Organizaciones europeas reclaman una revisión urgente de las normas de etiquetado textil

Las entidades firmantes solicitan una revisión específica del Reglamento de Etiquetado Textil para adaptarlo a los nuevos materiales, reducir la fragmentación normativa y facilitar la transición digital del sector
17-06-2026

Diversas organizaciones europeas han instado a la Comisión Europea a avanzar en una revisión específica y proporcionada del Reglamento de Etiquetado Textil (TLR) con el objetivo de adaptar esta normativa a los nuevos retos de la economía circular, la digitalización y la creciente utilización de materiales reciclados y de nueva generación.

Las entidades firmantes consideran que el actual reglamento, en vigor desde 2011, ha desempeñado un papel fundamental al garantizar que los consumidores dispongan de información armonizada sobre la composición de las fibras textiles en toda la Unión Europea. Sin embargo, advierten de que gran parte de sus disposiciones han quedado desactualizadas debido a la rápida evolución tecnológica y regulatoria experimentada por el sector en los últimos años.

 

El actual Reglamento de Etiquetado Textil fue aprobado en 2011 y no refleja los cambios normativos y tecnológicos de la última década

 

Según defienden las organizaciones, una actualización del marco normativo permitiría mantener la función esencial del reglamento —ofrecer información fiable y armonizada a los consumidores— al tiempo que facilitaría la aplicación de nuevas políticas europeas relacionadas con la sostenibilidad, la circularidad y la competitividad de la industria textil.

 

Adaptar las normas a los nuevos materiales

Uno de los principales aspectos que, según las entidades, debe abordarse en la revisión es la actualización de las normas técnicas relacionadas con la composición de las fibras.

El listado actual de fibras autorizadas y los márgenes de tolerancia empleados para verificar su composición fueron diseñados para materiales convencionales y no tienen en cuenta el creciente uso de fibras recicladas, fibras orgánicas o materiales innovadores.

Las organizaciones señalan que los actuales márgenes de tolerancia —del 2% para productos monofibra y del 3% para textiles compuestos por varias fibras— dificultan comunicar de forma precisa el contenido reciclado de determinados productos debido a la variabilidad inherente a estos materiales.

Por ello, reclaman una modificación de estos parámetros que permita reflejar con mayor precisión la realidad del mercado y favorecer una información más fiable para consumidores, fabricantes y distribuidores.

 

Las actuales tolerancias del 2% y el 3% dificultan comunicar con precisión el contenido reciclado de algunos productos textiles

 

Las entidades consideran que adaptar estas reglas resulta imprescindible para acompañar la transición del sector hacia modelos más sostenibles y alineados con los objetivos europeos de circularidad.

 

Impulsar la digitalización del etiquetado

Otro de los ejes centrales de la propuesta pasa por acelerar la digitalización de la información textil.

Las organizaciones recuerdan que el sistema actual está basado fundamentalmente en etiquetas físicas, un modelo que consideran cada vez menos eficiente debido a las limitaciones de espacio y a la creciente cantidad de información exigida por la normativa comunitaria.

Actualmente, muchas prendas incorporan etiquetas extensas y complejas que incluyen información en múltiples idiomas, instrucciones de mantenimiento y otros datos regulatorios, lo que incrementa costes y genera residuos innecesarios.

 

Alrededor del 70% de los consumidores elimina las etiquetas textiles voluminosas, según un estudio de Ipsos-GINETEX de 2025

 

Según el sector, esta realidad reduce significativamente la utilidad de las etiquetas como herramienta informativa, ya que una parte importante de los consumidores termina eliminándolas poco después de la compra.

Por ello, proponen limitar la información obligatoria presente en la etiqueta física a los datos esenciales y trasladar el resto de la información a soportes digitales, en línea con los objetivos de la Estrategia para el Mercado Único 2025 impulsada por la Unión Europea.

 

Evitar la fragmentación normativa

Las organizaciones también alertan sobre la creciente fragmentación regulatoria dentro del mercado interior europeo.

Actualmente, los distintos requisitos nacionales en materia de idiomas obligatorios, símbolos específicos o formatos de etiquetado generan dificultades adicionales para fabricantes y distribuidores que operan en varios Estados miembros.

Esta situación, según denuncian, provoca costes adicionales, complejidad administrativa y obstáculos a la libre circulación de productos dentro de la Unión Europea.

 

El sector reclama una mayor armonización para evitar diferencias nacionales en idiomas, símbolos y formatos de etiquetado

 

Por ello, solicitan una armonización más ambiciosa que reduzca las divergencias regulatorias y facilite el funcionamiento del mercado único europeo.

 

Claridad entre etiquetado y pasaporte digital

Otro de los puntos destacados del documento es la necesidad de definir claramente el papel de las distintas herramientas informativas que coexistirán en el futuro marco regulatorio europeo.

Las entidades defienden que el Reglamento de Etiquetado Textil debe seguir siendo el instrumento encargado de comunicar aspectos esenciales como la composición de las fibras, mientras que el futuro Pasaporte Digital de Producto (DPP) debería asumir la función de proporcionar información más amplia relacionada con el ecodiseño, el rendimiento ambiental, la durabilidad y la sostenibilidad de los productos.

 

Las organizaciones piden evitar duplicidades entre el etiquetado textil y el futuro Pasaporte Digital de Producto

 

Asimismo, consideran prematuro introducir nuevos sistemas de etiquetado adicionales, como los previstos en el marco del Reglamento de Diseño Ecológico para Productos Sostenibles (ESPR), antes de que estén plenamente desarrollados y operativos tanto el TLR revisado como el propio DPP.

 

Una revisión limitada y enfocada

Las entidades firmantes insisten en que la futura revisión debe mantener el carácter técnico, específico y proporcionado del Reglamento de Etiquetado Textil, evitando incorporar obligaciones adicionales que puedan aumentar la complejidad regulatoria para las empresas.

En su opinión, la actualización debe centrarse exclusivamente en aquellos elementos imprescindibles para modernizar el marco actual, facilitar la digitalización, adaptarse a los nuevos materiales y garantizar la coherencia con el resto de la legislación europea vinculada a la sostenibilidad de los productos textiles.

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