El calentamiento del mar reduce la capacidad de las praderas marinas para almacenar carbono
- 53 lecturas
El aumento de la temperatura del mar puede reducir la capacidad de las praderas marinas para almacenar carbono a largo plazo. Así lo concluye una investigación de la Universidad de Cádiz (UCA) que analiza una vía de almacenamiento hasta ahora menos considerada en los estudios sobre carbono azul: los compuestos orgánicos que las plantas liberan al agua y que pueden permanecer durante largos periodos sin ser degradados por los microorganismos.
El trabajo, publicado en Communications Earth & Environment, ha contado con la participación del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y el Centro Leibniz de Investigación Tropical Marina de Alemania, además del respaldo de la Junta de Andalucía y otras instituciones.
Una reserva de carbono azul más allá de los sedimentos
Tradicionalmente, buena parte de las estimaciones sobre el carbono azul se han centrado en la materia orgánica que queda enterrada en los sedimentos de los ecosistemas costeros. Sin embargo, los investigadores han estudiado también el denominado carbono orgánico disuelto recalcitrante, formado por compuestos liberados al agua que presentan una elevada resistencia a la degradación.
Los resultados muestran que ambas vías de almacenamiento se encuentran en el mismo orden de magnitud, lo que indica que considerar únicamente el carbono enterrado podría estar infravalorando la capacidad real de las praderas marinas como sumideros.
"Podríamos estar infravalorando la capacidad real de las praderas marinas para secuestrar carbono si solo contabilizamos lo que queda enterrado en el sedimento", explica Fernando G. Brun, investigador de la UCA y coautor del estudio
El aumento de la temperatura altera la calidad del carbono almacenado
Para estudiar el efecto del cambio climático, el equipo recreó durante varios meses comunidades representativas de las praderas marinas de la Bahía de Cádiz en grandes instalaciones experimentales. Los ensayos incluyeron diferentes especies de fanerógamas y macroalgas, sedimentos, agua y comunidades microbianas.
Los ecosistemas fueron sometidos a tres escenarios que reproducían las temperaturas actuales de verano y dos niveles progresivos de calentamiento. Aunque el aumento térmico apenas modificó el funcionamiento general de las comunidades, sí alteró significativamente la calidad del carbono liberado al agua.
Entre el escenario más frío y el más cálido, la proporción de carbono resistente a la degradación disminuyó aproximadamente un 28 %. Paralelamente, aumentaron los compuestos que pueden ser consumidos con mayor facilidad por los microorganismos.
La fracción de carbono más resistente a la degradación disminuyó alrededor de un 28 % entre los escenarios de menor y mayor temperatura analizados
Esto implica que una mayor proporción del carbono capturado puede reincorporarse a la cadena alimentaria en lugar de permanecer almacenada en el océano durante largos periodos.
El calentamiento pesa más que la especie invasora a corto plazo
El experimento también analizó la presencia de Halophila stipulacea, una fanerógama originaria del mar Rojo y el océano Índico cuya expansión por el Mediterráneo está favorecida por la tropicalización de las aguas.
Sin embargo, los investigadores no detectaron cambios significativos en el almacenamiento de carbono atribuibles a su presencia durante el periodo estudiado. En estas condiciones experimentales, el aumento de la temperatura mostró un efecto más relevante sobre esta función ecológica que la expansión de la especie invasora.
"A corto plazo, el calentamiento del mar representa una amenaza más inmediata para esta función ecológica que la expansión de la invasora estudiada", señala Alba Yamuza, investigadora de la UCA y coautora del trabajo, que recuerda que los resultados proceden de condiciones controladas y no reproducen una colonización durante años.
Los experimentos apuntan al calentamiento del agua como una amenaza más inmediata para el almacenamiento de carbono que la presencia de la especie invasora analizada
Los resultados permitirán avanzar hacia modelos más completos del carbono azul, incorporando tanto el carbono acumulado en los sedimentos como el que permanece disuelto en el agua. El objetivo es mejorar las estimaciones sobre cuánto carbono pueden secuestrar estos ecosistemas, durante cuánto tiempo y cómo puede cambiar esta capacidad a medida que avance el calentamiento global.

