El Consorcio Valencia Interior mejora la planta de Caudete de las Fuentes

El objetivo es aumentar el rendimiento de las instalaciones de recuperación de materiales


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El Consorcio Valencia Interior se halla inmerso en la implantación de mejoras en la planta de afino de Caudete de las Fuentes con las que aumentará el rendimiento de las instalaciones de recuperación de materiales. Y es que este ente que trata los residuos de cinco comarcas de interior de la provincia de Valencia (la Hoya de Buñol- Chiva, Camp de Túria, la Serranía, la Plana de Utiel- Requena y el Rincón de Ademuz) ha aprovechado más de 400.000 euros procedentes de subvenciones de la Generalitat Valenciana y la Diputación de Valencia para mejorar la recuperación de materiales en dos puntos del proceso de afino en Caudete.

En primer lugar ha ampliado la línea de separación de vidrio integrando un segundo separador óptico, con el objetivo de obtener el máximo rendimiento al flujo de materiales pesados, separando los fragmentos de vidrio aptos para hacer nuevos envases de los fragmentos de loza, grava e inertes que se aprovecharán como sustituto de gravas en las obras del complejo. Esta inversión alcanza un importe de 254.284 € y está financiada en su totalidad por la Generalitat Valenciana.

En segundo lugar, se ha licitado la compra de un triturador secundario que permite aprovechar la mezcla de plásticos recuperados en el afino, de modo que al reducir su tamaño es posible destinar el triturado resultante a operaciones de reciclado químico, evitando el depósito en vertedero de aproximadamente 4.000 toneladas al año. Esta inversión, cofinanciada por la Diputación y la Generalitat, alcanza un importe de 157.900 €. Ambas mejoras estarán en servicio antes de que finalice el año.

 

Proceso de tratamiento en las plantas del CVI

A las plantas de valorización del consorcio de Llíria y Caudete de las Fuentes llegan cada año en torno a 140.000 toneladas de residuos mezclados, de los que aproximadamente un 30% son restos de comida, acompañados de envases de plástico, cartón, metal y vidrio, papel impreso, ropa y calzado que no se han separado en casa y otros restos (pañales, restos de limpieza, metales y plásticos no envase...).

En las naves de triaje, además de recuperar distintos tipos de plásticos, metales, cartón y vidrio, se separa la materia orgánica con unas grandes cribas móviles. A este flujo rico en materia orgánica se le extrae los envases de acero y aluminio con electroimanes y corrientes de Foucault y se traslada a los túneles de compostaje, donde se induce una fermentación acelerada que higieniza el residuo y lo transforma en un recurso valioso para la agricultura.

Una vez concluido el proceso de fermentación de la materia orgánica, el material bioestabilizado se lleva a la nave de afino del complejo de valorización de Caudete de las Fuentes. Pero junto a la materia orgánica hay una gran variedad de pequeños envases de plástico ligero, cápsulas de café, fragmentos de vidrio y otras impurezas que hay que cribar, obteniendo al final del proceso cuatro fracciones: por un lado, el material bioestabilizado apto como enmienda orgánica para la mejora de suelos. Por otro, material mezclado rico en materia estabilizada que se utiliza como cobertura en el vertedero, en tercer lugar materiales pesados (fragmentos de vidrio, loza, grava) y por último una mezcla de plásticos ligeros sin salida comercial. Con la nueva maquinaria, la separación de estos materiales de la materia orgánica será mucho más efectiva.

RRSS


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