Bioenergía y seguridad energética en Europa: el papel clave de las renovables locales

El último Landscape Report de Bioenergy Europe subraya que la seguridad energética en Europa depende de un sistema renovable, diversificado y basado en recursos locales, con la bioenergía como pilar estructural
27-01-2026

La bioenergía y la seguridad energética en Europa están estrechamente vinculadas en un contexto marcado por la volatilidad geopolítica y la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados. Así lo concluye el último Landscape Report publicado por Bioenergy Europe, que ofrece una visión integral del sistema energético europeo, desde la producción hasta el consumo, y analiza su evolución en un momento en el que la seguridad del suministro se ha convertido en una prioridad política y económica.

El informe se presenta como una guía práctica para responsables públicos y agentes del mercado que afrontan la transición hacia un sistema energético limpio, resiliente y competitivo.

 

La bioenergía como ancla del mix renovable europeo

Según el informe, la bioenergía sigue siendo la principal fuente de energía renovable en la Unión Europea, aportando alrededor de la mitad del suministro renovable total. En 2023, representó el 51 % del mix renovable de la UE, lo que refuerza su papel en la reducción de emisiones y en el fortalecimiento de la independencia energética mediante el uso de recursos locales.

El documento destaca además la importancia de la integración del sistema energético a medida que se eliminan progresivamente los combustibles fósiles. La combinación de distintas soluciones renovables resulta clave para gestionar la demanda estacional, aportar flexibilidad al sistema y mantener precios energéticos asumibles para ciudadanos y empresas.

 

Seguridad del calor: el gran reto energético europeo

El informe pone el foco en el sector de la calefacción, uno de los más dependientes de los combustibles fósiles en Europa. Actualmente, estos representan el 73 % del consumo energético para calefacción, generando alrededor de 1.500 millones de toneladas de CO₂ al año, una trayectoria incompatible con los objetivos climáticos a largo plazo de la UE.

En 2023, las energías renovables cubrieron únicamente una cuarta parte de la demanda de calefacción y refrigeración, pero dentro de este segmento, la biomasa aportó el 81 % del calor renovable. Bioenergy Europe subraya que la bioenergía no solo es relevante para la descarbonización, sino también para la seguridad energética, al combinar disponibilidad doméstica con una baja dependencia de importaciones, estimada en apenas un 5 %, y solo un 1 % de importaciones netas.

 

La biomasa aporta más del 80 % del calor renovable en la UE y presenta una de las menores dependencias de importaciones del sistema energético europeo.

 

Apoyo a la industria y resiliencia del sistema

El Landscape Report también destaca el papel de la bioenergía en la seguridad energética industrial, especialmente en sectores intensivos en energía donde la electrificación total no siempre es viable. Un enfoque tecnológicamente neutro que movilice todas las renovables escalables, incluida la bioenergía sostenible, permitiría mantener la competitividad industrial en Europa, reducir emisiones y limitar la exposición a perturbaciones externas del suministro.

 

En palabras de Jean-Marc Jossart, secretario general de Bioenergy Europe, “los recientes cambios políticos han dejado claro que alcanzar la neutralidad climática no es solo una cuestión climática, sino una condición imprescindible para la seguridad e independencia energética de Europa”.

 

Según Jossart, el informe demuestra cómo la bioenergía, junto con otras renovables, puede contribuir a un sistema energético más resiliente basado en recursos locales.

 

Un sistema energético limpio y diversificado

El mensaje central de Bioenergy Europe es que la seguridad energética en Europa solo será posible si el sistema es limpio, diversificado y resiliente. La bioenergía se presenta como una oportunidad estratégica para avanzar hacia la neutralidad climática en 2050, reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados y reforzar la autonomía energética del continente.

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