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De los purines a la energía: una planta experimental de biogás ensayará nuevas soluciones para el sector agroalimentario

La instalación del IRTA funcionará simultáneamente como infraestructura de investigación y como planta al servicio de una explotación ganadera, permitiendo probar tecnologías y nuevos usos para las deyecciones
Entidad
07-09-2026

El IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias) y el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña han presentado una nueva planta experimental de biogás en Mas Bové, en Constantí (Tarragona), concebida para investigar nuevas soluciones vinculadas a la bioeconomía, las energías renovables y la gestión de residuos orgánicos.

La instalación presenta una particularidad: es, según sus promotores, la primera en Cataluña y España gestionada por un instituto público de investigación que, al mismo tiempo, presta servicio a una explotación ganadera. La planta utiliza purín porcino, gallinaza y restos de pienso procedentes de las granjas del propio centro.

Su carácter experimental permitirá desarrollar estudios y proyectos piloto difíciles de realizar en instalaciones comerciales, desde la optimización de la producción de biogás hasta la validación de tecnologías emergentes y la obtención de nuevos productos a partir del digestato.

 

El biogás como alternativa para gestionar las deyecciones ganaderas

La iniciativa aborda uno de los principales retos ambientales del sector agroganadero. Según los datos aportados por el IRTA, la agricultura y la ganadería generan alrededor del 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de Cataluña, y casi la mitad de ese porcentaje está relacionado con la gestión de las deyecciones ganaderas.

Actualmente, el 84 % de estas deyecciones se aplica directamente a los campos como fertilizante. Su tratamiento mediante digestión anaerobia permite reducir las emisiones asociadas a su almacenamiento y obtener otros recursos, como fertilizantes orgánicos y agua recuperada.

 

Casi la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la agricultura y la ganadería en Cataluña procede de la gestión de las deyecciones ganaderas

 

En Mas Bové, el fertilizante resultante se empleará en los campos del centro, mientras que el agua recuperada podrá destinarse al riego y a la limpieza de las instalaciones ganaderas.

 

 

Una instalación para experimentar con nuevas tecnologías de biogás

La planta permitirá ensayar nuevos productos y protocolos, validar tecnologías a escala piloto y probar prototipos empresariales. También se investigará la producción de biofertilizantes y bioestimulantes a partir de las deyecciones y posibles vías para aprovechar el CO₂ generado durante el proceso.

Además de funcionar como infraestructura científica, el IRTA prevé utilizarla para formar técnicos especializados y realizar visitas demostrativas dirigidas al sector y a la ciudadanía.

La iniciativa se enmarca en la Estrategia catalana del biogás y la Estrategia catalana del digestato, aprobadas en 2024. Sus previsiones apuntan a que las deyecciones ganaderas podrían representar en 2030 casi un tercio de la materia orgánica utilizada por las plantas de biogás catalanas.

 

Más de 5.200 toneladas de materia orgánica tratadas cada año

La instalación de Mas Bové procesará más de 5.200 toneladas anuales de materia orgánica y producirá unos 96.697 Nm³ de biogás al año. La energía térmica obtenida se utilizará para autoconsumo, principalmente para climatizar la nave de maternidad porcina —sustituyendo al gas propano empleado anteriormente— y mantener la temperatura del digestor.

Según el IRTA, esta producción equivale aproximadamente a 58.000 litros de gasóleo o al consumo energético anual de 165 hogares.

 

La planta producirá cerca de 97.000 Nm³ de biogás al año, una cantidad equivalente al consumo energético anual de unos 165 hogares

 

El proyecto ha supuesto una inversión superior a 660.000 euros, de los que cerca de 100.000 proceden de una subvención del IDAE correspondiente a la convocatoria de 2022 para proyectos singulares de instalaciones de biogás.

El IRTA ampliará además su capacidad experimental con una segunda planta, de menor tamaño, que se está construyendo junto a su explotación de vacuno en Monells.

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