Un estudio identifica el origen de los residuos en el Mediterráneo
- 160 lecturas
Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz (UCA) ha desarrollado una innovadora metodología que combina imágenes satelitales y modelos matemáticos para identificar el origen y la dinámica de los residuos flotantes en el Mediterráneo noroccidental. El estudio demuestra que los eventos climáticos extremos, especialmente las lluvias torrenciales, juegan un papel determinante en la entrada masiva de basura al medio marino.
Durante un periodo de tres meses, los investigadores calcularon la llegada de 50 toneladas de residuos al mar, concentradas en gran parte en un único episodio de apenas tres días de duración. Corrobaron así que el Mediterráneo es una gran zona de acumulación de basura, como ya reflejaron en un estudio previo donde elaboraron el primer mapa global de acumulación de desechos plásticos flotantes.
Eventos extremos y pulsos de contaminación marina
La investigación, titulada ‘Storyline of an event of marine litter input and windrow formation in the Northwestern Mediterranean Sea’ y publicada en la revista Marine Pollution Bulletin, pone de relieve que la entrada de residuos al mar no es constante, sino que se produce en forma de pulsos asociados a episodios de lluvias intensas. En concreto, el fenómeno conocido como first flush —la primera crecida tras precipitaciones— concentra la mayor parte del vertido en un corto espacio de tiempo.
La mayor parte de los residuos marinos entra en apenas horas o días tras episodios de lluvias intensas, concentrándose en eventos puntuales de alta intensidad
Según explica el investigador de la UCA Andrés Cózar, “los ríos cortos y las áreas urbanas responden casi de inmediato, mientras que grandes ríos como el Ródano presentan un retraso de dos a tres días respecto al pico de lluvias”.
Satélites y modelos para reconstruir el origen de la basura
El equipo ha aplicado por primera vez en oceanografía la metodología storyline, habitual en climatología, que permite reconstruir la secuencia completa de un evento extremo, desde la formación de la borrasca hasta la dispersión final de los residuos en el mar.
Gracias a esta tecnología, los investigadores han podido comprobar que los residuos pueden desplazarse hasta 300 kilómetros desde la costa antes de regresar parcialmente a las playas o depositarse en el fondo marino.
Los residuos pueden desplazarse hasta 300 kilómetros mar adentro antes de volver a las costas o hundirse en el fondo marino
Además, el análisis revela que del total de residuos detectados, aproximadamente el 52% corresponde a material flotante, del cual una parte significativa termina llegando a las playas.
Regueros de basura: estructuras de gran escala
El estudio también analiza la formación de los llamados regueros de basura marina, filamentos de residuos que pueden alcanzar grandes dimensiones. Estas estructuras pueden superar los 20 kilómetros de longitud y agrupan plásticos, restos vegetales, polen e incluso mucílago marino.
Este fenómeno refuerza la consideración del Mediterráneo como una de las principales zonas de acumulación de residuos plásticos a nivel global.
Hacia sistemas predictivos de contaminación marina
Uno de los principales avances de esta investigación es su potencial aplicación práctica. La herramienta desarrollada, actualmente en fase experimental, permitirá anticipar la llegada de residuos a las playas con varios días de margen, facilitando la activación de dispositivos de limpieza y medidas de contención.
Este enfoque abre la puerta a una gestión más eficiente de la contaminación marina, integrando datos climáticos, hidrológicos y oceanográficos para mejorar la prevención y respuesta ante episodios de vertido.
Los investigadores señalan también que eventos de este tipo se producen, de media, cada dos o tres años en el Mediterráneo, aunque un único episodio intenso puede alterar significativamente los patrones de acumulación de residuos.
En este sentido, los expertos han reafirmado la clasificación del Mediterráneo como la sexta gran zona de acumulación de plástico, ya señalada en investigaciones previas realizadas por este grupo de investigación.

