Nuevas vidas para los lubricantes usados: el mejor ejemplo de Economía Circular

Eduardo de Lecea, Director General de SIGAUS
Nuevas vidas para los lubricantes usados: el mejor ejemplo de Economía Circular
Nuevas vidas para los lubricantes usados: el mejor ejemplo de Economía Circular
18-07-2019
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Por Eduardo de Lecea, Director General de SIGAUS


Más de 66.000 t de lubricantes devueltos al mercado y más de 300.000 toneladas de CO2 ahorradas a la atmósfera, son sólo algunas de las cifras del balance de resultados de SIGAUS en 2018, un año en el que hemos atendido a un total de 69.400 establecimientos generadores de aceites industriales usados diseminados por más de 4.817 municipios de toda España a través de recogidas realizadas prácticamente ‘puerta a puerta’. Un ‘milagro’ que fue posible gracias a las 194 instalaciones de gestión -incluyendo 9 instalaciones nuevas que se sumaron en 2018-, que trabajan junto a SIGAUS para neutralizar los negativos efectos de este peligroso residuo en el entorno y en la salud humana.

Como punto de partida, y de referencia para conocer el alcance de los objetivos alcanzados, en 2018 hemos contado, un año más, con el compromiso y la confianza de uno de nuestros principales grupos de interés, fundamental para llevar a buen puerto nuestra labor: el de las empresas fabricantes adheridas al Sistema, que, a cierre de 2018, fueron 234 –con 15 nuevas adhesiones que suponen un incremento neto del 3,54%-. Todas ellas comercializaron en España el pasado ejercicio 300.851 toneladas de aceites industriales.

Tras la utilización de dichos lubricantes, es decir, una vez que se convierten en aceites usados de tipo industrial, --principalmente procedentes de vehículos y maquinaria--, debemos ser conscientes de que lo más importante es abordar su gestión con la garantía de que van a ser sometidos a un control exhaustivo, tanto en lo que se refiere a su generación como a su almacenamiento, transporte y posterior tratamiento y recuperación. 

Para ello, SIGAUS cuenta con su Sistema de Información Tecnológico (SIT), que registró el pasado año un total de 176.800 operaciones distintas de recogida y tratamiento, soportadas en más de 195.000 declaraciones informáticas y cerca de 160.000 documentos oficiales automatizados, cifras que, sin duda, dan muestra del riguroso control al que es sometido este residuo tan particular y del que se encarga SIGAUS en toda España.

Sin embargo, nuestro trabajo no sería posible sin la red de gestión con la que trabajamos en todo el país: 155 empresas que logran asegurar la recogida de la práctica totalidad del aceite industrial usado que se genera en cualquier punto de España y su correcto tratamiento posterior, garantizando además que se cumplen los objetivos ecológicos que exige la ley. 

El trabajo conjunto realizado con todas ellas se tradujo en 2018 en la recogida bruta de 167.972 toneladas de aceites usados, de las que cerca de la mitad, el 42%, procedió de establecimientos del sector automoción, y el 34% de instalaciones industriales. El 25% restante se generó a raíz de actividades en otros sectores, como el de la agricultura, el comercio, la hostelería o la construcción, entre otros.

Una vez retirados los impropios que contiene el residuo bruto recogido, fundamentalmente agua o sedimentos que se separan para facilitar la gestión final, en 2018 la cantidad neta valorizada a través de SIGAUS fue de 141.297 toneladas, un volumen con el que sería posible llenar un tanque industrial cilíndrico de 10 m de diámetro y casi 2.000 m de altura, el equivalente a más de 20 veces la torre del Big Ben de Londres.

Récord de regeneración en 2018

Para SIGAUS el compromiso ambiental está por encima de cualquier otra consideración, por eso apostamos firmemente por el tratamiento del residuo más beneficioso en este sentido: la regeneración, que en 2018 alcanzó la cifra más alta de la última década: un total de 100.321 toneladas, el 72,43% del total de aceites usados regenerables, y un porcentaje que supone superar en 7 puntos porcentuales el objetivo de regeneración establecido por ley, que es del 65%.

Este tipo de tratamiento hizo posible ahorrar a la atmósfera un total de 300.962 toneladas de CO2, el equivalente a la absorción de un bosque de chopos de 30 años y 1.120 hectáreas de extensión. A esto sumamos los importantes ahorros de materias primas, ya que devolvimos al mercado casi 67.000 toneladas de lubricantes, suficientes para llenar el cárter de más de 16 millones de turismos: algo así como todos los coches que cabrían aparcados en casi 24.000 campos de fútbol.

También se destinó parte del residuo recuperado para ser utilizado como combustible de uso industrial, con el objetivo de ser aprovechado como energía en centrales térmicas de generación eléctrica, cementeras, papeleras o equipos marinos, entre otras instalaciones industriales; esa cantidad ascendió a 39.230 toneladas, lo que permitió una generación de energía de 425 GWh, el equivalente a la consumida en usos eléctricos por casi 122.000 hogares.

La prevención también es parte fundamental de nuestra labor, y por ello, desde 2010, ponemos a disposición de nuestras empresas adheridas Planes Empresariales en los que se recogen acciones para minimizar el impacto ambiental de los lubricantes: En total, 171 empresas de las 210 que han suscrito nuestro tercer Plan, con vigencia hasta 2021, declararon la puesta en práctica de 872 acciones efectivas de prevención repartidas entre las 7 Líneas de Prevención que contempla el Plan. Desde 2010, cuando se presentó el primero de estos planes, se han puesto en marcha más de 5.300 medidas.

Y seguimos sumando. Porque todos formamos parte de este círculo ‘virtuoso’ que supone la Economía Circular y todos tenemos la responsabilidad, y el compromiso, de hacerlo girar. Que no se detenga. Apostemos por un cambio real con el que todos ganamos.


Artículo publicado en el número 214 Especial Reciclaje 2019

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