Novedades en la gestión del impacto por olor en el tratamiento de residuos



30/06/2022
Archivado en: Residuos , Nº 237 Marzo/Abril 2022

El artículo 7 de la Ley 7/2022, de residuos obliga a las plantas de gestión de residuos a no causar impacto por olor. Conocer las “unidades de olor europeas” (uoE) que se van a emitir cada hora, va a ayudar a dimensionar los elementos de control de olor.

 

En ingeniería de depuración de aguas, tradicionalmente se han delimitado los procesos dependiendo de si se llevan a cabo en fase líquida o en fase sólida. De esta forma, hasta hace pocos años, sólo existía la línea de aguas y la línea de fangos. A día de hoy, ya se estudian las líneas de aire (olor) y las líneas de gas.

La gestión de residuos también tiene su línea de aire, y por supuesto merece que la ingeniería le preste la atención que se merece. Esto es aún más importante cuando se trabaja con RSUs o cualquier otro material de naturaleza orgánica que pueda sufrir una degradación tal, que resulte en una emisión de olor. También ocurre en procesos en los que hay gran emisión de compuestos orgánicos volátiles, como por ejemplo en ciertos procesos de reciclado de neumáticos por pirólisis.

Ya en año 2018, el Consell de Mallorca vió la importancia de generar conocimiento en el sector de tratamiento de residuos y organizó unas jornadas sobre la prevención de olores provenientes de este sector en la que expertos relevantes de este sector participaron durante un día y medio.

El artículo 7 de la Ley 7/2022, de residuos publicada recientemente indica en su artículo 7 que, las autoridades competentes deberán adoptar las medidas necesarias para que las plantas de gestión de residuos no causen incomodidades por los olores.

En los casi 20 años que llevamos trabajando en gestión del olor, lo que más habitualmente nos hemos encontrado, es casos en los que ya existe previamente una condición de impacto por olor. En estos casos, nos vemos obligados a trabajar en condiciones que no son las más idóneas, pues el problema ya existe.

Desde el mismo momento en el que, por ejemplo, la extracción del olor no esté adecuadamente dimensionada, ya será difícil llevar poder llevar a cabo una razonable captación de las emisiones fugitivas de olor. Hay que tener en cuenta que las emisiones fugitivas son habitualmente las más relevantes a la hora de trabajar en el control del impacto por olor. Por ello, el primer fundamento de cualquier gestión de impacto por olor es trabajar para prevenirlo, es decir, trabajar de forma adecuada en la fase diseño de cualquier planta para evitar que en el futuro pueda haber impacto.

Para plantas nuevas, la forma más razonable de evitar el impacto por olor es llevar a cabo un estudio, con carácter p?evio, mediante un modelo de dispersión inverso y calcular cuál es la mayor emisión de olor que puede llevar a cabo una planta teniendo en cuenta las poblaciones cercanas que podrían estar afectadas. El conocer las “unidades de olor europeas” (uoE) que se van a emitir cada hora, va a servir para dimensionar los elementos de control de olor de forma adecuada o incluso para ubicar nuestra planta en una localización mejor, siempre que fuera posible elegir su ubicación. Una inversión de 3-10 mil euros en este análisis, va a suponer un ahorro de varias decenas/cientos de miles de euros a 5 años.

Otro de los factores a tener en cuenta a la hora de evaluar el sistema de desodorización, es el cumplimiento de los niveles de sulfuro de hidrógeno (H2S) y amoniaco (NH3) en el interior de la planta, en cuanto a la exposición de los trabajadores.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) define unos límites de Exposición Profesional para diversos Agentes  Químicos, entre ellos, los dos anteriormente comentados.

VLA-ED1: Valor Límite Ambiental-Exposición Diaria. La mayoría de los trabajadores pueden estar expuestos 8 horas diarias y 40 horas semanales durante toda su vida laboral , sin sufrir efectos adversos para su salud.

VLA-EC2: Valor Límite Ambiental-Exposición de Corta Duración. La concentración media del agente químico en la zona de respiración del trabajador, medida o calculada para cualquier periodo de 15 minutos a lo largo de la jornada laboral.

