Reciclado químico: cerrando el ciclo de los plásticos



21/01/2021
Archivado en: Residuos , Nº 227 Noviembre/Diciembre 2020

Acelerar la circularidad de los plásticos requiere multiplicar las opciones de gestión de residuos de los plásticos. En este contexto, la innovadora tecnología de reciclado químico viene a completar el reciclado mecánico para aumentar la cantidad de plásticos reciclados.

Los plásticos son elementos clave para el desarrollo sostenible. Son materiales que llevan la innovacion en su ADN y extremadamente versátiles, con una gran capacidad de contribuir a la economía circular, a mitigar el cambio climático y a reducir las emisiones de CO2. Y en estos imprevisibles tiempos de COVID-19, los plásticos también han demostrado que son esenciales para protegernos y garantizar los máximos niveles de seguridad e higiene de los productos y alimentos que consumimos.

Acelerar la circularidad de los plásticos requiere multiplicar las opciones de gestión de sus residuos. En este contexto, la innovadora tecnología de reciclado químico viene a completar el reciclado mecánico para aumentar la cantidad de plásticos reciclados.

Cerrar el ciclo de los plásticos sin duda implica estimular la transición hacia la economía circular. En este aspecto, PlasticsEurope y sus empresas asociadas están firmemente comprometidas en acelerar esa transición y por ende maximizar el potencial de los residuos incrementando la cantidad de plásticos que se reciclan y que se vuelven a meter en el circulo. 

En este contexto, además de seguir apostando por el reciclado mecánico, nuestro sector está poniendo toda su capacidad de innovacion para potenciar el desarrollo de una tecnología pionera como es el reciclaje químico. Una innovadora tecnología que complementa el reciclado tradicional y viene a crear una ruta más de creación de valor de los plásticos al final de su vida útil para reciclar más y aumentar las calidades de los reciclados. 

 

¿Qué es el reciclado químico? 

El reciclado químico aúna tecnologías innovadoras que convierten los residuos plásticos en moléculas más cortas que se utilizan para fabricar nuevos plásticos u otros productos químicos.  Mediante estas tecnologías, se producen plásticos reciclados que mantienen las mismas propiedades que el material virgen. Como hemos indicado anteriormente, es una tecnología que complementa el reciclaje mecánico al mantener la circularidad de los plásticos, posibilitando la utilización de algunos residuos plásticos que, de otra manera, podrían haber sido difíciles de reciclar o no adecuados para ciertos usos finales, como el envasado de alimentos o aplicaciones médicas.

Desde la Coalición Europea para el Reciclaje Químico1, se define el reciclaje químico como la tecnología que transforma los residuos poliméricos, mediante una modificación de su estructura química, para producir sustancias que se utilizan como productos o como materias primas en la fabricación de productos. Estos productos excluyen los utilizados como combustibles o medios para generar energía.

El reciclaje químico viene a crear una ruta más de creación de valor de los plásticos al final de su vida úti.

También podemos encontrar una definición de reciclaje químico en la norma ISO 15270: Plásticos - Directrices para la recuperación y el reciclaje de residuos plásticos. En esta norma, el reciclaje químico se define como la conversión a monómero o producción de nuevas materias primas cambiando la estructura química de los plásticos mediante craqueo, gasificación o despolimerización, excluida la recuperación de energía o la incineración.

Es importante destacar que el reciclaje químico es considerado como una opción de reciclaje por la Directiva Marco de Residuos y que esta tecnología no es asimilable a una tecnología de recuperación energética.

 

Los diferentes procesos de reciclaje químico

Para entender las reacciones que tienen lugar durante el reciclaje químico, es importante recordar que los plásticos están formados por largas moléculas denominadas polímeros. Estas moléculas no son más que cadenas a lo largo de las cuales se van repitiendo sus eslabones, que son los monómeros. Por consiguiente, la naturaleza de cada polímero depende del monómero de base utilizado para su fabricación. 

La inmensa mayoría de los plásticos proceden de recursos fósiles, entre los que se incluyen el gas, el petróleo y los subproductos de los procesos de fabricación de combustibles, tales como el etileno o el propileno. Las tecnologías actuales de reciclaje químico distinguen dos tipos de metodologías principales. En primer lugar, está la despolimerización, un proceso que permite obtener directamente el monómero al romper la cadena por unos puntos específicos. En segundo lugar, está el proceso de craqueo (por pirólisis o gasificación) que consiste también en cortar la cadena, aunque en este caso de forma no selectiva por lo que se obtienen múltiples productos. 

