su vida útil, y mediante la creación de nuevos productos con aplicaciones innovadoras a partir de materiales recuperados.
Para las pymes, puede ser una palanca de diferenciación en el mercado si cuentan con herramientas adecuadas: líneas de ayudas específicas, asesoramiento técnico, digitalización de procesos, y acceso preferente a mercados verdes donde estos productos circulares tienen cada vez mayor demanda.
La clave está en que pymes, entidades públicas y privadas trabajen coordinadamente para traducir la circularidad en oportunidades tangibles de negocio adaptadas a la realidad de cada pyme, demostrando que los procesos circulares no solo responden a criterios ambientales, sino que generan ventajas competitivas reales, abren nuevos mercados y fortalecen la posición de nuestra industria a medio y largo plazo.
Una de las barreras que suele haber es la percepción de que la circularidad implica costes adicionales. ¿Qué condiciones regulatorias o incentivos considera imprescindibles para evitar que esta transición afecte negativamente a la competitividad empresarial?
Desde el Comisionado Especial para la Competitividad Industrial y de la Pyme, sabemos que uno de los principales desafíos para avanzar en la economía circular es precisamente la percepción -y en algunos casos la realidad- de que implica costes adicionales, especialmente para las pymes.
Para ello, diversos ministerios del Gobierno de España -Industria, Transición Ecológica, Economía y Transformación Digital- están trabajando coordinadamente para ofrecer incentivos fiscales, subvenciones y ayudas directas que compensen estas inversiones iniciales. A esto se suman las líneas de apoyo de las comunidades autónomas, que están desplegando sus propios programas adaptados a las especificidades de su tejido productivo regional.
El acceso a financiación verde y líneas de crédito específicas para proyectos de economía circular es otro pilar fundamental.
"Además de incentivos fiscales, subvenciones y ayudas directas para compensar la inversión inicial, el acceso a financiación verde y a líneas de crédito específicas para proyectos de economía circular es un pilar fundamental, especialmente para las pymes"
Desde el Comisionado, ¿qué prioridades estratégicas se están trabajando para acompañar al tejido industrial en la adopción de modelos más circulares sin perder productividad ni capacidad de crecimiento?
Desde el Comisionado tenemos claro que la economía circular debe ser viable y atractiva para todas las empresas, con especial atención a las pymes que constituyen la columna vertebral de nuestro tejido industrial. Para lograrlo, estamos trabajando en lo siguiente:
En primer lugar, facilitamos el acceso a ayudas y financiación para que las empresas puedan invertir en tecnologías limpias, procesos más eficientes y nuevos modelos de negocio circulares sin comprometer su rentabilidad. Existen distintas líneas de ayudas específicamente diseñadas para este objetivo. El programa de impulso a la cadena de valor industrial y los PERTE, como el de Descarbonización Industrial, son buenos ejemplos de cómo estamos integrando a las pymes en las grandes transformaciones industriales. Muchas participan directamente en estos proyectos tractores, mientras que otras se benefician como proveedoras especializadas dentro de las cadenas de valor, fortaleciendo así todo el ecosistema industrial.
En segundo lugar, colaboramos estrechamente con otros ministerios y organismos para garantizar que la normativa sea clara, proporcionada y adaptada a la realidad empresarial. No queremos que la regulación sea una barrera, sino un marco facilitador, sin perder nunca de vista el objetivo de aunar competitividad y sostenibilidad. Las empresas deben percibir la circularidad como una ventaja competitiva y una oportunidad de mercado, no como un obstáculo administrativo o una carga adicional.
En tercer lugar, promovemos la digitalización como aliada estratégica de la circularidad. Las herramientas digitales —trazabilidad, gemelos digitales, monitorización inteligente de recursos— no solo optimizan procesos y reducen costes, sino que habilitan nuevos modelos de negocio basados en la servitización y el uso eficiente de recursos. Para las pymes, esta convergencia entre digitalización y circularidad es especialmente prometedora.
Y sobre todo, trabajamos con la convicción de que las empresas no deben elegir entre ser sostenibles o ser competitivas. Nuestro objetivo es demostrar que la sostenibilidad circular es precisamente un factor de competitividad, innovación y resiliencia empresarial.
¿Qué papel deberían desempeñar los instrumentos europeos (Reglamento de Ecodiseño, PAS industriales, taxonomía verde, etc.) en la consolidación de un marco regulatorio que ofrezca estabilidad y oportunidades a las empresas?
Los instrumentos europeos como el Reglamento de Ecodiseño, las PAS industriales (Planes de Acción Sectoriales) y la taxonomía verde deben desempeñar un papel clave en la creación de un marco regulatorio que no solo impulse la sostenibilidad, sino que también genere certidumbre, competitividad y oportunidades reales para las empresas, especialmente para las pymes.
Son herramientas esenciales para armonizar criterios, reducir incertidumbre y orientar la inversión hacia actividades sostenibles. La taxonomía verde, por ejemplo, puede ser una brújula para canalizar financiación. Para que funcione de verdad, es clave que su aplicación sea proporcional y comprensible para las pymes, evitando cargas desproporcionadas. En ese sentido, informar y acompañar a las empresas resulta imprescindible.
Estos instrumentos no deben verse solo como obligaciones, sino como palancas estratégicas para transformar el modelo productivo europeo, generando nuevas oportunidades de negocio, empleo y liderazgo tecnológico. La prioridad está en cómo se diseñan y se aplican: deben ser ambiciosos, pero también realistas y adaptados a la diversidad del tejido empresarial.
