Una planta piloto del CSIC transformará biomasa y residuos agroalimentarios en materiales industriales
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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha inaugurado en Móstoles una nueva planta piloto que permitirá convertir biomasa y residuos agroalimentarios en productos de alto valor añadido para diferentes sectores industriales. La instalación ha sido desarrollada por el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP-CSIC) y supone un avance relevante en el ámbito de la economía circular y la transición energética.
Una instalación piloto para escalar procesos innovadores
La planta, con una superficie de 110 m², se encuentra ubicada en las instalaciones de EDIBON International, S.A., en Móstoles. Su principal objetivo es validar a escala piloto un proceso tecnológico desarrollado por el ICP-CSIC que permite el aprovechamiento integral de residuos agroalimentarios, transformándolos en materias primas de alto interés industrial.
Mediante este proceso, los residuos se convierten en:
- Celulosa de alta pureza, un material presente en plantas y árboles, ampliamente utilizado en la industria papelera y textil, así como en la obtención de azúcares y biocombustibles.
- Lignina de alta pureza, un componente vegetal con múltiples aplicaciones, como la fabricación de resinas, materiales aislantes o incluso como alternativa al grafito en baterías.
- Furfural de bajo coste, un compuesto químico empleado como disolvente y como materia prima en la producción de plásticos, resinas y otros materiales industriales.
Disolventes verdes y reducción del impacto ambiental
Para llevar a cabo esta transformación, el proceso desarrollado por el ICP-CSIC emplea gamma-valerolactona (GVL), un disolvente considerado “verde” por su bajo impacto ambiental. Este líquido facilita las reacciones químicas necesarias para la separación y obtención de los distintos compuestos y, además, puede recuperarse casi en su totalidad para su reutilización.
Esta característica contribuye de forma significativa a reducir el impacto ambiental del proceso y mejora su viabilidad técnica y económica, aspectos clave para su futura transferencia a escala industrial.
Capacidad de tratamiento y producción anual
La planta piloto tendrá capacidad para tratar hasta dos toneladas de biomasa y residuos agroalimentarios al año. En términos de producción, se estima que podrá generar anualmente:
- Entre 500 y 1.000 kg de celulosa,
- Entre 200 y 500 kg de lignina,
- Entre 100 y 300 kg de furfural.
Estas cifras permitirán evaluar el rendimiento del proceso y su potencial de escalado industrial.
Una alternativa real para la valorización de residuos
“La tecnología que vamos a demostrar representa una alternativa real y sostenible para la valorización de residuos agroindustriales”, destacó David Martín Alonso, investigador principal del proyecto en el ICP-CSIC, subrayando el potencial de esta solución para avanzar hacia modelos productivos más circulares y eficientes.
Proyecto BIORREFINA y transición energética
La planta se enmarca en el proyecto BIORREFINA, financiado con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Esta iniciativa forma parte de la PTI-TRANSENER del CSIC, una red que agrupa a equipos de investigación de distintas disciplinas y promueve la colaboración con el sector industrial para desarrollar conocimiento orientado a impulsar la transición energética.
El proyecto BIORREFINA responde a los objetivos estratégicos de sostenibilidad, aprovechamiento de residuos y economía circular, alineados tanto con las prioridades del CSIC como con las políticas de la Unión Europea para avanzar hacia un modelo productivo de bajo impacto medioambiental.

