Añadir RETEMA en Google

Control de olores en fábricas de neumáticos: principales focos de emisión y soluciones de tratamiento

Las operaciones de mezcla, extrusión y vulcanización generan emisiones odoríferas con características diferentes, lo que exige identificar los focos, analizar la ventilación y adaptar los sistemas de tratamiento a cada proceso
08-10-2026

La fabricación de neumáticos comprende diferentes procesos industriales que pueden generar emisiones odoríferas, desde la preparación y mezcla de materias primas hasta el curado, enfriamiento y almacenamiento del producto terminado. La composición de los materiales, las temperaturas de trabajo y los sistemas de ventilación condicionan tanto la intensidad como la dispersión de estos olores, cuyo control requiere soluciones adaptadas a las características de cada instalación.

La diversidad de materias primas utilizadas, entre ellas caucho natural y sintético, aceites, resinas, azufre y otros aditivos, impide identificar una única sustancia o fase responsable de todos los episodios. Además, las emisiones pueden producirse de forma continua o concentrarse en momentos concretos de la operación.

En este contexto, la identificación de los focos de emisión y el análisis de los recorridos del aire resultan determinantes para seleccionar las medidas de control más adecuadas. No basta con localizar las zonas donde el olor resulta más perceptible, sino que es necesario conocer dónde se genera, cómo se incorpora a las corrientes de ventilación y por qué vías alcanza el exterior.

 

Mezcla, extrusión y vulcanización: los principales focos de emisión

Durante la fabricación de neumáticos, las características de las emisiones varían en función de las operaciones y las condiciones térmicas de cada etapa.

 


La identificación de los focos de emisión y el análisis de los recorridos del aire resultan determinantes para seleccionar las medidas de control más adecuadas.

 

En la fase de recepción, almacenamiento y dosificación de materias primas, las aperturas de envases, el trasiego de aceites y resinas o la manipulación de determinados aditivos pueden contribuir a la generación de olores. También deben considerarse operaciones puntuales como la limpieza de equipos, la retirada de residuos o los cambios de recipientes.

La mezcla de caucho constituye otra etapa relevante. La acción mecánica de los mezcladores incrementa la temperatura de los compuestos y favorece la liberación de sustancias volátiles y semivolátiles. Estas emisiones pueden variar durante la carga, el mezclado, la descarga y el enfriamiento del material.

Por ello, los sistemas de control deben considerar tanto las emisiones captadas directamente en los equipos como aquellas que pueden escapar durante la manipulación posterior del compuesto.

En las operaciones de extrusión, laminado y calandrado, la combinación de presión, fricción y temperatura también puede favorecer la liberación de compuestos olorosos. Aunque las emisiones pueden presentar una concentración inferior a las generadas durante determinadas descargas, su duración puede ser mayor y extenderse a lo largo de las líneas de producción y enfriamiento.

El curado o vulcanización presenta unas condiciones diferentes. Durante esta fase, el neumático en crudo se somete a temperatura y presión para adquirir sus propiedades finales. La apertura de las prensas y la extracción del neumático caliente pueden generar episodios intermitentes de olor, que se prolongan durante el enfriamiento.

La coincidencia de varias aperturas puede incrementar temporalmente la carga odorífera en la nave, por lo que resulta necesario considerar los ciclos reales de producción al dimensionar los sistemas de captación y tratamiento.

 


La apertura de las prensas de vulcanización y el enfriamiento de los neumáticos pueden generar picos de emisión que requieren sistemas de control adaptados a los ciclos de producción.

 

Tratamiento de emisiones canalizadas y control de olores en naves industriales

Las estrategias de control dependen de las características de cada corriente y de las posibilidades de captación.

Cuando las emisiones procedentes de mezcla, conformado o curado se recogen mediante sistemas de extracción, es posible intervenir directamente sobre el aire conducido. Para ello, deben analizarse parámetros como el caudal, la temperatura, la humedad, la composición de la corriente y el tiempo de contacto disponible.

Entre las soluciones aplicables se encuentra la micronización de agentes activos, que puede integrarse en determinados conductos para favorecer el contacto con las sustancias responsables del olor. La ubicación de los puntos de aplicación y la dosificación deben adaptarse a las condiciones de funcionamiento y a los tratamientos existentes.

En instalaciones que ya disponen de filtración, oxidación, adsorción o lavado de gases, estas tecnologías pueden estudiarse como sistemas complementarios para reducir las emisiones odoríferas residuales.

