La economía vasca depende del exterior para materiales clave como los metales, según un nuevo análisis de flujos
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Euskadi cuenta con una nueva herramienta para avanzar en la economía circular. Ihobe, Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, ha publicado el informe Análisis de flujos de materiales en Euskadi, que permite comprender con precisión el uso de recursos en la economía vasca, su procedencia, destino e impacto ambiental, aportando una base cuantitativa para la toma de decisiones.
El estudio estructura sus resultados mediante diagramas de flujo que conectan los principales materiales consumidos en Euskadi, materiales metálicos, de origen mineral, papel y madera, plásticos y cauchos, y productos químicos, con los distintos sectores económicos. Este enfoque facilita medir la magnitud del consumo de recursos, evaluar políticas públicas, identificar oportunidades de optimización y diseñar estrategias basadas en evidencia.
Radiografía de los flujos materiales en Euskadi
En términos de volumen, los materiales de origen mineral constituyen el principal flujo, con 14,7 millones de toneladas anuales. Más de la mitad procede de extracción doméstica en canteras, y su destino principal es el sector de la construcción, que concentra la mayor demanda.
En segundo lugar se sitúan los materiales metálicos, con 10 millones de toneladas anuales, que presentan una dependencia total del exterior, un 55% procedente del resto del Estado. Hierro y acero lideran este grupo, seguidos de aluminio y cobre. En este ámbito, destaca el papel de la chatarra como materia prima secundaria, que representa el 40% en aluminio y acero y cerca del 80% en el caso del cobre.
Los materiales metálicos suponen el 31,5% de la huella material, pero generan el 63,5% de la huella ambiental total
La madera y el papel, con 3,7 millones de toneladas anuales, combinan extracción local e importaciones, con un peso relevante de la explotación forestal. Por su parte, los materiales poliméricos, plásticos y cauchos, alcanzan 1,7 millones de toneladas anuales y dependen mayoritariamente de importaciones, con aplicaciones destacadas en automoción y transformación de plásticos.
Los materiales químicos, con cerca de 1,9 millones de toneladas, presentan también una elevada dependencia exterior y una amplia diversidad de usos industriales.
Dependencia exterior y flujos intersectoriales
El informe profundiza en el comercio interregional y los traspasos intersectoriales, lo que permite identificar con mayor precisión el origen y destino de los materiales dentro de la economía vasca. Este análisis pone de manifiesto la vulnerabilidad asociada a la dependencia de recursos importados en sectores estratégicos.
Impacto ambiental y circularidad
El estudio incorpora una estimación del impacto ambiental a través de las emisiones de gases de efecto invernadero embebidas en los materiales. Los resultados evidencian la elevada intensidad ambiental de los metales, frente a una menor contribución relativa de materiales minerales y biobasados como madera y papel.
El conocimiento detallado de estos flujos tiene implicaciones directas en la competitividad y sostenibilidad del tejido industrial
En cuanto a la tasa de uso de material circular, el sector metalúrgico presenta los valores más elevados, seguido del papel y la madera, mientras que otros sectores muestran un mayor margen de mejora. El análisis subraya el papel del sector de la construcción en el avance de la circularidad, especialmente por su capacidad de incorporar materiales procedentes de residuos.
Asimismo, los sectores de mayor valor añadido registran una productividad material más alta, reflejando un uso más eficiente de los recursos.
El conocimiento detallado de estos flujos tiene implicaciones directas en la competitividad y sostenibilidad del tejido industrial, dado que una parte significativa de los costes está vinculada a las materias primas. En este contexto, el informe sienta las bases para mejorar indicadores, avanzar en la estandarización metodológica y reforzar el diseño de políticas públicas orientadas a la eficiencia en el uso de recursos.

