Del pretratamiento al digestor: neutralización odorífera en plantas de biogás

Estrategias de neutralización desde el pretratamiento hasta la gestión del digestato para reducir episodios odoríferos y mejorar la convivencia de las plantas de biogás con su entorno
13-03-2026

En una planta de biogás, el olor rara vez avisa con educación. Un día aparece con la descarga de un sustrato “especial”, otro día sube cuando se abren compuertas en pretratamiento, y otro día el episodio coincide con calor, humedad y una jornada de mucho movimiento de camiones. Lo curioso es que, por dentro, la planta puede estar funcionando “bien”: producción estable, digestores en su rango, antorcha lista, operación normal. Y aun así, el entorno percibe olor.

Ahí es donde la conversación cambia. Ya no se trata de si la planta produce biogás, sino de si la planta puede convivir con su entorno sin vivir en modo incendio. La buena noticia es que, en biogás, la mayoría de problemas de olor son abordables si se entiende una idea clave: el foco suele estar en operaciones concretas (y no en el digestor como concepto), y el patrón cambia mucho según sustratos, horarios y estación.

En este artículo te cuento cómo planteamos una estrategia profesional de neutralización de olores en biogás, desde el pretratamiento hasta la gestión de digestato, con un enfoque realista: resultados muy buenos cuando el diseño encaja, pero con variabilidad por clima, mezcla de gases y forma de operar.

 

Por qué una planta de biogás huele “a ratos”

Biogás es un ecosistema. Entra materia orgánica con composiciones cambiantes, se mueve, se tritura, se bombea, se mezcla, se calienta, se digiere y, finalmente, se maneja un digestato. Cada etapa puede aportar compuestos olorosos, pero no todas lo hacen igual.

Lo más típico es que los episodios aparezcan en:

  • Recepción y descarga de sustratos (especialmente si hay fracciones muy olorosas).
  • Pretratamiento (cribado, trituración, separación, líneas de transporte, zonas de limpieza).
  • Zonas abiertas o semiabiertas donde el aire se renueva rápido y “se lleva” el olor hacia el exterior.
  • Digestato: almacenamiento, agitación, carga y descarga.

A esto hay que sumar dos realidades:

  1. el olor cambia por estación (temperatura/humedad),
  2. y cambia por la operación real (qué entra hoy, cuánto entra, cómo se gestiona, si hay colas, si hay limpieza…).

Según nuestra experiencia, este matiz es esencial: no hay dos plantas iguales aunque estén en el mismo sector. La forma de operar, los sustratos y el clima lo cambian todo. Por eso, en biogás funciona especialmente bien un enfoque que se pueda ajustar con agilidad.

 

Qué compuestos suelen estar detrás del olor en biogás

Sin entrar en “química por química”, es útil entender que en biogás suelen aparecer compuestos con impacto oloroso muy marcado. En muchas plantas, los habituales son:

  • Compuestos azufrados (lo que la gente describe como “huevo” o “alcantarilla” en función del contexto).
  • Amoniacales en determinadas corrientes o situaciones.
  • Otros compuestos orgánicos volátiles asociados a la descomposición y al manejo de sustratos.

No hace falta que el lector se aprenda una lista. Lo que importa es la lógica: el agente activo y el modo de aplicación deben elegirse según el tipo de gases que predominan y el modo en que se emiten (difuso, puntual, continuo, episódico).

 

La estrategia que suele funcionar: tratar donde se genera y proteger el perímetro

En biogás, como en el resto de industrias, es importante atinar con la estrategia a seguir. Lo que suele funcionar es combinar dos capas:

  1. Tratamiento cerca del foco (recepción, pretratamiento, digestato).
  2. Protección del perímetro para interceptar episodios antes de que se conviertan en conflicto.

En Biolfactive, disponemos de varios métodos: micronización, nebulización y evaporación de agentes activos. No como palabras bonitas, sino como herramientas para encajar con la física del lugar.

 

Micronización, nebulización y evaporación en biogás: cuándo usar cada una

Micronización: interiores y conducidos con tiempo de contacto

En biogás, la micronización suele encajar en:

  • naves de recepción y pretratamiento
  • zonas cerradas donde el aire se mueve, pero no “huye” instantáneamente
  • áreas donde interesa crear una presencia homogénea del agente

La idea es sencilla: si el foco es interior, quieres que el agente se distribuya en el volumen útil para aumentar el contacto con el aire que contiene compuestos olorosos. Esto se hace aplicando el tratamiento en puntos concretos (número de puntos según volumen).

 

Nebulización: exterior y barreras de protección

La nebulización es especialmente útil cuando:

  • hay episodios en patios
  • hay puntos de carga/descarga exteriores
  • el olor “sale” con el movimiento del aire
  • o la planta tiene un entorno sensible cerca

La lógica aquí no es “echar más”, sino “colocar bien”: una barrera de boquillas situada donde el viento empuja el olor hacia el exterior puede interceptar el episodio antes de que llegue al límite de la instalación. Y como el viento cambia por estacionalidad, el sistema debe permitir ajustes.

