La Región de Murcia afronta la próxima década con el reto de transformar un modelo de gestión de residuos todavía condicionado por la dependencia del vertedero y adaptarlo a unas exigencias europeas cada vez mayores en prevención, recogida separada, reciclaje y valorización. El Plan Recircula Horizonte 2035 articula esa transformación con una premisa de fondo: avanzar desde una gestión centrada en el tratamiento del residuo hacia otra capaz de conservar su valor y reincorporarlo al ciclo productivo.
La hoja de ruta prevé movilizar hasta 373 millones de euros hasta 2035, con un importante esfuerzo dirigido a la adaptación y ampliación de las instalaciones existentes, nuevas infraestructuras de tratamiento, la mejora de los sistemas municipales de recogida y transporte y el impulso de la digitalización y la trazabilidad. A ello se suma la conexión con el Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035, que abre una vertiente especialmente relevante para el tejido empresarial: aprovechar residuos y subproductos como materias primas secundarias y favorecer nuevas oportunidades de simbiosis industrial.
Al frente de esta estrategia se encuentra Juan María Vázquez Rojas, consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor de la Región de Murcia, quien desgrana las prioridades del Plan Recircula, desde la reducción del vertido y el apoyo a los municipios hasta la modernización de las infraestructuras, la colaboración con la industria y el papel que deberán desempeñar la innovación y las nuevas herramientas digitales en el sistema regional de residuos.
La Región de Murcia ha sacado recientemente a información pública el Plan Recircula Horizonte 2035, un documento llamado a marcar la política regional de residuos durante la próxima década. ¿Qué diagnóstico hace el Gobierno regional de la situación actual de la gestión de residuos y qué necesidades hacían imprescindible elaborar una nueva estrategia?
La legislación en materia de residuos ha ido evolucionando para pasar a considerar los residuos como un recurso que es posible reintegrar en la cadena de valor, lo que nos hará más sostenibles y competitivos. Esta nueva visión es totalmente compartida por el Gobierno regional, y para canalizar y ordenar este esfuerzo era necesario contar con un plan que establezca prioridades.
De ahí y de los últimos cambios legislativos —sobre todo en la Unión Europea— nace la necesidad de Recircula, que transforma el modelo regional de prevención y gestión de residuos, priorizando su reducción, reutilización, recogida separada, reciclaje y valorización, así como la disminución progresiva del vertido, y la mejora de la trazabilidad y control.
El plan plantea un cambio de enfoque al considerar los residuos como un recurso y no únicamente como un problema ambiental. ¿Cómo se traduce esta visión en la práctica y qué transformaciones espera impulsar respecto al modelo de gestión desarrollado hasta ahora?
En efecto, el reto que nos planteamos es pasar de considerar los residuos no como un problema, sino como un recurso, una solución. Si de algo estoy seguro y orgulloso es de que en esta tierra sabemos aprovechar cada recurso, cada oportunidad. Lo hacemos con el agua, reciclando el 99% de la que usamos. Lo hacemos ya con residuos vegetales, agrícolas e industriales, que usamos como combustible para generar energías verdes.
Pero no nos conformamos. El próximo reto es la mejora de la recogida, gestión y reciclaje de los residuos que generamos en nuestros hogares, en nuestra actividad diaria. Pasar de considerarlos un problema a convertirlos en un recurso, en una solución.
Recircula Horizonte 2035 traduce esta visión mediante un cambio de paradigma. Pasamos de un modelo clásico y lineal (extraer, fabricar, tirar) hacia un ecosistema de economía circular. El objetivo central deja de ser hacer desaparecer la basura en vertederos para enfocarse en la retención del valor material y su reintegración en el tejido productivo regional.
Para ello contamos con varios grandes ejes, comenzando sobre todo con la potenciación de la segregación en origen, desplegando nuevas recogidas obligatorias como los biorresiduos, el textil, los aceites y los residuos comerciales, para preservar el material de la contaminación y permitir que pueda ser reaprovechado. De ahí también la apuesta decisiva por adaptar las plantas de tratamiento y sus sistemas de triaje para aislar los materiales de alta pureza aptos para el reciclaje técnico directo.
