Entrevista

"Una red accesible, un sistema sencillo y una comunicación clara son la base del éxito del SDDR en Portugal"

Entrevista a Leonardo Mathias, presidente de SDR Portugal
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Autor/es
Águeda García de Durango
05-10-2026
Publicado en

Portugal ha puesto en marcha uno de los proyectos de economía circular más ambiciosos de los últimos años. Apenas cuatro meses después del lanzamiento del SDDR Volta, más de 242 millones de envases de bebidas ya han sido devueltos por los ciudadanos, respaldados por una red que supera los 3.000 puntos automáticos, además de puntos manuales, quioscos específicos y un servicio de recogida para el canal HORECA.

Para Leonardo Mathias, presidente de SDR Portugal, estos primeros resultados confirman que el éxito de un sistema de depósito no depende únicamente de la tecnología, sino de la combinación de una infraestructura accesible, una gobernanza bien coordinada y una comunicación capaz de transformar la devolución de envases en un hábito cotidiano.

En un momento en el que España prepara la implantación de su propio SDDR, Mathias defiende la necesidad de adaptar el modelo a las particularidades del país, reforzar la colaboración entre todos los agentes implicados y situar al consumidor en el centro de la estrategia para garantizar el éxito del sistema desde el primer día.

 

Portugal está culminando la implantación de su Sistema de Depósito, Devolución y Retorno. ¿Qué balance hace del proceso hasta la fecha? ¿Cuáles considera que han sido los principales logros?

En primer lugar, es importante contextualizar: el Sistema de Depósito e Reembolso fue creado en Portugal con el Decreto-Ley n.º 152-D/2017, en su redacción actual, y responde a los objetivos europeos de recogida selectiva de envases de bebidas de un solo uso. En particular, la legislación europea establece un objetivo de recogida del 90% de las botellas de bebidas de un solo uso para 2029. 

 

“La experiencia portuguesa demuestra que el lanzamiento no marca el final de la implantación, sino el comienzo de un proceso de mejora continua”

 

SDR Portugal es una asociación sin ánimo de lucro, licenciada por la Agência Portuguesa do Ambiente (APA) y por la Direção-Geral da Economia (DGE), responsable de la implementación y gestión del Sistema de Depósito e Reembolso en Portugal. Esta asociación reúne a los principales agentes de la cadena, incluidos los productores y envasadores, a través de Circular Drinks, y el sector de la distribución, representado por SDRretalhistas. Esta composición permite garantizar una gestión integrada del SDR, articulando a los diferentes actores de la cadena de valor.

En este contexto, SDR Portugal hace un balance globalmente positivo de los primeros meses de funcionamiento del Sistema de Depósito e Reembolso (SDR por sus siglas en portugués). El Sistema entró en funcionamiento el 10 de abril de 2026 y, a 24 de agosto, los ciudadanos ya habían devuelto más de 242 millones de envases de bebidas de un solo uso, lo que demuestra una adhesión rápida y creciente.

Uno de los principales resultados ha sido conseguir poner en funcionamiento, en pocos meses, una infraestructura nacional específica para este flujo de envases, que abarca Portugal continental y las regiones autónomas. El SDR comenzó con la marca Volta y abarca botellas y latas de plástico, metal y aluminio, de hasta 3 litros.

Volta comenzó con alrededor de 2.500 Puntos Volta automáticos, situados principalmente en supermercados e hipermercados, y ya supera los 3.000 en todo el territorio nacional, incluidas la la Región Autónoma de Madeira y la Región Autónoma de las Azores.

A esta red se suman los Puntos Volta manuales y los Quioscos Volta, estructuras destinadas principalmente a zonas de elevada afluencia y a operadores, especialmente del sector HoReCa, que necesitan devolver grandes cantidades de envases. Actualmente hay seis Quioscos en funcionamiento (Albufeira, Barcelos, Cascais, Vila Nova de Famalicão, Funchal y Ponta Delgada), con el objetivo de alcanzar las 50 unidades en 38 municipios (ayuntamientos) de todo el país.

