El metano de los residuos municipales, un riesgo climático infravalorado en la UE
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Un nuevo estudio advierte de que el metano procedente de los residuos municipales depositados en vertederos de Europa constituye un riesgo climático de gran magnitud que sigue infravalorándose en los debates sobre políticas públicas. El metano es uno de los contaminantes climáticos de vida corta más potentes, con un impacto decisivo tanto en el calentamiento a corto plazo como en la desestabilización climática a largo plazo.
El informe, titulado “Emisiones de metano de los vertederos europeos: escenarios y desafíos de los datos”, ha sido elaborado por Prognos Consulting y el Instituto ifeu y publicado en enero de 2026. Analiza las emisiones de metano derivadas de los residuos sólidos urbanos (RSU) depositados en vertederos de la UE-27 y el Reino Unido entre 2022 y 2050, y evalúa su impacto climático mucho más allá de mediados de siglo.
Un legado de emisiones que se prolonga durante décadas
El estudio subraya que, aunque las tasas de vertido disminuyan, las emisiones de metano no se detienen: los residuos enterrados continúan emitiendo gas durante varias décadas, incluso tras el cierre de los vertederos.
En un escenario de “statu quo”, los autores estiman que alrededor de 1.900 millones de toneladas de residuos municipales depositados entre 2022 y 2050 generarían cerca de 1.500 millones de toneladas de CO₂ equivalente (GWP 100) hasta el año 2130. De forma especialmente relevante, el 37 % de estas emisiones se produciría después de 2050, cuando la eliminación de residuos ya habría finalizado.
La plena aplicación de la legislación europea en materia de residuos —que limita el vertido de residuos municipales al 10 % en 2035— permitiría reducir aproximadamente a la mitad estas emisiones, pero aun así dejaría unos 700 millones de toneladas de CO₂ equivalente bloqueadas a lo largo del tiempo. Según el estudio, este legado de metano es incompatible con el objetivo de neutralidad climática de la UE para 2050.
El impacto del metano a corto plazo agrava el problema
Si se analiza el efecto del metano en un horizonte de 20 años (GWP 20) —periodo en el que el metano es unas 80 veces más potente que el CO₂—, la magnitud del problema resulta aún más evidente. Las emisiones asociadas a los vertederos alcanzarían 4.500 millones de toneladas de CO₂ equivalente en el escenario de statu quo y 2.100 millones de toneladas incluso con la plena aplicación de la legislación de residuos.
Para poner estas cifras en contexto, 2.100 millones de toneladas de CO₂ equivalente equivalen aproximadamente a las emisiones anuales de más de 700 centrales eléctricas de carbón.
Lagunas de datos y riesgos regulatorios
El informe también identifica importantes carencias en los inventarios nacionales de emisiones, derivadas de metodologías dispares y del uso de supuestos genéricos sobre la composición de los residuos o la captación de metano. Estudios basados en observación satelital sugieren que las emisiones reales podrían ser superiores a las oficialmente declaradas.
Ante estas incertidumbres, los autores concluyen que la forma más eficaz de reducir las emisiones de metano es evitar desde el origen que los residuos biodegradables lleguen a los vertederos, en línea con la jerarquía de residuos y los principios de la economía circular.
Advertencia sobre las señales políticas
La Asociación Europea de Valorización Energética de Residuos (ESWET) advierte de que determinadas decisiones políticas incoherentes podrían agravar el problema. En particular, alerta de los riesgos asociados a los debates sobre la inclusión de la valorización energética de residuos (WtE) en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE) de la UE.
Si la política climática penaliza el tratamiento controlado de residuos residuales sin reflejar adecuadamente el impacto mucho mayor del metano en los vertederos, existe el riesgo de que los residuos se desvíen nuevamente hacia el vertido, incrementando las emisiones. Este riesgo también afecta al Reino Unido, donde una posible vinculación entre el RCDE británico y el europeo podría generar fugas de residuos hacia vertederos más baratos en el extranjero.
El presidente de ESWET, Siegfried Scholz, ha señalado que “cualquier política climática que haga que los vertederos resulten más atractivos va en contra de la lógica climática y de la jerarquía de residuos de la UE”, y ha advertido del riesgo de comprometer los objetivos europeos de reducción de metano.
Un mensaje claro para los responsables políticos
El estudio subraya la necesidad de:
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Aplicar de forma estricta los objetivos de reducción del vertido y reforzar la regulación.
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Reducir con rapidez la entrada de residuos biodegradables en vertederos.
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Diseñar políticas climáticas que reflejen el impacto completo del ciclo de vida del tratamiento de residuos, incluyendo el metano a corto y largo plazo.
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Evitar señales regulatorias que incentiven, directa o indirectamente, el retorno al vertido.
Reducir las emisiones de metano de forma urgente se perfila como una condición indispensable para frenar el calentamiento global y mantener al alcance los objetivos climáticos europeos.

