España avanza en economía circular, pero su peso en la economía sigue limitado al 1,6 %
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La economía circular sigue ampliando su presencia en España, aunque todavía no ha alcanzado una escala suficiente para modificar de forma estructural el modelo productivo. Esta es una de las principales conclusiones del Boletín 18 del Observatorio de la Economía Circular, promovido por la Fundación Fórum Ambiental, que analiza la evolución de los indicadores relacionados con la actividad económica, la industria y la financiación vinculadas a la circularidad.
Los resultados dibujan una evolución desigual. España mejora en ecoinnovación, certificaciones ambientales y medición de la huella de carbono, mientras que la aportación económica de las actividades circulares, el empleo asociado y la financiación sostenible muestran avances más limitados.
En este escenario, la circularidad ha consolidado una base de actividad, pero todavía no se ha convertido en uno de los principales motores de la economía española.
Los datos reflejan que España ha conseguido consolidar una base de actividad circular, pero todavía debe dar un salto de escala para que la economía circular tenga un impacto significativo sobre el conjunto del tejido productivo
El empleo y el valor añadido circular apenas crecen
Las actividades directamente relacionadas con la economía circular generan actualmente el 1,6% del valor añadido bruto de España, porcentaje que sitúa al país en una posición intermedia dentro de la Unión Europea.
El empleo vinculado a estas actividades representa únicamente el 2% del empleo total y se ha mantenido prácticamente estable durante la última década.
El Observatorio considera que esta evolución pone de manifiesto la necesidad de aumentar la escala de la actividad circular y extenderla al conjunto del tejido productivo. Aunque la transición registra progresos en ámbitos concretos, su impacto económico continúa siendo reducido.
España supera la media europea en ecoinnovación
El Índice de Ecoinnovación, que mide la capacidad para desarrollar y aplicar soluciones destinadas a reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, presenta una evolución más favorable.
España alcanza los 127 puntos, un 26% más que hace una década, y se sitúa por encima de la media de la Unión Europea. Este avance refleja una mayor capacidad de las empresas y organizaciones para incorporar tecnologías limpias, mejorar sus procesos y hacer un uso más eficiente de los recursos.
También crece la implantación de sistemas y certificaciones ambientales. España cuenta con 853 organizaciones registradas en el sistema comunitario EMAS, cifra que la coloca en la tercera posición europea.
A su vez, el Registro de Huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico alcanza las 5.876 entidades inscritas, favorecido también por la reciente aprobación de nuevas obligaciones regulatorias en materia climática.
España ocupa además la segunda posición europea por número de productos certificados con la Etiqueta Ecológica Europea Ecolabel, con más de 15.600 productos.
España alcanza 127 puntos en el Índice de Ecoinnovación, un 26% más que hace una década y por encima de la media europea.
La financiación verde se ralentiza
El análisis identifica un menor dinamismo de la financiación sostenible. En 2023, los bonos verdes representaron solo el 5% del conjunto de emisiones realizadas en España, tras registrar un descenso frente al ejercicio anterior.
Aunque los expertos atribuyen esta caída a una situación coyuntural relacionada con el contexto económico y financiero internacional, el dato evidencia la necesidad de reforzar los mecanismos financieros que permitan acelerar las inversiones vinculadas a la transición circular y climática.
El Observatorio concluye que la economía circular mantiene una evolución positiva en numerosos indicadores, pero todavía dispone de un amplio margen para aumentar su contribución económica.
La consolidación de la financiación verde, el impulso de la innovación y la integración de la circularidad en las estrategias empresariales e industriales serán determinantes para avanzar hacia un modelo económico más eficiente, resiliente y competitivo.