Por desgracia, en varias ocasiones hemos visto plantas en las que, con los criterios de ventilación establecidos en la fase diseño, los trabajadores estarían expuestos a altas concentraciones de estos dos gases.

Por tal motivo, la máxima tasa de emisión de olor que hemos encontrado mediante nuestro modelo de dispersión, tiene que estar, además, equilibrada con una adecuada ventilación de la planta. Hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea el número de renovaciones/hora, mayor será el caudal a tratar y el coste de depuración del olor.

Por desgracia, lo habitual es encontrar en plantas de tratamiento de residuos en España en torno a 1-2 renovaciones/hora. Este caudal es claramente insuficiente para mantener una calidad del aire adecuada dentro de la planta.

Uno de nuestros trabajos más ilusionantes en este sentido ha sido la colaboración en el Proyecto MITLOP,  Modelo Integrado de Gestión de lodos y otros residuos orgánicos que la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla, EMASESA, está llevando a cabo en el término municipal de Dos Hermanas. Con este proyecto, EMASESA tiene como objetivo garantizar la correcta gestión de los lodos generados en las EDAR a medio y largo plazo y ser un complejo ambiental de referencia en el sector en cuanto al tratamiento de lodos de depuración mediante su valorización a través del compostaje y conseguir un producto final de mayor calidad e higienizado para su posterior aplicación en agricultura.

Una de las premisas iniciales de MITLOP, era que no produjera ningún impacto por olor. Para ello, se estudió mediante factores de emisión su futura emisión de olor y se diseñó un sistema de control para un caudal de 400.000 m3/h mediante una batería de 4 biofiltros. Para optimizar el caudal de depuración, se optó por un sistema de recirculación de aire desde la planta de maduración a la nave de fermentación y una alta tasa de renovaciones/hora para evitar situaciones de riesgo de los trabajadores y para controlar las emisiones fugitivas.

Otra práctica habitual es trabajar en plantas abiertas sin paredes, o con grandes huecos en tejados o sin puertas de apertura y cierre rápido o cortinas de aire que impidan la salida de los olores fuera de la planta. Todo esto produce unas emisiones de olor fugitivas relevantes, que habrá que prestar atención si tenemos poblaciones cercanas. Por ejemplo, en el complejo MITLOP, la estanqueidad de las naves se examinará mediante tests blower door industriales. Asímismo se llevarán a cabo pruebas de estanqueidad del complejo circuito de ventilación para asegurar que no haya fugas de olor en el sistema.

Por otro lado, hay que asegurarse en todo momento que los equipos que se van a implementar para evitar el impacto por olor se encuentran adecuadamente dimensionados. El arsenal de herramientas disponible para la gestión del olor es bastante amplio, lo que permite tener mucha información para la toma de decisiones a largo plazo. Por ejemplo, algo relativamente habitual si se dispone de tiempo y dinero, es llevar a cabo un blanco de la situación de olor en una determinada localización en la que existan otras actividades potencialemente generadoras de molestias por olor, mediante la metodología descrita en la norma EN 16841 parte 1. Uno de los inconvenientes de esta metodología es que requiere un año de datos, que puede disminuirse hasta 6 meses. En estos casos, los costes de realización de estos estudios oscilan entre los diez mil y los cincuenta mil euros, dependiendo de la duración (6 meses o 1 año) y la complejidad del estudio.

Desafortunadamente, el impacto por olor era algo que no se tenía muy en cuenta en los primeros Documentos de Referencia Europeos sobre las Mejores Técnicas Disponibles (BREF, por sus siglas en inglés), pero esto está cambiando finalmente en las revisiones que se están publicando a lo largo de los últimos años. Por ejemplo, en el último BREF sobre Tratamiento de Residuos (2018), aparece la palabra “olor” 210 veces.

La Decisión de la Comisión Europea, estableciendo las conclusiones de las Mejores Técnicas Disponibles (MTD) en el Tratamiento de Residuos (WT por sus siglas en inglés), se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea en agosto de 2018. Este texto legislativo menciona 53 MTD para su utilización en el Tratamiento de Residuos. Este BREF no incluye ni el depósito en vertedero, ni la incineración.