Más allá de la infraestructura, consideramos especialmente relevante la capacidad del SDR para movilizar a los ciudadanos y comenzar a transformar la devolución de los envases en un nuevo hábito cotidiano. 

 

“Los puntos automáticos y la devolución manual no compiten entre sí: son soluciones complementarias para garantizar la capilaridad del sistema”

 

 

 
En muchos países europeos las tasas de devolución superan el 90%. Desde su experiencia, ¿cuáles son los factores que realmente determinan el éxito de un SDDR?

La experiencia portuguesa demuestra que el éxito de un SDR depende de varios factores que deben funcionar conjuntamente.

En primer lugar, es fundamental contar con una red de devolución accesible, extensa y adaptada a los diferentes contextos de consumo. En Portugal, las principales máquinas de devolución están instaladas en supermercados e hipermercados, pero el sistema no depende exclusivamente de ellas. Los Puntos Volta manuales permiten garantizar cobertura en otros establecimientos y los Quioscos Volta ofrecen una solución para grandes volúmenes de devolución.

Para el canal HoReCa existe, además, un servicio de recogida directa, gratuito mediante acuerdo con SDR Portugal, que permite a los establecimientos solicitar la recogida de los envases directamente en sus instalaciones.

También son esenciales la simplicidad del sistema y la facilidad para recuperar el depósito. El consumidor debe saber qué envases están incluidos, dónde puede devolverlos y cómo recuperar el valor del depósito.

Una comunicación clara y cercana con los ciudadanos es igualmente fundamental, para garantizar que conocen el funcionamiento del sistema, saben dónde y cómo devolver los envases y pueden resolver sus dudas.

Por último, es fundamental una fuerte coordinación entre productores, distribución y operadores logísticos. Un SDR es una infraestructura colectiva y su éxito depende de que toda la cadena funcione de forma integrada.

 

España comparte con Portugal características como una importante actividad turística, una elevada presencia del canal HORECA y una red comercial muy diversa. ¿Qué enseñanzas cree que pueden resultar especialmente útiles para el caso español?

Una de las principales enseñanzas de Portugal es que el SDR debe diseñarse desde el principio teniendo en cuenta la diversidad de los lugares y de las formas de consumo.

Portugal tiene alrededor de 11,5 millones de habitantes, recibe aproximadamente 30 millones de turistas al año y cuenta con cerca de 95.000 operadores económicos. Por ello, la red de devolución debe responder tanto al consumidor que devuelve algunas botellas después de hacer sus compras como a un hotel, restaurante o café que genera grandes volúmenes.

En Portugal, los consumidores pueden utilizar los Puntos Volta automáticos (máquinas de devolución en supermercados e hipermercados), los Puntos Volta manuales y los Quioscos Volta.

Para el canal HoReCa existen tres soluciones: Puntos Volta automáticos, Quioscos Volta y el servicio gratuito de Recogida Directa, mediante acuerdo con SDR Portugal. 

 

“La confianza en el sistema se construye con una gobernanza clara, transparencia y una coordinación permanente entre todos los actores”

 

Para España, por su dimensión territorial y turística, consideramos especialmente importante garantizar desde el principio capilaridad, proximidad y soluciones adaptadas a los diferentes volúmenes de devolución.

 

Todo proceso de implantación genera dificultades. ¿Cuáles han sido los principales desafíos técnicos, operativos o de coordinación que ha tenido que afrontar SDR Portugal y cómo se han resuelto?

La implementación de un SDR nacional implica coordinar una cadena muy amplia y, naturalmente, conlleva desafíos técnicos y operativos.

Uno de los principales ha sido garantizar la integración de los diferentes sistemas y procesos: registro y trazabilidad de los envases, funcionamiento de los equipos de devolución, recogida y transporte, conteo, clasificación y posterior envío de los materiales para su valorización.