Finalmente, y en conexión directa con el Plan Industrial de la Región de Murcia, que también tiene como horizonte 2035, elaboramos el Mapa Regional de Simbiosis Industrial, que identifica y empareja la oferta de subproductos de unas empresas con la demanda de materias primas secundarias de otras, evitando el desperdicio.
La normativa europea fija objetivos cada vez más exigentes en materia de prevención, reciclaje y reducción del vertido. ¿En qué punto se encuentra actualmente la Región de Murcia respecto a esos objetivos y cuáles serán las principales líneas de actuación para acelerar su cumplimiento de aquí a 2035?
Tenemos que acabar con la dependencia de los vertederos como destino final de los residuos. Por tanto, desde Recircula articulamos medidas para mejorar significativamente los ratios de recogida selectiva y establecer como prioridad la valorización energética de los residuos que de otra manera se destinarían a vertedero.
“Tenemos que acabar con la dependencia de los vertederos, mejorando significativamente los ratios de recogida selectiva y estableciendo como prioridad la valorización energética de los residuos no reciclables”
La prevención ocupa el primer nivel de la jerarquía europea de residuos, aunque sigue siendo uno de los ámbitos más complejos de desarrollar. ¿Qué medidas incorpora el Plan Recircula para reducir la generación de residuos y fomentar la reutilización, tanto entre la ciudadanía como en el tejido empresarial y las administraciones públicas?
La prevención, como no podía ser de otro modo, ocupa un capítulo aparte en Recircula. Es imprescindible reorientar las actuaciones públicas hacia la reducción de la generación de residuos, la reutilización, la prolongación de la vida útil de los productos y la disminución de sus impactos ambientales. Y ahí es clave avanzar en la sensibilización ciudadana, la educación ambiental y la promoción de hábitos más sostenibles, con especial atención a la reducción en origen, el consumo responsable y la prevención del desperdicio alimentario, sin olvidar tampoco implicar al tejido empresarial, que puede aportar mucho desde campos como el ecodiseño o la reducción en origen.
El plan Recircula identifica hasta siete grandes retos en materia de prevención, que abarcan desde la reducción de la generación de residuos municipales al refuerzo de la prevención en aquellos flujos prioritarios en los que existe mayor capacidad de intervención pública, mayor impacto ambiental o mayor incidencia sobre el funcionamiento global del sistema.
Tenemos que impulsar la reutilización, la reparación, la durabilidad de los productos y otras prácticas que permitan evitar la generación de residuos o retrasarla, reforzar la corresponsabilidad de entidades locales, ciudadanía, sectores económicos, productores y sistemas de responsabilidad ampliada del productor en relación con la prevención y vincular la prevención con la mejora de la recogida separada, la reducción de la fracción resto y la disminución progresiva del vertido.
Y también tenemos que mejorar la trazabilidad de la información y la capacidad de evaluación de las actuaciones preventivas, evitando que el programa quede limitado a acciones puntuales sin seguimiento verificable. Un plan debe contar con indicadores y evaluaciones para poder readaptarlo y reorientarlo a las nuevas realidades que pueden surgir durante su desarrollo.
“Hay que impulsar la reutilización, la reparación, la durabilidad de los productos y otras prácticas que permitan evitar la generación de residuos o retrasarla”
Los municipios desempeñan un papel clave en la gestión de los residuos municipales y afrontan importantes desafíos derivados de las nuevas obligaciones normativas. ¿Cómo va a acompañar la Comunidad Autónoma a los ayuntamientos para modernizar sus sistemas de recogida y tratamiento y avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles?
La primera fase de inversión del Plan Recircula tiene una marcada y clara vocación municipalista, porque desde el Gobierno regional se ha querido dar prioridad estratégica a la gestión de las competencias locales en materia de recogida, transporte y, en su caso, tratamiento, sin perjuicio de las competencias autonómicas de planificación, coordinación, autorización y control.
