Un estudio revela que el impacto de los residuos plásticos varía según el océano
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La contaminación por plásticos continúa siendo una de las principales amenazas para los ecosistemas marinos a escala mundial. Un nuevo estudio ha identificado las zonas del planeta donde los residuos plásticos representan un mayor riesgo para la biodiversidad y concluye que el Atlántico Norte se sitúa entre los principales puntos críticos tanto por la ingestión de plásticos como por la acumulación de contaminantes asociados.
La investigación combina datos sobre concentración y distribución de plásticos, biomasa marina y modelos de transporte y hundimiento de residuos para elaborar uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre el riesgo ecológico derivado de la contaminación plástica en los océanos. Los resultados ponen de manifiesto que el impacto ambiental no depende únicamente de la cantidad de residuos acumulados, sino también de la presencia y distribución de las especies marinas.
El estudio identifica al Atlántico Norte como uno de los principales puntos críticos mundiales por el riesgo que los plásticos representan para la fauna marina
Más allá de las "islas de basura"
Los investigadores subrayan que las conocidas "islas de basura" oceánicas no siempre coinciden con las zonas de mayor impacto ecológico. Aunque determinadas áreas concentran grandes volúmenes de residuos flotantes, muchas presentan una baja densidad de fauna marina, por lo que el riesgo para los ecosistemas resulta inferior al de otras regiones donde coinciden una elevada biodiversidad y una importante presencia de plásticos.
Para evaluar el riesgo real, el estudio combina la acumulación de residuos con la abundancia de organismos marinos, obteniendo un mapa global que permite identificar las zonas donde la contaminación genera mayores amenazas para la biodiversidad.
Ingestión, contaminación y enredos
El trabajo distingue tres grandes riesgos asociados a la contaminación plástica: la ingestión de residuos, la exposición a contaminantes químicos adheridos a los plásticos y el enredo de los animales en objetos de gran tamaño, especialmente artes de pesca abandonadas.
Los resultados muestran que el Atlántico nororiental presenta uno de los mayores riesgos de ingestión para organismos de gran tamaño, mientras que las especies de menor tamaño se enfrentan a un mayor peligro en el Atlántico noroccidental.
Además, el Atlántico Norte destaca por el elevado riesgo derivado de contaminantes como el metilmercurio y el perfluorooctano sulfonato (PFOS), sustancias que pueden adherirse a los plásticos y acumularse progresivamente en la cadena trófica cuando son ingeridos por la fauna marina.
El Atlántico Norte concentra simultáneamente elevados riesgos de ingestión de plásticos y de acumulación de contaminantes en la cadena alimentaria
El mayor peligro se concentra en las costas
La investigación revela que el riesgo de enredo afecta especialmente a las zonas costeras, donde resulta más de cien veces superior al registrado en mar abierto debido a la elevada actividad pesquera y a la acumulación de residuos.
Las áreas de mayor riesgo se localizan en el Atlántico nororiental, el Atlántico sudoriental, el Pacífico subtropical y el océano Índico meridional. El estudio también detecta un incremento especialmente acusado al norte del paralelo 40° N, favorecido por la combinación de una elevada biomasa marina, una intensa actividad pesquera y marítima y la acumulación de residuos en el océano Ártico.
Más plásticos en 2060 si no cambian las políticas
Las proyecciones elaboradas por los investigadores advierten de que, si las emisiones de residuos plásticos continúan al ritmo actual, en 2060 habrá 2,8 veces más plástico en los océanos que en la actualidad.
Aunque los escenarios con mayores esfuerzos de reducción permitirían disminuir las concentraciones en el Atlántico Norte, el Pacífico Norte y el océano Índico, los modelos anticipan aumentos en el Pacífico Sur y el Atlántico sudoriental, impulsados por el crecimiento previsto de las emisiones de residuos en Sudamérica y África.
Incluso en los escenarios más favorables, el riesgo de enredo seguirá aumentando en muchas zonas costeras debido a la acumulación persistente de residuos en el litoral.
Si no se adoptan nuevas medidas, la cantidad de plásticos presentes en los océanos podría multiplicarse por 2,8 antes de 2060
Implicaciones para las políticas públicas
Los autores consideran que las estrategias para combatir la contaminación plástica deben ir más allá de la limpieza de las grandes acumulaciones oceánicas. A su juicio, es prioritario reforzar la retirada de residuos en playas y zonas costeras, donde el impacto sobre la fauna resulta mucho mayor.
El estudio también señala la necesidad de actuar sobre las artes de pesca abandonadas, uno de los principales factores responsables del enredo de especies marinas como tortugas, cetáceos o tiburones. No obstante, advierte de que determinados equipos biodegradables, aunque reducen este riesgo, podrían fragmentarse en microplásticos capaces de incrementar los problemas de ingestión y de transporte de contaminantes.
Por último, los investigadores defienden que la solución pasa por reforzar las políticas internacionales para reducir la contaminación por plásticos, destacando la importancia de iniciativas como el Tratado Mundial sobre los Plásticos que actualmente se negocia en el marco de Naciones Unidas.