Otro desafío ha sido construir una red de recogida suficientemente extensa y adaptada a las diferentes realidades del territorio. La respuesta ha pasado por una implementación progresiva, el refuerzo de la red y la creación de soluciones específicas, como los Quioscos Volta y el servicio de Recogida Directa para el canal HoReCa.

La principal enseñanza es que la implementación no termina el día del lanzamiento. Es necesario acompañar continuamente la operación, identificar los problemas que surgen sobre el terreno, ajustar los procesos y mantener una comunicación clara y continua con los ciudadanos.

 

La implicación de los consumidores es uno de los pilares del sistema. ¿Cómo han trabajado para que la ciudadanía entienda el funcionamiento del SDDR y lo incorpore como un hábito cotidiano? ¿Qué papel han desempeñado las campañas de comunicación y educación ambiental?

La comunicación ha sido un componente fundamental de la implementación de la Volta. Una infraestructura de esta dimensión implica una nueva rutina para millones de ciudadanos y, por ello, requiere información clara, repetición y acompañamiento. Uno de los cambios más importantes introducidos por el SDR es que un envase de bebida, una vez consumido, deja de ser percibido únicamente como un residuo y pasa a tener un valor asociado. Esta diferencia es relevante no solo para el comportamiento individual de los ciudadanos, sino también para la sociedad, porque crea un incentivo concreto para la devolución y valorización de los materiales.

SDR Portugal ha desarrollado la campaña Volta en diferentes fases. La primera estuvo centrada en dar a conocer el SDR y explicar su funcionamiento; posteriormente, la comunicación pasó a estar más orientada a incentivar su utilización en el día a día.

La próxima fase estará especialmente centrada en consolidar este comportamiento, aclarar las dudas más frecuentes y reforzar los mensajes prácticos, para hacer que la devolución sea cada vez más sencilla e intuitiva. 

 

“El verdadero éxito no se mide el día del lanzamiento, sino cuando la devolución de envases pasa a formar parte de la rutina de ciudadanos y empresas”

 

Los resultados de los primeros meses son positivos: más de 242 millones de envases devueltos hasta el 24 de agosto demuestran que los ciudadanos están incorporando progresivamente este nuevo comportamiento.

 

 

¿Cómo ha sido la respuesta de la distribución, el pequeño comercio y el canal HORECA?

La distribución ha desempeñado un papel esencial en la implementación de la Volta, especialmente porque las principales máquinas de devolución están instaladas en supermercados e hipermercados. La red ha pasado de aproximadamente 2.500 Puntos Volta automáticos en el momento del lanzamiento a más de 3.000 actualmente.

A esta red se suman los Puntos Volta manuales, que suelen estar ubicados en supermercados de menor tamaño y permiten a los consumidores devolver los envases cuando no existen Puntos Volta automáticos en las proximidades, garantizando así opciones de devolución incluso en las zonas más remotas.

En el caso del canal HoReCa, existen tres soluciones para la devolución de los envases: los Puntos Volta automáticos, los Quioscos Volta y el servicio de Recogida Directa. Los Quioscos permiten devolver grandes volúmenes de envases y responden especialmente a las necesidades de establecimientos situados en zonas de mayor afluencia. El Recogida Directa es un servicio gratuito que puede solicitarse a SDR Portugal mediante acuerdo, permitiendo la recogida de los envases directamente en el establecimiento.

La experiencia demuestra, por tanto, la importancia de ofrecer diferentes soluciones de devolución, adaptadas a las características, ubicación y volumen de envases de cada operador.

 

Uno de los debates presentes en España es el equilibrio entre devolución automática mediante máquinas y devolución manual. ¿Qué experiencia está teniendo Portugal, y qué recomendaría para conseguir una red de devolución eficaz y accesible?

La experiencia portuguesa demuestra que los Puntos Volta automáticos y los Puntos Volta manuales son complementarios, y no alternativas.

Los Puntos Volta automáticos permiten gestionar grandes volúmenes de forma rápida y sencilla y están principalmente instalados en supermercados e hipermercados. Sin embargo, incluso en el sector de la distribución es posible entregar los envases manualmente. 

