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"La valorización energética ha sido decisiva para que Bizkaia avanzara hacia un modelo de gestión de residuos mucho más sostenible"

Entrevista a Mikel Huizi, Director General de Zabalgarbi

Durante las últimas dos décadas, la gestión de residuos en Bizkaia ha experimentado una transformación profunda, marcada por la reducción del vertido, la modernización de las infraestructuras y la consolidación de un modelo alineado con los objetivos europeos de economía circular. En ese cambio estructural, Zabalgarbi ha desempeñado un papel determinante. La planta, puesta en marcha en 2005 en el Ecoparque de Artigas (Bilbao) nació para dar respuesta a un reto que entonces condicionaba el futuro ambiental del territorio: tratar de forma segura y eficiente los residuos urbanos no reciclables y evitar que acabaran en vertedero, con el impacto ambiental y social que ello conlleva a largo plazo.

Veinte años después, su aportación es indiscutible. La instalación ha tratado alrededor de 4,5 millones de toneladas de residuos que, de otro modo, habrían permanecido bajo tierra durante generaciones, y se ha convertido en un actor energético relevante al producir una parte significativa de la electricidad consumida por los hogares vizcaínos. Esta doble función ambiental y energética ha permitido reforzar la autosuficiencia del territorio, reducir la dependencia del vertedero y avanzar hacia un sistema de gestión más moderno, eficiente y alineado con las directrices europeas.

Además, Zabalgarbi ha afrontado un reto esencial: explicar con claridad qué hace y qué no hace una planta de valorización energética. Su apuesta por la transparencia, la colaboración institucional y la implicación con el territorio ha sido clave para integrar con normalidad esta infraestructura en Bizkaia y para evidenciar el papel real que juega en la gestión de residuos y en la descarbonización del sistema energético.

Así, con motivo de su 20 aniversario, conversamos con Mikel Huizi, director general de Zabalgarbi, para repasar los hitos alcanzados, los retos tecnológicos abordados y la visión de futuro de una instalación que aspira a seguir siendo estratégica dentro del modelo ambiental del territorio.

 

"Desde 2005 hemos producido más de 10 millones de MWh, equivalentes al consumo del 35% de los hogares de Bizkaia"

 

La planta de Zabalgarbi acaba de cumplir veinte años desde el inicio de sus operaciones, un hito que marca una trayectoria consolidada en la valorización energética de residuos en Bizkaia. Después de dos décadas de actividad, ¿cree que Zabalgarbi ha cumplido los objetivos con los que nació en términos de gestión de residuos, reducción de vertido y aportación al sistema energético del territorio?

Sí, creo que podemos afirmar que Zabalgarbi ha cumplido plenamente los objetivos con los que se creó, logrando transformar y mejorar la gestión de los residuos no reciclables en Bizkaia. La planta se diseñó para dar respuesta a un reto claro: tratar de forma eficiente esos residuos y evitar que terminaran en vertedero, con el impacto que eso supone a largo plazo. Veinte años después, hemos tratado casi 5 millones de toneladas de residuos que, de otro modo, habrían permanecido bajo tierra durante generaciones.

A ello se suma nuestra aportación energética. Desde 2005 hemos producido más de 10 millones de MWh, equivalentes al consumo del 35% de los hogares de Bizkaia. Es una energía local, estable y generada a partir de un residuo sin alternativas de reciclaje.

Todo ello demuestra que el modelo funciona y que se ha consolidado como una infraestructura esencial dentro de la estrategia ambiental del territorio, contribuyendo a reducir el vertido, mejorar la gestión de residuos y reforzar la autosuficiencia energética y la descarbonización.

 

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En estos años la planta ha tratado millones de toneladas de residuos no reciclables y ha aportado una parte relevante de la electricidad que consumen los hogares vizcaínos. ¿Cómo valora estos datos en relación con las expectativas iniciales y qué peso cree que ha tenido Zabalgarbi en la evolución del modelo de gestión de residuos de Bizkaia?

Habría que preguntar a la Diputación Foral de Bizkaia o a Garbiker, pero evidentemente, Zabalgarbi es una pieza clave en los diferentes planes de gestión que ha permitido gestionar el residuo municipal. Cuando se planteó el proyecto, el objetivo principal era disminuir la dependencia del vertedero y modernizar la gestión de residuos en Bizkaia. Los resultados alcanzados son muy positivos y hablan por sí mismos.

La valorización energética ha permitido incorporar al sistema una solución segura, eficiente y plenamente alineada con los objetivos europeos. Este enfoque ha sido decisivo para que Bizkaia avanzara hacia un modelo de gestión de residuos municipales mucho más sostenible, con una significativa reducción del depósito en vertederos. Pero no se trata solo de cifras: representa también un cambio cultural y operativo en la manera de gestionar los residuos.

Zabalgarbi ha desempeñado un papel fundamental en este proceso, al integrarse con la recogida selectiva y otros sistemas de valorización. En una Bizkaia que apuesta por la economía circular, la planta se ha convertido en una infraestructura estratégica.

 

 

"Desde el inicio de la planta -hace 20 años-, hemos tratado casi 5 millones de toneladas de residuos que, de otro modo, habrían permanecido bajo tierra durante generaciones"

 

En todo este tiempo han cambiado las normativas, los objetivos europeos y también la percepción social sobre la valorización energética. ¿Cómo se ha ido adaptando Zabalgarbi a esos cambios y qué decisiones han sido más relevantes para mantener la planta alineada con las nuevas exigencias ambientales y de gestión de residuos?