Sin embargo, no todas las emisiones llegan a los sistemas de extracción localizada. En naves industriales de grandes dimensiones, los olores pueden dispersarse desde equipos, superficies calientes, líneas de transporte o zonas de enfriamiento.

 


Las estrategias de control dependen de las características de cada corriente y de las posibilidades de captación.

 

En estos espacios, la aplicación de agentes neutralizantes mediante micronización o vapor seco puede plantearse para actuar sobre determinadas corrientes interiores, siempre que las condiciones de ventilación y distribución del aire permitan una intervención adecuada.

La sectorización de las instalaciones permite concentrar el tratamiento en las áreas donde se identifican las principales rutas de dispersión, evitando actuar de manera uniforme sobre todo el volumen de la nave.

 

Patios y zonas exteriores: el papel de la ventilación y la meteorología

Los episodios de olor también pueden manifestarse fuera de los edificios industriales, incluso cuando su origen se encuentra en el interior de las instalaciones.

La apertura de puertas y portones, las diferencias de presión, las ventilaciones y el movimiento de productos calientes pueden facilitar la salida de aire hacia patios y zonas logísticas.

 


La micronización de agentes activos puede integrarse en determinados conductos para favorecer el contacto con las sustancias responsables del olor.

 

En estos casos, las condiciones meteorológicas, especialmente la dirección y velocidad del viento, influyen en la trayectoria de las emisiones y en su posible percepción fuera del recinto industrial.

También pueden contribuir determinados puntos de almacenamiento de residuos, restos de caucho o materiales auxiliares, especialmente cuando permanecen expuestos a temperaturas elevadas o se manipulan después de periodos prolongados de almacenamiento.

Para estas situaciones, la nebulización de alta presión constituye una alternativa de tratamiento que puede aplicarse en zonas abiertas, puntos de salida de emisiones o determinados tramos del perímetro industrial.

Su configuración requiere analizar la localización de los focos, los recorridos habituales del aire, los obstáculos y la proximidad de posibles receptores. La sectorización y activación de los sistemas en función de las condiciones operativas y meteorológicas permite adaptar el tratamiento a los episodios identificados.

 


Las emisiones percibidas en patios industriales no siempre se originan en el exterior: pueden proceder de corrientes interiores que escapan a través de portones, ventilaciones o diferencias de presión.

 

Diagnóstico y validación de las soluciones de control

La variabilidad de los procesos de fabricación hace necesario realizar un diagnóstico que contemple tanto las condiciones habituales de producción como las operaciones puntuales que pueden generar episodios de olor.

Según explica Biolfactive, empresa especializada en soluciones de neutralización de olores, el análisis debe relacionar las emisiones con las formulaciones utilizadas, los equipos en funcionamiento, los ciclos de producción, las condiciones de ventilación y las variables meteorológicas.

Este enfoque permite diferenciar el punto donde se genera el olor, la zona donde puede acumularse y la vía por la que finalmente alcanza el exterior.

La selección de los agentes neutralizantes también debe considerar las particularidades de cada proceso. Las emisiones procedentes de mezcla, curado o almacenamiento pueden presentar composiciones diferentes, por lo que una misma formulación no tiene por qué ofrecer resultados equivalentes en todas las zonas.

Para comprobar la eficacia de las soluciones, resulta necesario establecer una situación de referencia y comparar periodos de funcionamiento representativos mediante registros de producción, observaciones de campo y, cuando proceda, mediciones odoríferas o analíticas.

 


Biolfactive plantea una implantación progresiva de los sistemas de tratamiento, comenzando por focos o corrientes representativas antes de extender las soluciones a otras áreas de la instalación.

 

La evaluación debe incorporar asimismo aspectos operativos como el consumo de producto, las necesidades de mantenimiento, la estabilidad de la dosificación y la compatibilidad con la actividad industrial.

En este sentido, Biolfactive plantea una implantación progresiva de los sistemas de tratamiento, comenzando por focos o corrientes representativas antes de extender las soluciones a otras áreas de la instalación.

En cualquier caso, la neutralización de olores debe entenderse como una medida complementaria cuando corresponda, sin sustituir los sistemas de captación, prevención y tratamiento necesarios para garantizar el cumplimiento de las obligaciones ambientales y de seguridad industrial.

Newsletter

La información más relevante en tu correo.

Suscribirme

Último número