El reciclaje de plásticos europeo reclama prioridad frente a las importaciones para cumplir el nuevo PPWR
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La industria europea del reciclaje de plásticos reclama cambios en la aplicación del nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) para evitar que los objetivos obligatorios de contenido reciclado terminen favoreciendo las importaciones frente al material producido en Europa.
FEAD, Plastics Recyclers Europe (PRE) y Recycling Europe han pedido a la Comisión Europea que el futuro acto de ejecución que regulará la denominada cláusula espejo, previsto para el cuarto trimestre de 2026, incorpore una preferencia clara por el reciclado "Made in Europe".
La petición llega en un momento especialmente delicado para el sector, marcado por el cierre de plantas de reciclaje, la caída de la demanda, la competencia internacional y el aumento de las importaciones de materiales comercializados como reciclados, cuyo contenido reciclado, según advierten las organizaciones, no siempre puede verificarse de manera efectiva.
El contenido reciclado obligatorio del PPWR, en el centro del debate
El artículo 7 del PPWR establece objetivos obligatorios de contenido reciclado para los envases de plástico a partir de 2030. Para las asociaciones firmantes, estos requisitos pueden convertirse en una herramienta para impulsar la circularidad y la capacidad industrial europea, pero solo si generan una demanda efectiva de materiales reciclados producidos bajo los estándares ambientales y de trazabilidad de la UE.
Su primera propuesta consiste en que los envases producidos o llenados dentro de la Unión Europea solo puedan contabilizar para el cumplimiento de los objetivos el plástico reciclado procedente de residuos posconsumo recogidos y reciclados en Europa, entendida en este caso como UE-27, EFTA y Reino Unido.
Las organizaciones defienden extender de forma permanente al PPWR un enfoque de preferencia europea que, según señalan, ya fue ampliamente adoptado por los Estados miembros en el marco de la aplicación de la Directiva sobre plásticos de un solo uso.
Los recicladores reclaman que los envases producidos o llenados en la UE cumplan sus objetivos de contenido reciclado con residuos posconsumo recogidos y reciclados en Europa
Una "cláusula espejo" para el plástico reciclado importado
Para los envases fabricados y llenados fuera de la UE pero comercializados en el mercado comunitario, el sector plantea un modelo diferente. Los materiales reciclados importados deberían poder contabilizarse únicamente cuando se demuestre que cumplen requisitos y estándares equivalentes a los europeos, o cuando se utilicen reciclados de origen europeo.
Las organizaciones proponen establecer controles en dos niveles. En primer lugar, la Comisión Europea debería evaluar si el país de origen garantiza una gestión ambientalmente adecuada de los residuos conforme a las reglas comunitarias y dispone de medidas de economía circular equivalentes.
Una vez superado ese filtro, únicamente podrían admitirse materiales procedentes de instalaciones certificadas ubicadas en países autorizados. La verificación debería realizarla un tercero independiente y tener una validez de un año, acreditando el cumplimiento de requisitos ambientales, operativos y de trazabilidad equivalentes a los europeos.
La propuesta limitaría el cómputo del reciclado importado a materiales procedentes de países autorizados y plantas sometidas a certificación independiente
Trazabilidad para comprobar de dónde procede realmente el plástico reciclado
El tercer pilar de la propuesta afecta a uno de los principales problemas identificados por la industria: determinar el origen real del plástico reciclado que entra en las cadenas internacionales de suministro.
FEAD, PRE y Recycling Europe reclaman procedimientos armonizados de verificación y controles efectivos de los envases importados por parte de los Estados miembros, acompañados de sanciones armonizadas y suficientemente disuasorias en caso de incumplimiento.
También plantean reforzar la trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor, de forma que sea posible verificar en cada etapa tanto el origen de los residuos plásticos posconsumo como el del material reciclado resultante. Entre las posibles herramientas apuntan a un modelo de cadena de custodia, respaldado por documentación adecuada y verificaciones independientes.
El objetivo es evitar que materiales cuya procedencia o contenido reciclado no puedan acreditarse compitan en las mismas condiciones con aquellos obtenidos bajo los requisitos europeos.
La crisis de las plantas de reciclaje eleva la presión sobre Bruselas
Las reclamaciones llegan en un contexto que las organizaciones califican de crisis sin precedentes para el reciclaje de plásticos en Europa, con cierres de instalaciones y una demanda insuficiente de material reciclado europeo.
La dimensión industrial del sector es significativa. Plastics Recyclers Europe cifra el mercado europeo del reciclaje de plásticos en más de 9.100 millones de euros de facturación, con 13,2 millones de toneladas de capacidad instalada, alrededor de 850 instalaciones y más de 30.000 trabajadores.
Por su parte, FEAD representa a través de sus asociaciones nacionales y miembros asociados a más de 3.000 empresasde gestión de residuos. En conjunto, el sector representado proporciona más de 500.000 empleos locales y moviliza alrededor de 5.000 millones de euros anuales en inversiones.
Europa dispone de 13,2 millones de toneladas de capacidad instalada de reciclaje de plásticos repartida entre unas 850 instalaciones
El "Made in Europe", una cuestión industrial además de ambiental
Para las asociaciones, la aplicación de los objetivos del PPWR no afecta únicamente al cumplimiento ambiental de los envases. Las reglas que determine Bruselas condicionarán también la capacidad de Europa para mantener inversiones y capacidad de reciclaje propias frente a materiales procedentes de mercados con requisitos diferentes.
Las organizaciones consideran que priorizar los reciclados europeos o exigir una equivalencia efectiva a las importaciones permitiría crear condiciones de competencia más equilibradas, reforzar la autonomía estratégica europea y recuperar incentivos para invertir en nuevas capacidades de reciclaje.
El futuro acto de ejecución de la cláusula espejo, previsto para finales de 2026, se convierte así en una pieza relevante para determinar hasta qué punto los objetivos de contenido reciclado del PPWR se traducirán también en demanda para la industria europea que debe producir esos materiales.