Nuestra adaptación se ha basado en tres pilares: transparencia, inversión constante y rigor operativo. La planta nunca se ha concebido como una instalación estática. Desde sus inicios, la planta se pensó como una instalación dinámica, en constante evolución, incorporando sistemas avanzados de control ambiental. A lo largo del tiempo, hemos renovado equipos y optimizado procesos para mantenernos a la vanguardia tecnológica, gracias al compromiso de nuestros profesionales y al respaldo constante de nuestros accionistas, esenciales para el éxito del proyecto.

En este camino, hemos realizado inversiones estratégicas que han reforzado nuestra eficiencia y fiabilidad: el nuevo filtro de mangas, la turbina fría, el sistema DeNOx, el gemelo digital, el sistema de microexplosiones y, más recientemente, el nuevo sobrecalentador.

Estas mejoras no solo nos permiten cumplir las normas más exigentes, sino adelantarnos a ellas.

 

 

Además, muchas veces existe un desconocimiento por parte de la ciudadanía sobre este tipo de plantas. En este sentido ¿cuáles han sido los principales retos a los que se ha enfrentado Zabalgarbi respecto a la transparencia y la relación con la ciudadanía y las administraciones?

El principal reto ha sido explicar con claridad qué hacemos y qué no hacemos. La valorización energética es una tecnología muy regulada, segura y ampliamente implantada en el norte de Europa, pero en nuestro entorno no siempre se ha interpretado igual.

Por eso, en Zabalgarbi optamos por un enfoque nórdico, basado en la transparencia, porque es la base para generar confianza. No se trata solo de comunicar más, sino de comunicar mejor.

De cara a la ciudadanía, trabajamos con mensajes claros que ayudan a comprender nuestra aportación a Bizkaia. También colaboramos con centros formativos y participamos en más de 50 iniciativas sociales, culturales y empresariales, algo que nos permite mantener un vínculo directo y estable con el territorio.

En cuanto a las instituciones, mantenemos una interlocución constante y plenamente colaborativa, como corresponde a una actividad altamente regulada.

Esta forma de trabajar ha sido fundamental para integrar con normalidad nuestra actividad en Bizkaia y para demostrar, con resultados verificables, el valor real que aporta la valorización energética al territorio.

 

 

"La valorización energética es una tecnología muy regulada, segura y ampliamente implantada en el norte de Europa, pero en nuestro entorno no siempre se ha interpretado igual"

 

Hablando ya de aspectos técnicos, desde el inicio se apostó por la tecnología SENER-2, que combina valorización energética de residuos con un ciclo combinado de gas natural. ¿Por qué se eligió esta solución tecnológica en su momento y qué elementos del diseño considera que han sido clave para el funcionamiento de la planta?

La elección de la tecnología SENER-2 respondió a la necesidad de garantizar una operación estable con un residuo heterogéneo y de bajo poder calorífico. Integrar la combustión de residuos con un ciclo combinado de gas natural permitía asegurar una producción energética continua, mejorar la eficiencia global y mantener una elevada disponibilidad operativa.

Los elementos clave han sido precisamente esa integración tecnológica y el diseño del ciclo térmico. La caldera, la turbina de gas y el sistema de recuperación permiten aprovechar al máximo el contenido energético del residuo, de manera segura y fiable.

Este modelo innovador nos permite operar más de ocho mil horas al año, lo que nos sitúa entre las instalaciones “waste to energy” más fiables de Europa.

 

En los últimos años habéis realizado inversiones importantes, como la renovación del filtro de mangas o la instalación del nuevo sobrecalentador para reducir el consumo de gas natural. ¿Qué mejoras tecnológicas y operativas recientes destacaría y cómo han impactado en la eficiencia y en las emisiones de la planta?

Las inversiones realizadas desde 2021 han supuesto un avance muy significativo en términos de eficiencia y sostenibilidad, además de la adaptación a la nueva normativa medioambiental BREF. El nuevo filtro de mangas ha permitido alcanzar valores de emisión de partículas especialmente bajos, reforzando el rendimiento ambiental de la planta. La turbina fría ha reducido de forma notable el consumo de gas y ha aportado estabilidad al proceso. El nuevo sobrecalentador, actualmente en su fase final de pruebas, permitirá disminuir de manera importante el uso de gas en momentos concretos de la operación.

A estas mejoras se suman las ya mencionadas tecnologías como el sistema DeNOx, los deflectores y las microexplosiones, que contribuyen a una operación más autónoma, eficiente y con menor impacto ambiental.

 

En las últimas décadas, las plantas de valorización energética han ido incorporando las mejores tecnologías disponibles (MTDs) para mejorar su comportamiento ambiental y su eficiencia global. ¿Cómo han contribuido estas MTDs a transformar una instalación como Zabalgarbi y cómo imagina que serán las plantas de valorización energética del futuro en términos de diseño, operación y control de emisiones?

Las MTDs han sido muy importantes para convertir Zabalgarbi en una instalación más eficiente, segura y digitalizada. Han permitido optimizar el proceso industrial, reforzar la depuración de gases, mejorar el control de emisiones y anticiparnos a distintos escenarios mediante herramientas predictivas.

Las plantas del futuro serán aún más digitales, con sistemas de inteligencia artificial plenamente integrados, mantenimiento avanzado y ciclos energéticos más flexibles.

En nuestro caso, los próximos años estarán orientados a consolidar la digitalización –incluido el gemelo digital–, seguir reduciendo la dependencia energética externa, avanzar en la eficiencia, reforzar la disponibilidad y contribuir activamente a los objetivos de descarbonización del territorio. Mantenernos como una instalación estratégica exige una inversión permanente y una visión de mejora continua.

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