Por eso, la mayor parte de los 40 millones de fondos disponibles en la primera fase de despliegue del plan han ido destinados a la construcción y mejora de las plantas de gestión de residuos, a potenciar el reciclaje y a seguir avanzando en el objetivo de conseguir una economía plenamente circular y un cambio de modelo de gestión.
Gracias a ese impulso inicial, nuestros municipios han mejorado los sistemas de recogida selectiva mediante la compra de contenedores y vehículos para residuos orgánicos domésticos, aceite usado de cocina para generación de biocombustible y para fomentar el reciclaje de textiles y la mejora o construcción de nuevos Ecoparques.
En definitiva, lo que estamos haciendo es sobre todo dotar a los ayuntamientos, a la Región en general, de las herramientas e infraestructuras necesarias para que los ciudadanos sean partícipes de este empeño en alcanzar una economía circular. Tenemos alternativas y soluciones para colocar a la Región a la cabeza de la gestión eficiente y efectiva de sus residuos.
Esta transformación del modelo de gestión de residuos requiere también una colaboración estrecha entre administraciones, empresas gestoras, industria, sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor y otros agentes del sector. ¿Cómo plantea la Comunidad Autónoma fortalecer esta cooperación para garantizar el éxito del Plan Recircula?
Esa cooperación ya existe y va a ser fundamental para abordar un cambio tan importante en materia de gestión de residuos a todos los niveles. Sin esa colaboración entre administración, sectores económicos y sociedad, es muy complejo cambiar el paradigma actual con este nuevo enfoque de la economía circular.
Desde la Comunidad nos planteamos fortalecer esta cooperación mediante un modelo de gobernanza participativa, la cofinanciación de infraestructuras y la digitalización de los procesos de control, conectando a todos los actores clave. Ya he mencionado la vocación municipalista que impregna a todo Recircula, pero es clave mantener y fortalecer este apoyo a través, por ejemplo, de subvenciones para implantar el contenedor marrón y las nuevas recogidas selectivas. Pero también ofrecemos asesoramiento fiscal para que los consistorios diseñen tasas basadas en el principio de “pago por generación”.
Otro pilar de esa cooperación debe ser la alianza y simbiosis con la industria y el sector privado. En el primer caso, ya he dejado claro que Recircula va perfectamente alineado con el Plan Industrial, para transformar residuos en materias primas secundarias aprovechables para el sector, por poner el ejemplo más notable.
Pero también queremos establecer mesas de trabajo estables en las que nosotros como administración ambiental, junto con los centros tecnológicos y el propio tejido económico abordemos cualquier traba y podamos resolver barreras operativas con celeridad. Otro ejemplo sería la coordinación con los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada de los productores, los SCRAP, con los que vamos a llegar a acuerdos para poder absorber los flujos obligatorios de envases comerciales, industriales y textiles que se van a generar e incrementar a corto plazo.
Y no menos importante, mejorar la trazabilidad, la I+D+i y los propios órganos de control a través de plataformas digitales, la cofinanciación de proyectos para la separación avanzada de materiales y la constitución de una comisión de seguimiento con presencia de administraciones, universidades, empresas y agentes sociales.
“Sin esa colaboración entre administración, sectores económicos y sociedad, es muy complejo cambiar el paradigma actual”
El plan inicia ahora su fase de información pública, un momento clave para incorporar la visión de administraciones, empresas y entidades especializadas. ¿Qué espera la Consejería de este proceso participativo y qué tipo de aportaciones considera que pueden enriquecer el documento antes de su aprobación definitiva?
Quiero destacar que previamente a esta fase de información pública ya tuvimos numerosos encuentros con todos los actores relevantes en la materia para poder elaborar un plan de consenso y que implique e involucre al sector. Queríamos que fuera un plan de todos, aunque el impulso principal sea el del Gobierno regional y la consejería, particularmente de la Dirección General de Medio Ambiente.
