STADLER destaca el potencial de la fracción resto para recuperar materias primas secundarias y avanzar en la economía circular

La compañía señala que la automatización, la clasificación óptica y la inteligencia artificial permiten recuperar materiales reciclables que aún escapan de la recogida selectiva y reducir su destino a vertedero o valorización energética
Entidad
16-07-2026

El aumento de los residuos municipales y la presión creciente sobre los sistemas de tratamiento están situando la fracción resto entre los principales retos de la recuperación de recursos. Este flujo, formado por los residuos que permanecen después de la recogida selectiva, ha sido destinado tradicionalmente a vertedero o valorización energética, pero comienza a adquirir un papel diferente dentro de las estrategias de economía circular.

La reducción de la capacidad disponible en vertederos, el incremento de los costes de eliminación, el endurecimiento de la normativa ambiental y la demanda de materias primas secundarias están llevando a municipios y empresas gestoras a prestar mayor atención a los materiales recuperables que todavía llegan a esta corriente.

El informe Global Waste Management Outlook 2024, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, estima que la generación mundial de residuos sólidos municipales pasará de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones en 2050, una evolución que refuerza la necesidad de desarrollar soluciones viables tanto desde el punto de vista ambiental como económico.

Para STADLER Anlagenbau GmbH, empresa especializada en el diseño, fabricación y montaje de plantas de clasificación y reciclaje llave en mano, la fracción resto representa una de las principales oportunidades pendientes del sector. Incluso en mercados con sistemas consolidados de recogida separada, continúan llegando a este flujo materiales reciclables y valorizables.

Su recuperación requiere plantas integradas, procesos flexibles, ingeniería robusta y elevados niveles de seguridad operativa. También exige un marco regulatorio y de mercado estable que aporte a los operadores la confianza necesaria para invertir en infraestructuras avanzadas de clasificación.

 

De flujo residual a fuente de materias primas secundarias

La consideración de los residuos ha evolucionado desde un enfoque centrado en la salud pública, la seguridad y la eliminación hacia otro basado en su potencial como fuente de recursos.

 

“El material ya no es solo un problema que haya que solucionar, sino un potencial que debe aprovecharse”, explica Sabine Schlögl, ingeniera Técnica de ventas de STADLER. “

 

Este cambio también ha redefinido la relación entre los sectores de gestión de residuos y fabricación, al poner más énfasis en el diseño para el reciclaje, los sistemas de recogida y la calidad requerida de las materias primas secundarias”.

La recuperación previa de metales, materiales inertes y plásticos reciclables modifica también el papel de la valorización energética. Al retirar estas fracciones antes de la incineración, se reduce el volumen destinado a recuperación energética, se mejora el rendimiento de las instalaciones y disminuye la cantidad de escorias que finalmente termina en vertedero.

 

“Esta transformación también influye en el papel de la valorización energética. Retirar metales, inertes y, cada vez más, plásticos reciclables antes de la incineración reduce el volumen enviado a recuperación energética. Además, puede mejorar el rendimiento de la planta, permitir la recuperación de recursos valiosos y disminuir la cantidad de escoria que finalmente llega al vertedero”, añade Sabine Schlögl.

 

 

Los beneficios de este enfoque son ambientales y económicos. Recuperar materiales de la fracción resto reduce la demanda de materias primas vírgenes y los impactos asociados a su extracción y transformación.

El aluminio constituye uno de los ejemplos más representativos. La extracción de bauxita afecta a bosques, hábitats, suelos y recursos hídricos, mientras que su reciclaje puede reducir las emisiones entre un 90% y un 95% frente a la producción primaria.

Al mismo tiempo, los materiales recuperados generan ingresos y permiten reducir los costes asociados al vertido o la incineración. La viabilidad económica depende, no obstante, de factores como la regulación, los costes de eliminación y el valor de mercado de las materias primas secundarias.

Los avances en clasificación óptica, resolución de sensores, automatización y detección mediante inteligencia artificial están acelerando esta transformación y ampliando el número de materiales que pueden recuperarse con valor comercial.

 

La recogida selectiva no captura todos los materiales reciclables

La experiencia de los mercados de reciclaje más desarrollados muestra que la recogida separada continúa siendo imprescindible, pero no evita que una cantidad significativa de materiales aprovechables termine en la fracción resto.

En Alemania, un estudio de la Agencia Alemana de Medio Ambiente concluyó que cerca de dos tercios de la fracción resto doméstica seguía siendo potencialmente reciclable o valorizable, pese a contar con sistemas consolidados de recogida selectiva.

Entre estos materiales figuran metales, plásticos, papel, vidrio, madera, aparatos eléctricos y electrónicos, textiles y materia orgánica.

Este escenario plantea un doble reto. Por una parte, cuanto más ambiciosos son los objetivos de reciclaje, mayor importancia adquiere la recuperación del material que escapa de los sistemas de recogida separada. Por otra, aumenta la necesidad de ofrecer instrucciones claras a la ciudadanía, ya que la falta de comprensión de las normas puede provocar que residuos reciclables terminen en la fracción resto.