Muchas de estas MTD son de carácter práctico y centradas en el control de procesos para evitar la emisión de olor. Otras MTD tratan sobre el control directo de la emisión del olor. Por ejemplo, la MTD número 34 incluye 5 técnicas de control de olor: Adsorción, Biofiltración, Oxidación térmica y Depuración húmeda. No está claro por qué sólo se mencionan  estas técnicas en el BREF, pues hay bastantes más. Esta situación está suponiendo que otras tecnologías perfectamente válidas, están siendo excluidas por no haberse incluido en esta lista.

Otro aspecto interesante de este BREF es que establece un límite de olor de entre 200 a 1.000 ouE/m3 como la concentración de olor máxima permitida para las MTD en el uso de tratamientos biológicos de residuos. Este es, de hecho, el primer límite de emisión de olor paneuropeo, aplicable de forma general, a 28 países europeos.

Otra MTD clave es la implementación de Planes de Gestión de Olores (PGO) como parte de los sistemas de gestión ambiental de las instalaciones, que aparecen tanto en el BREF de Tratamiento de residuos como en el de Incineración de residuos.

Estos PGO se enfocan a actividades que ya cuentan con alguna problemática de quejas por olores, e incluyen elementos para prevenir o reducir las molestias por olores, tales como:

• Un protocolo para la monitorización del olor. Puede complementarse con la medición/ estimación de la exposición a los olores  o la estimación del impacto por olor.

• Un protocolo de respuesta a los incidentes de olor identificados incluida la gestión de las quejas: identificación de las operaciones realizadas, condiciones meteorológicas como la temperatura, la dirección del viento, las precipitaciones, la comunicación con la autoridad competente y con el denunciante, etc.

• Un programa de prevención y reducción de olores diseñado para identificar la(s) fuente(s) principales, para medir/estimar la exposición a los olores, para caracterizar las contribuciones de las diferentes fuentes y aplicar medidas de prevención y/o reducción de los olores.

Otras de las MTD más común encontrada en la gestión del olor es el control de las emisiones fugitivas mediante el uso de cubiertas, o mediante su captación y transporte a un equipo de control o difusión.

Las emisiones de olor son un problema crítico para el sector de tratamiento de residuos y las soluciones no siempre son sencillas. Hay prácticas de trabajo que disminuyen la emisión de olor de forma tal, que hay una buena gestión del impacto. En otras ocasiones, es necesario un buen sistema de captación, ventilación, tratamiento y/o difusión.

En este sentido, las industrias de tratamiento de residuos pueden llegar a generar un impacto por olor significante, y es por ello que es especialmente importante prestar atención a este vector ambiental, sobre todo cuando se está trabajando en el diseño de una planta nueva.

 

Referencias

Antoine Pinasseau, Benoit Zerger, Joze Roth, Michele Canova, Serge Roudier; Best Available Techniques (BAT) Reference Document for Waste treatment Industrial Emissions Directive 2010/75/EU (Integrated Pollution Prevention and Control); EUR 29362 EN; Publications Office of the European Union, Luxembourg, 2018; ISBN 978-92-79-94038-5, doi:10.2760/407967, JRC113018.

Capelli L., Izquierdo C., Diaz C., Anton A., Uribe J., Arias R. (2020) Compilation of good practices in odour pollution, D-NOSES, H2020-SwafS-23-2017-789315.

Diaz C., Izquierdo C., Capelli L., Arias R., Salas Seoane N. (2019) Analysis of existing regulations in odour pollution, odour impact criteria 1, D-NOSES, H2020-SwafS-23-2017-789315.

Frederik Neuwahl, Gianluca Cusano, Jorge Gómez Benavides, Simon Holbrook, Serge Roudier; Best Available Techniques (BAT) Reference Document for Waste Incineration; EUR 29971 EN; doi:10.2760/761437


Puedes descargar el artículo completo en PDF aquí.

Tags: Olores.org.

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