Villaperi avanza hacia su transformación en biofactoría con una planta de regeneración de agua para uso industrial

La actuación supera los 12 millones de euros y forma parte de un proyecto global de 70 millones que permitirá reutilizar agua depurada, reducir el consumo de recursos y reforzar el abastecimiento en Asturias

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, ha visitado las obras de la nueva planta de regeneración de agua de Villaperi, una infraestructura concebida para garantizar un suministro sostenible y adaptado a las necesidades de la industria de la zona central asturiana.

Los trabajos, iniciados esta semana, cuentan con una inversión superior a 12 millones de euros y constituyen uno de los cuatro pilares del proyecto destinado a transformar la depuradora de Villaperi, la mayor de Asturias, en una biofactoría.

Barbón ha asegurado que esta actuación “sitúa Asturias a la vanguardia de la economía circular” y ha valorado el impacto ambiental e industrial de la iniciativa.

 

“Así estamos haciendo Asturias, con obras como esta, un proyecto que protege nuestro paraíso natural y, además, abre futuro para la industria”

 

Un proyecto de 70 millones para transformar la depuradora

La futura planta de regeneración se integra en una actuación global con un presupuesto de 70 millones de euros, cofinanciado con recursos europeos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

Además de la instalación de regeneración de agua, el proyecto incluye una red de tuberías para transportar el recurso hasta las áreas industriales, con una inversión de 33,8 millones de euros, cuya ejecución ya ha sido licitada.

También contempla un parque fotovoltaico de dos millones de euros, actualmente en marcha, con el objetivo de avanzar hacia la autosuficiencia energética de la instalación.

El cuarto eje será una planta de tratamiento de fangos, presupuestada en 21,5 millones de euros, que permitirá reducir estos residuos en un 60% y cuyas obras comenzarán en 2027.

En conjunto, estas actuaciones permitirán reducir el consumo de recursos, mejorar la eficiencia energética y asegurar tanto el suministro industrial como el abastecimiento de agua potable a la población.

 

Agua regenerada adaptada a las necesidades industriales

La nueva instalación tratará el agua procedente de la depuradora para que pueda reutilizarse posteriormente en procesos industriales. El sistema incorporará distintas fases de filtración, ultrafiltración, ajuste de la salinidad, desinfección y estabilización.

En una primera etapa, el agua será conducida hasta un pozo de bombeo y, desde allí, pasará a unos filtros abiertos por gravedad equipados con un lecho capaz de retener la mayor parte de los sólidos y la suciedad en suspensión.

Una vez filtrada, se almacenará en un depósito intermedio antes de someterse a un proceso de ultrafiltración, destinado a eliminar los sólidos restantes, la turbidez y los microorganismos.

Posteriormente, se ajustará la salinidad para responder a los requisitos específicos del sector industrial. Una parte del caudal será tratada mediante ósmosis inversa, un proceso que permitirá eliminar el 97% de las sales minerales y los compuestos disueltos. El agua desmineralizada se mezclará después, en la proporción adecuada, con el resto del agua ultrafiltrada.

Este sistema permitirá obtener agua con distintas características y suministrarla en función de las condiciones acordadas con cada consumidor industrial.

 

La instalación permitirá ofrecer agua regenerada “a la carta”, adaptada a las necesidades de cada industria.

 

La última fase consistirá en un tratamiento de desinfección y estabilización. El agua pasará de forma consecutiva por canales de ozono y reactores de rayos ultravioleta, configurando una doble barrera biológica para eliminar virus, bacterias y contaminantes emergentes.

Una vez completado el tratamiento, el agua se almacenará en un gran depósito de hormigón desde el que será bombeada directamente a la red de distribución industrial.

 

Ahorro de agua potable y mejora de la competitividad

La puesta en marcha de la planta permitirá a las industrias disponer de un suministro estable y sostenible de agua regenerada, contribuyendo a mejorar su competitividad y reduciendo su dependencia de recursos convencionales.

El uso de agua reciclada en procesos industriales permitirá, además, reservar una mayor cantidad de agua potable para el abastecimiento de la población. A ello se sumará la producción de energía limpia y sin emisiones procedente del futuro parque fotovoltaico.

Según ha subrayado el presidente del Principado, el conjunto del proyecto refleja el compromiso ambiental del Gobierno asturiano y su apuesta por compatibilizar la protección de los recursos naturales con el desarrollo industrial.

En la visita participaron también el consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias del Principado de Asturias, Alejandro Calvo; la directora general del Agua, Vanesa Mateo, y el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, Ignacio Cuesta.

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