No son muchas las localidades de apenas 9.000 habitantes capaces de situarse en el mapa europeo de la innovación en gestión de residuos. Sin embargo, Tudela de Duero (Valladolid) lleva años construyendo un tejido industrial que demuestra cómo la combinación de planificación municipal, colaboración público-privada y tecnología puede convertir un municipio de tamaño medio en un enclave estratégico para la economía circular.
Buena parte de esa evolución se ha desarrollado en el Polígono Industrial Tuduero, donde PreZero opera tres instalaciones especializadas en el tratamiento de residuos industriales. El complejo abarca desde la gestión de residuos peligrosos hasta el tratamiento de residuos farmacéuticos y la valorización de fracciones industriales para producir Combustible Sólido Recuperado (CSR). Además, alberga la planta de clasificación de envases y residuos de medicamentos gestionada junto a SIGRE, una instalación pionera en España que incorpora tecnologías como robótica, inteligencia artificial y sistemas ópticos de clasificación.
El desarrollo de este polo industrial responde también a una estrategia municipal orientada a favorecer la implantación de nuevas actividades económicas. La agilización administrativa, la competitividad fiscal y la apuesta por el crecimiento del Polígono Industrial Tuduero han contribuido a crear un entorno propicio para atraer inversiones.
“El trabajo y el esfuerzo que venimos realizando desde el Ayuntamiento para facilitar al máximo la implantación de empresas en nuestro municipio ha sido determinante”, explica el alcalde de Tudela de Duero, Óscar Rodríguez de las Heras. “Apostamos por una administración cercana y ágil, que acompañe a las empresas en todo el proceso y facilite, dentro de nuestras competencias, su llegada y desarrollo”. A ello se suman, según el alcalde, la ubicación estratégica del municipio, los incentivos fiscales y una apuesta sostenida por el desarrollo industrial.
El resultado es un modelo que trasciende la gestión de residuos. La concentración de infraestructuras especializadas ha favorecido la creación de empleo, la generación de conocimiento técnico y la atracción de nuevas actividades vinculadas a la economía circular, reforzando el papel de Tudela de Duero como un caso de desarrollo industrial ligado a la sostenibilidad.
La combinación de planificación municipal, colaboración público-privada y tecnología puede convertir un municipio de tamaño medio en un enclave estratégico para la economía circular. Virginia Sanz, delegada de PreZero en Castilla y León.
Un ecosistema industrial construido durante más de 15 años
La posición que ocupa hoy Tudela de Duero es fruto de una evolución progresiva. Desde hace más de quince años, el Polígono Industrial Tuduero ha incorporado nuevas capacidades de tratamiento hasta configurar un conjunto de instalaciones que abordan distintos flujos de residuos y procesos de valorización.
La primera de ellas, Tudela I, funciona como centro de transferencia de residuos peligrosos, donde se reciben y clasifican materiales como absorbentes, pinturas, aerosoles, envases contaminados o equipos electrónicos antes de su envío a gestores finales autorizados.
A esta infraestructura se sumó Tudela II, la planta de clasificación de envases y residuos de medicamentos que PreZero opera para SIGRE desde 2012. Se trata de una instalación única en España que recibe los residuos depositados en más de 22.200 Puntos SIGRE de farmacias, además de gestionar residuos procedentes de la industria farmacéutica y cosmética. Cada año trata más de 5.000 toneladas de residuos de medicamentos y sus envases y otras 3.000 toneladas de residuos de origen industrial.
Para Miguel Vega, director general de SIGRE, la planta de Tudela II va más allá de una instalación de tratamiento. “Es el punto donde se materializa el compromiso del sector farmacéutico con la economía circular”. En ella culmina el proceso que comienza cuando el ciudadano deposita los residuos en el Punto SIGRE de la farmacia y que permite recuperar materiales para reincorporarlos al ciclo productivo, garantizar la destrucción segura de los restos de medicamentos y valorizar aquellas fracciones que ya no pueden reciclarse. “Es una infraestructura que integra protección de la salud, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental en un mismo proceso”, resume.