Y esa amplia respuesta continúa en esta fase de información pública, que se extenderá a lo largo de las próximas semanas para que quien lo desee aporte su visión y enriquezca el Plan. Paralelamente hemos evacuado consultas a las administraciones públicas afectadas y a las personas interesadas identificadas durante la fase previa de evaluación ambiental, con el objetivo de mejorar con sus aportaciones el documento final.
En definitiva, y en línea con otras grandes hojas de ruta que este Gobierno ha puesto en marcha, como el Plan Industrial 2035, queremos que sean documentos nacidos del máximo consenso y que impliquen al mayor número posible de participantes, porque esa precisamente será su fuerza una vez comiencen a implementarse y aplicarse. Por ello, todas las aportaciones serán analizadas y tenidas en cuenta para su incorporación. El documento está completamente abierto.
Hablando de cifras, el plan movilizará más de 370 millones de euros entre inversión pública y privada. ¿Qué prioridades se han marcado para esta inversión y qué proyectos o actuaciones considera que tendrán un mayor impacto sobre la mejora del sistema regional de gestión de residuos?
Sin duda, una de las prioridades se centra en los ayuntamientos, a los que queremos dar todo el apoyo para que hagan una gestión más eficiente de sus residuos en los próximos diez años. Como ya se ha indicado, el Gobierno regional ha movilizado ya 40 millones de euros para el desarrollo inicial de los ocho programas que componen el plan.
Las inversiones totales previstas pueden llegar a los 373 millones hasta 2035, y el grueso de la inversión prevista -más de 332 millones de euros- se destina a un ambicioso programa de adaptación, ampliación e implantación de nuevos procesos de tratamiento en las instalaciones de tratamiento de residuos ya existentes, así como en la puesta en marcha de nuevas infraestructuras de tratamiento de biorresiduos y selección de envases. Como prioridad, es necesario desarrollar una instalación para la valorización energética de los residuos y evitar así su llegada a vertedero.
Esta apuesta se complementa con las medidas para la adaptación del sistema de contenerización y de recogida y transporte de residuos, que suma otros 32,5 millones de euros de inversión. Además, están previstas actuaciones por 2,46 millones de euros para la reducción de impactos en las plantas de tratamiento ya existentes.
Una parte importante del plan se destina a programas de información, comunicación y concienciación (3 millones de euros), a los que se suma el proyecto para construir un Centro de Interpretación del Reciclado en Ulea, por valor de 764.586 euros. Finalmente, pero no menos importante, se contemplan inversiones de 2,28 millones de euros para un ambicioso programa de I+D+i.
“Las inversiones totales previstas en el marco del Plan Recircula Horizonte 2035 pueden llegar a los 373 millones hasta 2035”
Como se mencionaba anteriormente, el documento establece una conexión directa con el Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035 y apuesta por reforzar el aprovechamiento de los residuos como materias primas secundarias. ¿Qué oportunidades identifica para impulsar la simbiosis industrial, la valorización de residuos y el desarrollo de nuevas actividades económicas ligadas a la economía circular?
La conexión directa y expresa entre el Recircula Horizonte 2035 y el Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035 sitúa la gestión de residuos en el núcleo de la competitividad económica regional. Al integrar la reducción, reutilización, reciclaje y valorización de los desechos fabriles, ambos planes transforman las obligaciones medioambientales en motores de rentabilidad e innovación para las empresas murcianas.
Queremos que las industrias locales puedan sustituir materias primas sujetas a la volatilidad de los mercados internacionales y los vaivenes geoestratégicos por subproductos generados en la propia Región, blindando la cadena de suministro y generando sinergias operativas.
El plan además optimiza el ciclo técnico de materiales dentro de los polígonos industriales y clústeres de la Región, reduciendo las emisiones de CO₂ asociadas a la producción e importación de nuevos materiales. Queremos que las plantas de tratamiento puedan generar materiales de alta pureza y calidad, aprovechables. Y, por ejemplo, el Centro Tecnológico de la Energía y el Medio Ambiente ofrece ya asistencia técnica y estudios para poner en marcha proyectos piloto que sirvan para descubrir nuevas vías de valorización técnica.
