El biometano gana peso como herramienta estratégica para la autonomía energética europea

La Asociación Europea de Biogás (EBA) advierte de que acelerar el despliegue del biometano es clave para reducir la dependencia del gas importado y consolidar la transición industrial baja en carbono

La elevada dependencia de la Unión Europea de los combustibles fósiles importados continúa siendo una vulnerabilidad estratégica estructural para su economía. En 2024, la UE importó el 90 % del gas que consumió, una cifra que refleja la exposición directa de la industria europea a la volatilidad de precios y a posibles interrupciones del suministro.

En este contexto, el sector del biogás reclama reforzar la producción interna de gases renovables como vía para mejorar la seguridad energética, sostener la competitividad industrial y avanzar en los objetivos climáticos.

 

Dependencia energética y presión sobre la industria

El actual escenario geopolítico y económico ha incrementado de forma significativa los costes energéticos para los principales fabricantes europeos. En una reciente reunión celebrada en Amberes, directivos industriales alertaron de que los precios elevados de la energía están erosionando la competitividad del tejido productivo y acelerando la deslocalización de inversiones.

Para el sector, la respuesta no pasa por debilitar las políticas climáticas europeas, sino por reforzar cuatro pilares: seguridad energética, liderazgo climático, certidumbre regulatoria y despliegue acelerado de soluciones renovables competitivas.

 

Debate en torno al CBAM

En este marco, la propuesta de la Comisión Europea de introducir una exención al Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) mediante el artículo 27a ha generado inquietud en parte de la industria europea. El CBAM está concebido para evitar la fuga de carbono y garantizar condiciones de competencia equitativas en el proceso de descarbonización.

Desde el sector del biogás se advierte de que posibles exenciones podrían debilitar los incentivos para invertir en tecnologías bajas en carbono y generar incertidumbre regulatoria en un momento considerado crítico para la toma de decisiones industriales.

Especial preocupación suscitan las propuestas de algunos Estados miembros para excluir a los fertilizantes del mecanismo. Según la EBA, esta medida podría desvirtuar el objetivo del instrumento, especialmente cuando la producción de biogás ya genera alrededor de 25 millones de toneladas anuales de digestato, coproducto que puede valorizarse como fertilizante orgánico y contribuir a reducir la dependencia de insumos fósiles importados.

 

Potencial del biogás en la UE

Actualmente, en la UE-27 el biogás representa aproximadamente el 6 % del consumo total de gas, mientras que el biometano -gas purificado con calidad equivalente al natural- mantiene un crecimiento sostenido como sustituto directo del gas fósil.

Según las estimaciones del sector, para 2040 la producción podría alcanzar hasta 100 bcm de biogás, volumen capaz de cubrir en torno al 80 % de la demanda de combustibles gaseosos de la Unión. Este desarrollo permitiría reforzar la seguridad energética, impulsar la desfosilización de la industria y el transporte, y contribuir a una agricultura más sostenible.

 

Más allá de la energía: bioeconomía y circularidad

El impacto de los biogases trasciende el ámbito energético. Las plantas de biogás operan como biorrefinerías, transformando residuos orgánicos en productos de alto valor añadido que fortalecen la bioeconomía europea.

El biometano puede convertirse en hidrógeno renovable, metanol o gas de síntesis para la producción de químicos y plásticos de origen biológico. El digestato puede procesarse como biofertilizante, mejorando la salud del suelo y sustituyendo fertilizantes convencionales. Asimismo, el CO₂ biogénico generado puede capturarse y reutilizarse en aplicaciones industriales, como la producción de biocombustibles, el sector alimentario o los invernaderos.

 

Esta cadena de valor integrada permite generar energía renovable, insumos agrícolas y materias primas circulares, reduciendo la dependencia de recursos fósiles importados y fortaleciendo la resiliencia industrial europea

 

Marco político y despliegue

El futuro energético de Europa debe construirse sobre nuestras propias soluciones renovables. Los biogases son escalables y están listos hoy para reforzar nuestra seguridad, apoyar a nuestras industrias y agricultores, e impulsar la transición hacia una economía competitiva y baja en carbono. Ahora necesitamos un marco político que esté a la altura de ese potencial”, afirmó Harmen Dekker, director ejecutivo de la Asociación Europea de Biogás.

El sector considera que la estabilidad regulatoria y el mantenimiento de instrumentos como el CBAM son elementos clave para garantizar señales claras de inversión y acelerar el despliegue de los gases renovables en el conjunto de la Unión Europea.

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