La razón por la que existen distintos procesos es porque cada uno resulta más o menos adecuado según la naturaleza del polímero y su capacidad para descomponerse en sus elementos básicos. De este modo, la despolimerización puede aplicarse al poliestireno, a las poliamidas, al PET o al poliuretano, mientras que el craqueo, bien por pirólisis o bien por gasificación, resulta adecuado para el reciclaje de flujos de residuos de plásticos mixtos, poliolefinas mixtas (PE, PP) o PVC.

 

El rol del reciclado químico para abordar el reto de los residuos plásticos

Convertir los residuos en recursos es uno de los principales pilares de la Economía Circular y en este aspecto, los plásticos también tienen mucho que aportar. Hoy las cifras muestran que en 2018 en Europa más de un 32% de los residuos plásticos se recicla y en el caso de los residuos de envases plásticos, la tasa de reciclado se encuentra en el 42 %2

Europa se ha fijado objetivos de reciclaje muy ambiciosos para los plásticos. Por un lado, se han establecido una serie de objetivos regulatorios de las Directivas de residuos recientemente revisadas en las que se insta a los Estados miembros a llevar un máximo del 10% de residuos municipales a vertedero para el año 2035. Por otro lado, se han establecido objetivos de reciclaje de envases plásticos del 50% para 2025 y del 55% para 2030. A estos objetivos que son obligatorios, la Comisión Europea, en la Estrategia Europea para los plásticos en una Economía circular, plantea también una serie de objetivos aspiracionales como que el 50% de los residuos plásticos se reciclen en el año 2025; que se utilicen 10 Mt de plástico reciclado en Europa para ese mismo año. Y también que, en el año 2030, todos los envases plásticos puestos en el mercado sean reciclables de forma económicamente viable.

Además de estos objetivos, en la Directiva de plásticos de un solo uso que se publicó en 2019, se sumaron nuevos objetivos igualmente ambiciosos: que todas las botellas de plástico para bebidas tengan un 30% de contenido reciclado para 2030. Actualmente, se está debatiendo la posibilidad de establecer un contenido reciclado obligatorio en la contratación pública, así como en la legislación específica de otros productos del ámbito de la construcción, el envase y embalaje o la automoción.

Con las innovaciones adecuadas, todos estos desafíos ligados a la gestión de residuos plásticos pueden convertirse en una oportunidad para las ciudades, las pequeñas y medianas empresas y la economía en general. Y es aquí donde el reciclaje químico toma un papel fundamental.

Para entender el rol de esta tecnología es importante hacer una mención especial al reciclaje mecánico, su compañero de camino. El reciclaje mecánico es el método estándar ampliamente utilizado hoy en día para reciclar plásticos. Éste implica la clasificación, lavado y extrusión para producir un nuevo pellet de plástico «limpio». Durante el reciclaje mecánico, la composición intrínseca de los plásticos no cambia y mantienen en su formulación los mismos aditivos.

A pesar de las mejoras excepcionales que se están desarrollando en el campo de las tecnologías de clasificación de residuos, el reciclaje mecánico puede tener algunas limitaciones técnicas cuando se aplica a determinados flujos de residuos: flujos difíciles de «limpiar», como pueden ser materiales compuestos (multicapas, multi-materiales, etc.) o residuos muy contaminados (por alimentos, aceites, etc.) o flujos que contienen aditivos que en el futuro no estarán permitidos en nuevos productos. Por otro lado, el reciclaje mecánico puede conducir a una calidad de material que no es igual que la del material virgen y no necesariamente puede usarse en el mismo producto de origen y con la misma calidad, lo que supone una barrera para el uso de reciclado para aplicaciones en contacto con alimentos. A día de hoy, solo el r-PET  (o PET reciclado) tiene autorización de la EFSA para contacto con alimentos. Por tanto, se necesitan tecnologías de reciclaje alternativas para complementar el reciclaje mecánico.

Con las innovaciones adecuadas, todos los desafíos ligados a la gestión de residuos plásticos pueden convertirse en una oportunidad.

 

El futuro del reciclado químico

Son muchos los beneficios que el reciclaje químico conlleva. Por un lado, permite reciclar y por tanto, aprovechar, residuos plásticos que, de lo contrario, acabarían incinerados o depositados en vertederos, así como eliminar sustancias no deseadas en el proceso. Por otro lado, incrementa el alcance del tratamiento de residuos convirtiendo los residuos en materia prima para la industria química o produciendo material reciclado a escala virgen, incluido el cumplimiento de los estándares de contacto con alimentos.