 

“La fracción resto es muy heterogénea, a menudo está sucia o contaminada y su composición varía entre regiones, ciudades y estaciones”, explica Sabine Schlögl.

 

Por ello, recuperar valor de este flujo requiere plantas robustas y flexibles capaces de tratar materiales de entrada difíciles y adaptarse a composiciones cambiantes, exigencias de mercado y legislación futura.

 

Soluciones adaptadas a cada mercado

Aunque la gestión de la fracción resto constituye un desafío global, su composición y las alternativas de tratamiento dependen de las condiciones locales. La legislación, los modelos de recogida, los hábitos de consumo, el diseño de productos y envases y la madurez de las infraestructuras determinan qué materiales llegan a este flujo y cuáles pueden recuperarse.

En Japón, la elevada implicación ciudadana en la separación de residuos convive con diferencias importantes entre municipios. Algunos envases plásticos de valor continúan destinándose a valorización energética en lugar de reciclaje.

“En Japón, la fracción resto también está condicionada por hábitos de envasado muy específicos, con envases compuestos y multicapa, bandejas de plástico negro y materiales muy ligeros que a menudo se deforman durante la recogida y el tratamiento”, explica Megumi Sasaki, directora de proyecto de STADLER Japan Setup.

 

“Esto plantea retos adicionales para la clasificación y recuperación de materiales y demuestra por qué las soluciones deben adaptarse a cada mercado”.

 

 

En Latinoamérica, la proporción de materia orgánica, impropios y residuos voluminosos puede variar de forma considerable. Según André Galuppo, director de STADLER Brasil, en numerosos países los residuos domésticos siguen recogiéndose mediante un único sistema y existe un control limitado sobre el material de entrada.

Como consecuencia, las plantas deben tratar en ocasiones muebles, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y materiales de construcción.

“No existe una lógica de copiar y pegar para las plantas de tratamiento”, afirma.

 

“Cada proyecto debe diseñarse para su contexto específico: la secuencia de clasificación, la tipología y el dimensionado de los equipos, los productos recuperados y el equilibrio entre automatización y clasificación manual deben variar según las características locales”.

 

En Suecia, STADLER diseñó y construyó para Stockholm Vatten och Avfall (SVOA) la planta municipal Resursutvinning Stockholm, con capacidad para procesar hasta 50 toneladas por hora en dos líneas independientes.

La instalación recupera materia orgánica recogida en bolsas verdes, plásticos y metales férricos y no férricos que llegan accidentalmente a la fracción resto. La combinación de tecnologías avanzadas de clasificación y un sistema de control automatizado permite maximizar la recuperación y mantener la flexibilidad operativa.

El jefe de proyecto de SVOA, William Frieberg, destaca el papel de la mejora continua:

 

“Aprecio el profesionalismo, la capacidad de respuesta y el compromiso de STADLER con la mejora continua. Su apoyo y experiencia han ayudado a optimizar el rendimiento manteniendo altos estándares de salud, seguridad, calidad y gestión ambiental”.

 

En España, la fracción resto presenta una elevada variabilidad, riesgo de contaminación, comportamiento impredecible y objetivos de recuperación en evolución. A partir de la experiencia acumulada en cerca de 50 plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos, STADLER adapta cada instalación a las características del material de entrada y a los objetivos del operador.

El rendimiento depende tanto de las tecnologías utilizadas como del diseño completo del proceso, desde la recepción y dosificación hasta el cribado, la clasificación, las transferencias, el almacenamiento, la seguridad y los accesos de mantenimiento.

La flexibilidad y la seguridad resultan especialmente relevantes. Las cintas móviles, los sistemas de control digital y los diseños adaptables permiten responder a cambios en los flujos de residuos y en la demanda de materiales. A su vez, la detección de baterías, las medidas contra incendios y las configuraciones en varios niveles refuerzan la seguridad y la continuidad operativa.

 

Ingeniería e inteligencia digital para la clasificación

Fundada en 1791, STADLER desarrolla sistemas y componentes para plantas de clasificación y reciclaje y ofrece soluciones llave en mano que abarcan el diseño conceptual, la ingeniería, la instalación, la modernización y el mantenimiento.

Su catálogo incluye separadores balísticos, cintas transportadoras, trómeles de criba, desetiquetadoras, desalambradoras de balas, sistemas Air Drum Sifter, estructuras de acero y cuadros eléctricos.

A través de la plataforma basada en inteligencia artificial STADLERconnect, la compañía integra datos en tiempo real, análisis predictivos y herramientas de optimización de procesos.

También dispone de centros de pruebas e innovación en Europa destinados a la investigación y a la simulación de procesos de clasificación para mejorar el rendimiento de las instalaciones.

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