La tecnología por sí sola no basta para seguir elevando las tasas de reciclaje; el siguiente avance dependerá también del ecodiseño de los envases
La incorporación más reciente al complejo es Tudela III, una planta orientada a la valorización de residuos industriales no reciclables mediante su transformación en Combustible Sólido Recuperado (CSR), empleado por industrias como las cementeras en sustitución de combustibles fósiles. Al mismo tiempo, reaprovecha materiales como cartón, plástico, madera o metales para reincorporarlos al ciclo productivo y está preparada para tratar nuevos flujos de residuos, entre ellos las palas de aerogeneradores al final de su vida útil.
En conjunto, las tres instalaciones configuran un sistema capaz de abordar diferentes tipologías de residuos mediante soluciones complementarias que combinan recuperación de materiales, valorización energética y procesos de clasificación avanzados. Esa especialización explica, en buena medida, la posición que ha alcanzado Tudela de Duero en el ámbito de la gestión de residuos industriales.
Tecnología para aumentar la circularidad de los residuos
La evolución del complejo ha ido ligada a la incorporación de nuevas tecnologías. Si hace una década la automatización ya suponía un elemento diferenciador, hoy las instalaciones integran robótica, inteligencia y visión artificial y sistemas ópticos de clasificación para aumentar la recuperación de materiales y mejorar la eficiencia de los procesos.
La planta que PreZero opera para SIGRE representa uno de los principales exponentes de esa evolución. La automatización ha incorporado soluciones propias de la industria 5.0: equipos robotizados para la separación de materiales, sistemas ópticos de identificación e inteligencia artificial capaz de analizar los datos generados durante el proceso y optimizar de forma continua la clasificación.
La trayectoria de Tudela de Duero muestra cómo la combinación de planificación, inversión industrial y tecnología puede convertirse en un motor de desarrollo local
“Cada proceso de mejora implementado ha perseguido un mismo objetivo: mejorar la precisión de la clasificación, incrementar la recuperación de materiales y reforzar la trazabilidad de los residuos”, explica Miguel Vega. Gracias a esta evolución, añade, la planta ha incrementado la eficiencia del tratamiento y se ha situado “a la vanguardia internacional”, contribuyendo al desarrollo de modelos de gestión más resilientes y alineados con los principios de la economía circular.
Esta evolución tecnológica tiene un efecto directo sobre la recuperación de materiales. La combinación de estas tecnologías mejora la separación de papel, cartón, plásticos, metales y otras fracciones reciclables, obteniendo materiales de mayor calidad para su reincorporación a nuevos procesos productivos. “No solo recuperamos una mayor cantidad de materiales, sino que mejoramos la calidad de esas fracciones recuperadas, algo fundamental para que puedan volver al ciclo productivo”, señala Miguel Vega.
No obstante, la tecnología por sí sola no basta para seguir elevando las tasas de reciclaje. En el ámbito de los residuos farmacéuticos, SIGRE considera que el siguiente avance dependerá del ecodiseño de los envases. Aspectos como la reducción de peso, la simplificación de materiales o la incorporación de contenido reciclado condicionan, desde el origen, las posibilidades de recuperación al final de su vida útil. En este sentido, la mejora de la circularidad pasa por combinar innovación en el diseño con procesos de tratamiento cada vez más eficientes.
Ese mismo planteamiento se traslada a Tudela III, donde los residuos industriales que ya no pueden reciclarse se transforman en Combustible Sólido Recuperado (CSR), mientras que los materiales aprovechables se recuperan para devolverlos al sistema productivo. En conjunto, las instalaciones del complejo muestran cómo distintas tecnologías pueden adaptarse a flujos de residuos muy diversos con un objetivo común: aprovechar al máximo los recursos disponibles.
Un modelo que trasciende el ámbito industrial
La evolución de Tudela de Duero no se explica solo por el desarrollo de infraestructuras. En paralelo, el Ayuntamiento ha impulsado una estrategia para favorecer la implantación de nuevas empresas y consolidar un tejido industrial vinculado a la sostenibilidad.
El desarrollo del Polígono Industrial Tuduero constituye uno de los ejes de esa estrategia. A las medidas para atraer inversión, como incentivos fiscales o una gestión administrativa ágil, se suma el objetivo de generar empleo estable y reforzar la actividad económica del municipio.