No podemos olvidar tampoco que la propia existencia de un marco normativo unificado, ágil y dotado de ayudas nos convierte en un polo atractivo para la inversión en la refabricación y el reciclaje técnico, campos que van a tener un desarrollo exponencial a medio plazo. La operación de plantas tecnificadas y el desarrollo de la economía de la reparación y el ecodiseño fomentan puestos de trabajo estables, cualificados y arraigados al territorio murciano, como recientemente pudimos ver en la apertura de una planta en Fuente Álamo.
“Queremos que las industrias locales puedan sustituir materias primas sujetas a la volatilidad de los mercados internacionales por subproductos generados en la propia Región”
Más allá de infraestructuras, el plan incorpora actuaciones relacionadas con la trazabilidad, la digitalización y la mejora del control de los flujos de residuos. ¿Qué importancia tendrán estas herramientas para aumentar la eficiencia, la transparencia y la seguridad del sistema?
La trazabilidad y la digitalización son los pilares operativos que nos permiten convertir el Plan Recircula Horizonte 2035 en un sistema de control de alta precisión. En un ecosistema donde los residuos se convierten en recursos, estas herramientas actúan como el “sistema financiero” que contabiliza, valida y asegura cada movimiento del material. Necesitamos datos veraces para tomar las mejores decisiones y avanzar en la consecución de los objetivos que planteamos.
Desde el Gobierno regional hemos apostado por tres vectores fundamentales para conseguir el éxito de este modelo. El primero sería la optimización de rutas y logística, en la que la sensorización de los contenedores va a permitir a las empresas gestoras y ayuntamientos diseñar —muchas veces incluso a través de herramientas de IA— rutas dinámicas de recogida, lo que reduce costes de combustible y emisiones al tiempo que permite un mayor número de despliegues. Queremos también completar la transición hacia la tramitación electrónica completa y automatizada y eliminar burocracia para reducir drásticamente los tiempos de espera para las autorizaciones de traslado y valorización de residuos de las industrias. Y por supuesto, casar la oferta y la demanda, a través por ejemplo de plataformas digitales de subproductos.
Otra gran apuesta es la que el plan hace por la transparencia y la incansable lucha contra el fraude, y ahí es donde nosotros como administración debemos ser inflexibles. Vamos a realizar unas auditorías estrictas de los SCRAP, pero también aportamos con ello la necesaria seguridad jurídica, sanitaria y ambiental.
“La trazabilidad y la digitalización son los pilares operativos que nos permiten convertir el Plan Recircula Horizonte 2035 en un sistema de control de alta precisión”
Si miramos al horizonte de 2035, ¿cómo le gustaría que se identificara a la Región de Murcia en materia de gestión de residuos y economía circular? ¿Qué resultados deberían haberse alcanzado para poder afirmar que el Plan Recircula ha supuesto un verdadero cambio de modelo?
Para 2035, el objetivo estratégico es que nuestra Región sea identificada como el gran ‘hub’ de Simbiosis Industrial y Economía Circular del Mediterráneo, pero no solo por cumplir la normativa, sino por convertir la gestión avanzada de residuos en un factor decisivo de competitividad industrial y sostenibilidad territorial.
Para entonces, deberíamos contar o estar a punto de lograr un territorio donde las fábricas no generan basura, sino recursos que alimentan de forma continua a otros sectores productivos, una economía regional resiliente frente a las crisis de suministros globales gracias al mayor autoabastecimiento. Y por supuesto una administración ágil y transparente. El objetivo es ambicioso, porque hablamos de duplicar los puestos de trabajo cualificados en sectores como la refabricación, el ecodiseño, la reparación tecnológica y la ingeniería de reciclaje avanzado. Pero somos optimistas porque hemos constatado que en este viaje no avanzamos en solitario, sino acompañados y respaldados por todos los actores relevantes. Y eso nos da la fuerza para seguir adelante.
Entrevista publicada en el Nº272 Julio/Agosto 2026 de RETEMA. Páginas 48-57.