 

“Un envase deja de percibirse únicamente como un residuo cuando el ciudadano entiende que tiene un valor y puede recuperarlo”

 

Por su parte, los Puntos Volta manuales permiten ampliar la cobertura de la red y garantizar alternativas de devolución en establecimientos y zonas donde no existe un Punto Volta automático cercano, contribuyendo a asegurar la proximidad del sistema en todo el territorio.

Portugal también ha desarrollado los Quioscos Volta, que permiten devolver grandes cantidades de envases de una sola vez y tienen una capacidad de recogida de aproximadamente 120 envases por minuto. Son especialmente relevantes en zonas urbanas de elevada afluencia y para operadores del canal HoReCa.

En Portugal, hemos diseñado una red que no se basa únicamente en una perspectiva tecnológica, sino sobre todo en la experiencia del usuario y en las necesidades reales del territorio. Lo más importante es garantizar que el ciudadano dispone de una solución cercana, sencilla y cómoda.

 

Desde el punto de vista industrial, ¿qué impacto espera que tenga el SDR sobre la calidad de los materiales recuperados y sobre la disponibilidad de materias primas secundarias para la industria del reciclaje?

Uno de los principales objetivos del SDR es aumentar no solo la cantidad, sino también la calidad de los materiales recogidos.

Al crear un circuito específico para botellas y latas de bebidas, el SDR permite una recogida más selectiva, mejora la trazabilidad y reduce la contaminación de los materiales. El 100% de los materiales recogidos a través del Sistema se destina a reciclaje, lo que permite aumentar su potencial de valorización y facilita su reincorporación como materia prima secundaria en nuevos productos y envases. Esta es la lógica que está en la base del SDR: con la Volta, una botella vuelve a ser una botella y una lata vuelve a ser una lata.

Una mayor cantidad de material recuperado y con mayor calidad permite reducir la dependencia de materias primas vírgenes y mantener los materiales en circulación durante más tiempo.

En este sentido, el SDR también debe entenderse como una infraestructura al servicio de la economía circular.

 

La coordinación entre administraciones públicas, productores, distribución y gestores suele señalarse como uno de los mayores retos. ¿Qué modelo de gobernanza considera imprescindible para que un SDDR funcione de forma eficiente y genere confianza entre todos los actores?

La experiencia portuguesa demuestra que un SDR requiere una estructura de gobernanza clara, con responsabilidades bien definidas, mecanismos de coordinación entre los diferentes actores y una supervisión efectiva por parte de las entidades públicas competentes. 

 

“España debe diseñar su SDDR pensando desde el principio en su diversidad territorial y turística”

 

En Portugal, SDR Portugal es una entidad gestora licenciada por la Agência Portuguesa do Ambiente (APA) y por la Direção-Geral da Economia (DGE), entidades que acompañan y supervisan el cumplimiento de las obligaciones y objetivos previstos para el SDR. La actividad de SDR Portugal está, por tanto, sujeta al seguimiento y supervisión de las entidades de tutela, garantizando que la implementación y operación de la Volta cumplen el marco legal y las condiciones establecidas en la licencia.

Junto a esta supervisión, es esencial garantizar una articulación permanente con todos los actores de la cadena, incluidos productores y envasadores, distribución, HoReCa, municípios (ayuntamientos), operadores logísticos y de tratamiento e industria recicladora. Cada uno tiene responsabilidades específicas y el funcionamiento eficiente de la Volta depende de la capacidad de coordinación entre todos.

Consideramos, por ello, que un modelo de gobernanza eficaz debe combinar supervisión pública, responsabilidades claramente atribuidas, transparencia en la información y capacidad de diálogo y adaptación. En un sistema de esta dimensión, la confianza se construye precisamente a través de esta combinación de control, transparencia y articulación entre los diferentes actores.

 

 

Si tuviera que señalar los errores más urgentes que deberían evitar los países que aún van a implantar el sistema, ¿cuáles serían?