 

Evaporación: puntos críticos sin posibilidad de electricidad

En esos casos, la evaporación es una herramienta muy útil para actuar en puntos concretos sin sobredimensionar el resto.

 

Selección del agente activo: el paso que decide la consistencia

Un elemento diferenciador entre un tratamiento efetivo y otro que no lo es, es la posibilidad de seleccionar uno o varios agentes activos y hacerlo según especificación de gases a contrarrestar. En biogás, esa elección es aún más importante porque el perfil puede cambiar por sustrato.

Una estrategia sensata suele contemplar:

  • una base para el perfil “habitual” de la planta
  • y refuerzos o ajustes en función de episodios (p. ej., ciertos sustratos o días de más recepción)

Esto evita un error típico: sobredosificar todos los días “por si acaso”. En biogás, eso suele ser caro e innecesario.

 

Lo que marca la diferencia en biogás: operación, limpieza y picos

Si tuviera que resumir el éxito de muchos proyectos en una frase sería esta: en biogás, el olor no es solo un gas; es una consecuencia del movimiento y la operación.

Por eso, además del diseño del sistema, revisamos (y esto se puede contar en un artículo sin entrar en consultoría) aspectos como:

  • horarios de descarga y colas de camiones
  • limpieza y gestión de derrames
  • puntos de ventilación real (por dónde “respira” la nave)
  • zonas de apertura frecuente
  • y manejo de digestato

Muchas veces, pequeños cambios operativos reducen la carga del problema y hacen que la neutralización funcione con menos consumo y más estabilidad.

 

Cómo demostrar resultados

En el mundo de los olores demostrar la efectividad de los tratamientos de neutralización no es tan difícil como parece a priori. Es cierto que el tema de los olores es muy subjetivo, y lo que a una persona le desagrada a otro no tiene por qué. Pero dejando a parte las interpretaciones se puede formar una opinión basada en indicadores prácticos y verificables:

  • Registro de episodios (día/hora/operación que lo dispara).
  • Registro de quejas (si existen) y correlación con momentos de operación.
  • Observación sistemática en borde de instalación en las franjas críticas (no como “ciencia perfecta”, sino como control de tendencia).
  • Olfatometría dinámica con un laboratorio certificado (requiere coste económico).

El objetivo es simple: que el cliente pueda decir “antes teníamos episodios X veces por semana, ahora ocurren mucho menos y con menor intensidad y tenemos datos que lo ratifican”.

 

Un caso típico

Lo normal en una planta de biogás es encontrarse con dos fuentes principales: recepción/pretratamiento en interior y almacenamiento de digestato con maniobras exteriores.

  • En interior, el olor se dispara en descargas y en momentos de trituración.
  • En exterior, el episodio aparece cuando coinciden maniobras de digestato y una tarde cálida.

Una configuración óptima sería:

  • Micronización en la nave interior para estabilizar el volumen durante operación.
  • Nebulización como barrera exterior para proteger perímetro cuando el viento empuja hacia zonas sensibles.

¿La clave? Ajustar el funcionamiento a la realidad: programaciones por franjas horarias y refuerzo en días con sustratos más olorosos. En vuestra experiencia, aquí es donde se gana consistencia: no hay una receta universal, pero sí un método.

 

Implantación recomendada: prueba industrial y escalado modular

Si tuviera que recomendar una forma de empezar en biogás, sería esta:

  1. Diagnóstico rápido de focos y operaciones que generan episodios.
  2. Selección inicial de agente(s) activo(s) en base a perfil de gases.
  3. Prueba industrial (2–12 semanas) en puntos críticos.
  4. Escalado modular: añadir barrera exterior o ampliar cobertura interior según resultados.

La ventaja de un enfoque modular es que reduce el riesgo y evita inversiones “a ciegas”. Y si el patrón cambia por estación, se puede adaptar.

 

Conclusión

En plantas de biogás, el control de olor se gana entendiendo dónde se genera el episodio y diseñando una respuesta que se pueda operar sin fricción. La neutralización con agentes activos, aplicada mediante micronización, nebulización y evaporación, suele ser especialmente eficaz porque se adapta a una realidad que cambia: sustratos, horarios, picos y estaciones.

No se trata de prometer un 100%. Se trata de conseguir lo que importa: menos episodios, menor intensidad y menos quejas. Cuando el diseño se ajusta al proceso y a la operación real, el resultado suele ser muy bueno… y, sobre todo, sostenible en el tiempo.

 

FAQs

  • ¿Por qué una planta de biogás huele más algunos días que otros?

Porque el perfil de sustratos cambia, la operación cambia (picos/limpieza/descargas) y el clima (temperatura/humedad) modifica cómo se percibe y se dispersa el olor.

  • ¿Dónde suele estar el foco principal: digestor o recepción?

En muchos casos, la mayor parte del impacto viene de recepción/pretratamiento y manejo de digestato, más que del digestor como “equipo”. Depende de la planta.

  • ¿Qué enfoque es más eficaz en biogás: interior o perímetro?

Normalmente se combinan: tratar cerca del foco (interior) y proteger el perímetro para interceptar episodios.

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