La industria alimentaria refuerza el control del agua ante los nuevos límites europeos de cloratos

Un encuentro técnico organizado por SITRA y AINIA analiza el impacto de la normativa europea y el papel de la tecnología en la reducción de contaminantes como cloratos y PFAS
Entidad
26-03-2026

La evolución del marco normativo europeo está elevando las exigencias sobre la calidad del agua en la industria alimentaria, situando su control como un elemento clave dentro de la seguridad alimentaria. La Directiva (UE) 2020/2184 sobre aguas de consumo humano y el Reglamento (UE) 2020/749, relativo a los límites de cloratos en alimentos, están impulsando nuevas obligaciones técnicas para los operadores.

Este escenario ha centrado un encuentro técnico organizado por SITRA, en colaboración con AINIA, que ha reunido a cerca de 300 profesionales de más de 220 empresas del sector alimentario, evidenciando el creciente interés por la gestión avanzada del agua en los procesos productivos.

 

El clorato, foco prioritario del control regulatorio

Uno de los principales retos identificados es el control de los cloratos, subproductos que se generan durante los procesos de desinfección con hipoclorito sódico o dióxido de cloro.

En ausencia de límites específicos, el valor general aplicable en alimentos se sitúa en 0,010 mg/kg, lo que obliga a reforzar el control del agua utilizada como ingrediente. La normativa asigna además una responsabilidad directa al operador alimentario, que debe garantizar la calidad del agua en el punto de uso e integrarla en su sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).

A este contexto se suma el creciente control sobre contaminantes emergentes como los PFAS, compuestos persistentes y bioacumulables que amplían el alcance de los parámetros a controlar en el agua.

 

El límite general de cloratos en alimentos se sitúa en 0,010 mg/kg cuando no existe un valor específico

 

Tecnología para garantizar el cumplimiento

Ante este nuevo marco, la industria está recurriendo a tecnologías consolidadas como la ósmosis inversa y el intercambio iónico, capaces de reducir la presencia de contaminantes disueltos hasta niveles exigidos por la normativa.

En aplicaciones reales, los sistemas de intercambio iónico han demostrado su eficacia al mantener concentraciones de cloratos por debajo de los límites regulatorios, incluso en condiciones de variabilidad estacional del agua de red.

Según destacó el director de SITRA, Javier Donato, la gestión del agua ha pasado de ser un aspecto auxiliar a convertirse en un factor estratégico dentro de la competitividad industrial, donde la anticipación normativa resulta clave.

 

Un reto técnico y estratégico para el sector

El calendario de aplicación progresiva de los nuevos requisitos hasta 2026 sitúa la gestión integral del agua como uno de los principales desafíos a corto plazo para la industria alimentaria.

Las empresas deben no solo adaptarse a los límites actuales, sino también diseñar sus instalaciones teniendo en cuenta la evolución futura de la normativa, integrando soluciones tecnológicas que garanticen el cumplimiento a largo plazo.

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