Cada país tiene su propio contexto, características y desafíos. No obstante, considerando la experiencia portuguesa, tuvimos en cuenta algunos aspectos que consideramos fundamentales.

Desde el principio, tuvimos presente que se trata de un sistema muy complejo desde el punto de vista operativo, que implica a una amplia cadena de actores y requiere la articulación de diferentes procesos, desde la puesta de los envases en el mercado hasta su recogida, transporte, conteo, clasificación y valorización.

La extensión de la red de recogida fue también una dimensión central, precisamente para garantizar que el ciudadano encuentra una solución cercana y práctica, a través de diferentes modalidades de devolución, adaptadas a los distintos contextos y volúmenes. 

 

“El consumidor debe disponer siempre de una solución cercana, sencilla y cómoda para devolver sus envases”

 

Por último, la comunicación es fundamental para dar a conocer el funcionamiento de la Volta, aclarar dudas y ayudar a los ciudadanos a incorporar progresivamente la devolución de los envases a sus rutinas. En Portugal, esta ha sido una dimensión trabajada desde el lanzamiento y que continuará acompañando la evolución del SDR.

 

En España existe preocupación por los plazos y por la complejidad del despliegue. Desde su experiencia, ¿qué es más importante: cumplir una fecha determinada o dedicar el tiempo necesario a diseñar correctamente el sistema desde el principio?

Es importante cumplir los plazos definidos, pero la experiencia portuguesa demuestra que la calidad de la preparación es determinante para el éxito posterior del SDR.

Un SDR de esta dimensión exige coordinar tecnología, logística, operadores económicos, puntos de devolución, sistemas de información y comunicación con los consumidores. Por ello, es fundamental llegar al día del lanzamiento con todos estos elementos preparados.

Al mismo tiempo, es necesario asumir que el lanzamiento no significa que el sistema esté concluido. Incluso con una preparación exhaustiva, los primeros meses sirven para identificar problemas, conocer mejor las necesidades de los usuarios y realizar ajustes.

Por ello, más que elegir entre plazo y calidad, es necesario preparar muy bien el lanzamiento y, simultáneamente, garantizar capacidad de adaptación y mejora continua después de la entrada en funcionamiento.

 

Si pudiera trasladar un único mensaje a las administraciones, empresas y organizaciones españolas que están preparando la llegada del SDDR, ¿cuál sería?

Cada país tiene su propia realidad, características y desafíos. En el norte de Europa, en países como, por ejemplo, Noruega, los grandes desafíos son el clima y las distancias. Si nos fijamos en los países del sur de Europa, podemos hablar de la capilaridad del pequeño comercio, con una fuerte presencia de establecimientos del sector HoReCa, y de los grandes flujos turísticos.

Desde la experiencia portuguesa, lo que podemos decir es que la preparación, la implicación de los diferentes actores y la capacidad de poner al consumidor en el centro son dimensiones fundamentales. 

 

“El SDR debe entenderse como una infraestructura al servicio de la economía circular”

 

El SDR es una infraestructura nacional que implica cambios operativos para miles de empresas y, sobre todo, un nuevo comportamiento para millones de ciudadanos. En este contexto, también consideramos fundamental que exista una única entidad responsable de la implementación y coordinación del sistema, bajo una licencia única. Una gobernanza clara, con un único responsable, facilita la toma de decisiones, la coordinación entre los diferentes actores y la coherencia de la implementación a escala nacional.

La experiencia portuguesa demuestra que los resultados pueden surgir rápidamente cuando existe una red accesible, un sistema sencillo, un incentivo claro y una comunicación consistente. Pero también demuestra que la implementación requiere capacidad de adaptación y mejora continua.

El día del lanzamiento es solo el principio. El verdadero éxito se mide por la capacidad de convertir la Volta en una rutina para ciudadanos y operadores, garantizando que los envases permanezcan en circulación como un recurso, en lugar de convertirse en residuos. 

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