"La taxonomía verde puede actuar como una brújula para canalizar financiación hacia actividades sostenibles, pero es clave que su aplicación sea proporcional y comprensible para las pequeñas y medianas empresas"
¿Cuáles son los principales riesgos para la competitividad si la regulación en materia de circularidad no se configura adecuadamente o se aplica de forma desigual entre sectores o territorios?
Los marcos regulatorios en materia de economía circular requieren un diseño cuidadoso y el mayor grado de coordinación posible para maximizar las oportunidades de competitividad. Desde el Comisionado trabajamos en esta dirección.
Promovemos el diálogo entre administraciones para avanzar hacia un marco lo más homogéneo posible, que facilite la operativa empresarial y evite fragmentación del mercado. Es fundamental que la normativa sea proporcionada y accesible para las pymes, asegurando que cualquier regulación venga acompañada de herramientas, recursos y plazos de adaptación adecuados.
Trabajamos también para mantener el atractivo de España como destino de inversión industrial, con un marco regulatorio claro. La alineación con el marco europeo es esencial para que nuestras empresas compitan en igualdad de condiciones y accedan a todos los instrumentos de financiación disponibles.
Nuestro objetivo desde el Comisionado es que toda regulación en materia de circularidad sea proporcionada, venga acompañada de incentivos y apoyo técnico especialmente para las pymes, se implemente de la forma más coordinada posible y esté alineada con las directivas europeas. Así trabajamos para hacer de la economía circular una oportunidad real de competitividad para todas nuestras empresas.
En este sentido, ¿qué sectores industriales considera con mayor potencial para generar valor mediante estrategias circulares? ¿Y cuáles son los que requieren una mayor intervención o acompañamiento institucional?
Desde el Comisionado Especial para la Competitividad Industrial y de la Pyme, identificamos que la economía circular no impacta por igual a todos los sectores, y por tanto, las oportunidades y necesidades de acompañamiento varían significativamente.
Sectores como el agroalimentario, el químico, el textil, la construcción o la automoción tienen un gran potencial por su intensidad en recursos y residuos. En cambio, sectores con menor capacidad de inversión o menor conocimiento técnico, como algunas industrias tradicionales o microempresas, requieren un acompañamiento más intensivo y personalizado.
"La economía circular no impacta por igual a todos los sectores y, por tanto, las oportunidades y necesidades de acompañamiento varían significativamente"
La digitalización es un pilar de la competitividad industrial. ¿Qué sinergias observa entre digitalización, trazabilidad y circularidad para acelerar la transformación de los modelos productivos?
La digitalización, la trazabilidad y la economía circular forman un triángulo estratégico clave para transformar los modelos productivos hacia una industria más competitiva y sostenible. Desde el Comisionado observamos sinergias muy claras:
La trazabilidad digital es un elemento clave en la circularidad. Tecnologías como IoT y blockchain permiten seguir el ciclo de vida completo de productos y materiales, facilitando el cumplimiento normativo, la certificación de prácticas sostenibles y la transparencia que demandan clientes e inversores.
La digitalización optimiza recursos y procesos en tiempo real. Permite monitorizar consumos, detectar ineficiencias y reducir residuos. La inteligencia artificial ayuda a predecir la demanda, alargar la vida útil de activos y diseñar productos más eficientes desde su origen. Además, habilita nuevos modelos de negocio circulares. Las plataformas digitales hacen viables el alquiler, la reparación o la logística inversa. Las pymes pueden acceder a ecosistemas colaborativos donde compartir recursos, subproductos o capacidades productivas, creando sinergias industriales rentables. También facilita la medición del impacto ambiental y económico, algo esencial para acceder a financiación verde o cumplir con la taxonomía europea, permitiendo a las empresas diferenciarse en el mercado.
Para la política industrial esto significa que debemos impulsar la circularidad acompañándola de herramientas digitales accesibles y adaptadas a las pymes. Los programas de apoyo deben integrar transformación verde y digital como procesos interdependientes, no como líneas separadas.
La digitalización no es solo un facilitador técnico: es el motor que permite escalar la circularidad de forma rentable y medible. Por eso es una prioridad transversal en todas nuestras estrategias de competitividad industrial.
Mirando al medio plazo, ¿qué elementos considera esenciales para diseñar un ecosistema regulatorio y económico que permita avanzar en economía circular sin comprometer la competitividad de las empresas españolas?
Para diseñar un ecosistema regulatorio y económico que impulse la economía circular sin poner en riesgo la competitividad de las empresas españolas, especialmente de las pymes, es fundamental combinar ambición ambiental con la realidad empresarial.
Desde el Comisionado consideramos esenciales los siguientes elementos: una regulación clara y proporcionada; financiación accesible; acompañamiento técnico y capacitación, con programas de asesoramiento sectorizados, formación en competencias verdes y digitales, y redes de colaboración entre empresas, centros tecnológicos y administraciones que faciliten el intercambio de conocimiento; la digitalización como palanca, con tecnologías para trazabilidad y eficiencia de recursos, plataformas que faciliten la simbiosis industrial y el intercambio de subproductos entre empresas; y una gobernanza colaborativa, que involucre a empresas y asociaciones sectoriales en el diseño de políticas, estableciendo indicadores de impacto y mecanismos de mejora continua.
El objetivo es crear un marco que haga de la circularidad una ventaja competitiva real, no una carga, convirtiendo a España en referente de industria circular competitiva.

