La sequía afectó a más de 156.000 km² en la UE en 2024
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La sequía continúa ganando peso en la Unión Europea como uno de los principales desafíos para los ecosistemas terrestres. Según los últimos datos de Eurostat, en 2024 un total de 156.703 km² de superficie comunitaria se vieron afectados por déficit de humedad del suelo durante la temporada de crecimiento, un indicador clave para evaluar el avance del Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 (ODS 15).
Este indicador mide las áreas en las que la falta de humedad reduce la productividad vegetal, reflejando el impacto directo de la sequía sobre los ecosistemas y la actividad agrícola.
Tendencia creciente en la última década
Aunque los valores registrados en 2023 y 2024 son inferiores a los de años anteriores, el análisis a largo plazo muestra una tendencia al alza. Entre 2014 y 2024 se han producido episodios especialmente intensos, como los registrados en 2018 (520.817 km²) y 2022 (558.313 km²).
Los picos de sequía en 2018 y 2022 superaron los 500.000 km² en la UE
El promedio móvil de diez años confirma que, en conjunto, la superficie afectada por sequía ha aumentado progresivamente, lo que apunta a un agravamiento estructural del fenómeno.
Cobertura forestal en la Unión Europea
Otro de los indicadores utilizados para evaluar el ODS 15 es la extensión de las áreas forestales. En 2023, los bosques cubrían el 39% del territorio de la UE, consolidando su papel como elemento clave para la biodiversidad y la regulación climática.
El 39% de la superficie de la UE está cubierta por bosques
La distribución de la cobertura forestal presenta importantes diferencias entre países. Cinco Estados miembros superan el 50% de superficie forestal: Finlandia (66,5%), Suecia (62,4%), Eslovenia (58,2%), Estonia (54,1%) y Letonia (53,4%).
En el extremo opuesto, Malta (4,3%), Países Bajos (9,7%) e Irlanda (11,8%) registran las menores proporciones de superficie forestal.
Presión sobre los ecosistemas terrestres
El ODS 15 tiene como objetivo proteger y restaurar los ecosistemas terrestres, gestionar de forma sostenible los bosques, combatir la desertificación y frenar la pérdida de biodiversidad.
Los datos de Eurostat reflejan que, pese a ciertos avances, la presión sobre estos ecosistemas continúa aumentando, especialmente por factores como la sequía, que impacta directamente en la productividad vegetal y en el equilibrio de los sistemas naturales.

