Solución para aguas residuales con decantadores en Chicago

Las zonas urbanas emiten todos los días hasta 250 millones de metros cúbicos de aguas residuales sin tratar a los cursos de agua de nuestro planeta


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En Chicago, la mayor depuradora de agua del mundo contribuye a mejorar este dato gracias a la tecnología que transforma miles de millones de litros de agua residual en agua limpia y productos derivados para la agricultura.

La depuradora de agua de Stickney, ubicada en Chicago, una importante metrópolis situada en el corazón del Medio Oeste de los Estados Unidos, ostenta el mérito de ser la mayor del mundo.

Esta planta, construida a finales de la década de 1920, procesa entre 2400 y 5300 millones de litros de agua residual al día provenientes del centro de Chicago y 43 de sus municipios periféricos, que constituyen el hogar de unos 2,5 millones de personas.

¡Es un trabajo muy importante!. Siempre que uno de estos habitantes utilice el lavabo o tire de la cadena, esa agua pasa por un complejo proceso de limpieza para proteger el medio ambiente.

 

Las aguas residuales sin tratar son un problema medioambiental global

Las zonas urbanas emiten entre 150 y 250 millones de metros cúbicos de agua contaminada al día que acaba en el suelo y los ríos, lagos y océanos del planeta, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos y la Junta Consultiva sobre Agua y Saneamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, en colaboración con los miembros de ONU-Agua.

Estas aguas residuales provocan enfermedades, amenazan el suministro de alimentos y crean las conocidas como «zonas muertas» en los océanos.

En Estados Unidos, el gobierno federal estableció como prioridad el tratamiento de aguas residuales por primera vez en la década de 1940, destinando fondos para la construcción de plantas de tratamiento de aguas que sirviesen a la creciente población del país. En la actualidad, estas depuradoras necesitan mejoras continuas para seguir el ritmo de la demanda que plantean las aguas residuales de las ciudades y los pueblos del país.

La planta de Chicago constituye el punto de referencia, ya que procesa más agua al día que ninguna otra depuradora del planeta. Cuando el agua residual accede a la planta, se embarca en un trayecto de 10 horas en el que se deshace de más del 90 % de los contaminantes.

Los sólidos pesados se separan de los ligeros en varios grupos de depósitos, y se realiza una separación de residuos adicional con la ayuda de protozoos especiales. Tras retirar los protozoos (que se vuelven a usar en el siguiente lote de agua residual), el agua limpia se canaliza hacia el río Misisipi y acaba desembocando en el golfo de México.

 

Los residuos sólidos pasan un tiempo mucho mayor en la planta: hasta 30 días

Alfa Laval ha desarrollado dos decantadores especializados que duplican la capacidad de procesamiento de residuos de la planta para formar un biosólido conocido como «pastel», que es ideal para la agricultura. El pastel vuelve a introducir ricos nutrientes en el suelo y se usa para transformar zonas estériles en parques, campos de golf y explotaciones agrícolas.

La solución sostenible de la depuradora de agua de Stickney puede parecer minúscula en comparación con toda el agua sin tratar del mundo, pero es un avance en la dirección correcta.

Ventajas

  • Ahorro del 50 % en el consumo de energía

  • Se recupera más del 90 % de los sólidos

  • Reducción del 50 % en el consumo de polímeros

  • Un ahorro de 20 millones de dólares en 20 años

  • Un rendimiento dos veces mejor que el de los decantadores antiguos

  • Vida útil tres veces más larga: 20 años más en comparación con los 5 a 7 años de una solución alternativa propuesta

Entidad
Alfa Laval

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Agua, Tecnología, EEUU
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