Además de aumentar la variedad de productos que puedan ser reciclados, el reciclaje químico puede ayudar también a tratar algunas corrientes particulares de residuos. Por ejemplo, algunos residuos de envases de plástico que provienen de recogida selectiva y que no se destinan a ser reciclados por medios mecánicos como pueden ser envases de pequeño tamaño, algunos envases de varias capas o envases muy coloreados (PET opaco, bandejas negras, etc.) … Otras posibles corrientes de residuos a tratar mediante reciclaje químico son las fibras de PET, los residuos de trituradoras de vehículos fuera de uso o de RAEEs, residuos de plásticos termoestables, etc.

 

Acelerar el uso del reciclado químico requiere un marco regulatorio y político específico

El marco normativo deseable para acelerar el desarrollo del reciclaje químico está aún por definir, pero debe basarse en un enfoque te tenga en cuenta los siguientes aspectos: 

• Una definición de reciclabilidad que respalde las futuras innovaciones en tecnologías de reciclaje y promueva la mejor técnica disponible para los diferentes flujos de residuos.
• Un reconocimiento legal del enfoque de balance de masas para medir el contenido reciclado.
• Que se garantice que el reciclaje químico cuente para los objetivos regulatorios de la Unión Europea de reciclaje y de contenido reciclado.
• Que el uso de reciclados provenientes del reciclaje químico se apruebe para aplicaciones en contacto con alimentos.
• La movilización de inversiones en esta nueva tecnología.
• Incentivar la recogida selectiva de todos los plásticos.
• Restringir el depósito de residuos plásticos en vertederos.

Es necesario un marco regulatorio de apoyo que defina el reciclaje de una manera neutral desde el punto de vista de la tecnología, para permitir el desarrollo de nuevas alternativas además de las existentes.

 

Apostar por el “balance de masas” 

A la hora de establecer objetivos como los de reciclaje y contenido en reciclado, es importante tener una garantía de trazabilidad, es decir tener la capacidad de identificar y rastrear el origen, la distribución, la ubicación y la aplicación de los productos y materiales a través de las cadenas de suministro, como lo define la norma ISO. Esta misma norma define la cadena de custodia como término general para establecer una conexión entre la información o las declaraciones de sostenibilidad relativas a las materias primas y los productos intermedios y finales.

Existen diferentes métodos de la cadena de custodia para el manejo de materiales sostenibles a lo largo de la cadena de suministro. En el caso del reciclaje químico, al no ser una tecnología lineal, ya que incluye procesos cruzados, es necesario aplicar el método llamado “balance de masas”. Un método que puede definirse como una contabilidad de entradas y salidas de masa en un proceso o de una parte de éste. Los criterios que se deberían tener en cuenta como críticos en el balance de masas en el caso de reciclaje químico y sus productos, son la calificación de las materias primas, la cadena de custodia y las declaraciones de productos.
Es necesario un mismo método, reconocido, que se transforme en una medida adecuada y veraz para ver el cumplimiento de objetivos de reciclado y para cuantificar el contenido en reciclado de producto.

Una vez más, la innovación y la colaboración serán claves para que estas tecnologías emergentes completen la pieza que falta en la circularidad de los plásticos.

En definitiva, el reciclaje químico es una solución de reciclaje complementaria que nos permitirá aumentar la circularidad de los plásticos de los plásticos al final de su vida útil y reducir su huella de carbono. 

Sin embargo, esta tecnología requiere todavía de la adaptación tanto del mercado, como de la legislación de residuos actual. Existen todavía muchas preguntas abiertas respecto a esta tecnología emergente, su sostenibilidad económica o el marco regulatorio que le afecta. 

En este sentido, es necesario un marco regulatorio de apoyo que defina el reciclaje de una manera neutral desde el punto de vista de la tecnología, para permitir el desarrollo de nuevas alternativas además de las existentes. Esto ya se está realizando a nivel europeo, aunque no existe de manera homogénea en todos los Estados miembros.

Una vez más, la innovación y la colaboración serán claves para que estas tecnologías emergentes completen la pieza que falta en la circularidad de los plásticos. Si queremos alcanzar los objetivos europeos de reciclado de plásticos, la innovación debe darse en toda la cadena de valor. 

La industria de los plásticos está comprometida para acelerar su circularidad y la innovación es el corazón de esta estrategia de desarrollo de nuevas tecnologías para resolver el reto de los residuos plásticos.


1 https://www.coalition-chemical-recycling.eu/
2 Fuente: "Plastics: the Facts 2020" https://www.plasticseurope.org/en/resources/publications/4312-plastics-facts-2020


Puedes descargar el reportaje en PDF aquí.


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