“Las inversiones que están realizando las empresas ya implantadas están generando empleo y favoreciendo una economía circular muy positiva para el municipio”, afirma el alcalde de Tudela de Duero. A su juicio, el impacto trasciende la creación de puestos de trabajo, ya que también impulsa la actividad de empresas auxiliares y refuerza el posicionamiento del municipio como destino para nuevas inversiones industriales.
Esa estrategia continuará en los próximos años con la ampliación del Polígono Industrial Tuduero. Según explica el alcalde, la reciente adquisición de suelo por parte de la Junta de Castilla y León permitirá atraer nuevos proyectos empresariales, entre ellos, un centro logístico vinculado a una compañía internacional del sector del vidrio que abastecerá al conjunto de la Península.
El desarrollo de Tudela de Duero se apoya, además, en iniciativas que trasladan la economía circular al ámbito municipal. Un ejemplo es “Tudela de Duero Verde: Red Comunitaria de Compostaje”, promovido por el Ayuntamiento con la colaboración de entidades como PreZero y SIGRE. Para Rodríguez de las Heras, este tipo de proyectos contribuyen a mejorar la gestión de los residuos, fomentar la participación ciudadana y reforzar la colaboración entre administraciones, empresas y sociedad.
Las tres instalaciones configuran un sistema capaz de abordar diferentes tipologías de residuos mediante soluciones complementarias
Desde SIGRE también destacan el valor de esa cooperación. “El balance es extraordinariamente positivo porque demuestra que los grandes retos ambientales solo pueden afrontarse desde la colaboración”, sostiene Miguel Vega. A su juicio, la combinación del conocimiento del sector farmacéutico que aporta SIGRE, la capacidad tecnológica y operativa de PreZero y el apoyo institucional del Ayuntamiento ha permitido desarrollar un proyecto con impacto tanto ambiental como económico y social, además de fomentar el conocimiento y la sensibilización ambiental.
Más allá del caso concreto de Tudela de Duero, esta experiencia pone de relieve el papel que puede desempeñar la colaboración público-privada para impulsar iniciativas de economía circular y favorecer el desarrollo del territorio.
Un modelo con vocación de futuro
El crecimiento de este ecosistema industrial se produce en un escenario en el que la gestión de residuos se enfrenta a nuevos desafíos regulatorios y tecnológicos. La ampliación de la Responsabilidad Ampliada del Productor, el nuevo Reglamento europeo sobre envases y la digitalización de los procesos marcarán el rumbo del sector durante los próximos años.
En este escenario, SIGRE prevé seguir incorporando nuevas tecnologías a la planta de Tudela de Duero. “Nuestro objetivo es que la planta siga siendo una referencia europea, no únicamente por la tecnología que incorpora, sino por representar un modelo de gestión que integra innovación, sostenibilidad, trazabilidad, seguridad y economía circular en beneficio de toda la sociedad”, afirma Miguel Vega. El director general de SIGRE considera que el siguiente paso será combinar la evolución tecnológica con un mayor impulso al ecodiseño, de modo que los envases faciliten su recuperación desde la fase de diseño.
El Ayuntamiento comparte esa visión de largo plazo. La ampliación del Polígono Industrial Tuduero y la llegada de nuevas inversiones forman parte de una estrategia con la que el municipio busca consolidar un tejido industrial capaz de generar empleo estable y atraer proyectos de alto valor añadido. “Queremos contar con un polígono industrial plenamente consolidado, capaz de atraer nuevas empresas, generar empleo de calidad y favorecer no solo el crecimiento económico, sino también el asentamiento de población y la mejora de los servicios e infraestructuras del municipio”, señala Óscar Rodríguez de las Heras.
La trayectoria de Tudela de Duero muestra cómo la combinación de planificación, inversión industrial y tecnología puede convertirse en un motor de desarrollo local. En apenas quince años, el municipio ha configurado un ecosistema especializado que trasciende la gestión de residuos y ejemplifica el potencial de la economía circular para generar actividad económica, innovación y empleo.

