La UE reduce un 40% sus emisiones de gases de efecto invernadero desde 1990

El descenso se apoya en el avance de las renovables, la eficiencia energética y las políticas climáticas, aunque persisten retos como el aumento del transporte por carretera y la menor capacidad de absorción de carbono de los bosques
Jaka Ortar, Sustainably Yours /EEA

La Unión Europea ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero un 40% respecto a 1990, tras registrar una nueva caída del 3% entre 2023 y 2024. Así se desprende de los datos oficiales remitidos a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y del análisis publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), que confirma la consolidación de la tendencia descendente en las últimas tres décadas.

Según la EEA, la reducción acumulada responde principalmente al aumento de la participación de energías renovables, el uso de combustibles fósiles menos intensivos en carbono, la mejora de la eficiencia energética y cambios estructurales en la economía. Prácticamente todos los Estados miembros han contribuido a este descenso.

 

Las emisiones de la UE han disminuido un 40% desde 1990, con una nueva caída del 3% en el último año

 

El sector energético lidera la reducción de emisiones

Los mayores recortes en términos absolutos se han producido en la producción de electricidad y calor, así como en los sectores industrial, residencial y en actividades como el hierro y el acero.

En particular, las emisiones asociadas a la generación eléctrica y térmica han caído un 58% desde 1990, impulsadas por mejoras en eficiencia y por el cambio hacia fuentes de menor intensidad de carbono. En este periodo, el uso de combustibles sólidos y líquidos en centrales térmicas se ha reducido un 68% y un 86%, respectivamente, mientras que el gas natural ha aumentado su presencia, aunque con una caída reciente de sus emisiones.

El crecimiento de las energías renovables en la generación de electricidad y calor ha sido determinante, junto con la reducción del CO₂ por unidad de energía fósil producida.

En el ámbito residencial, las emisiones han disminuido gracias a mejoras en el aislamiento de edificios, mayor eficiencia energética y una menor demanda de calefacción, influida también por inviernos más cálidos.

 

Transporte al alza y menor absorción de carbono

Pese a la tendencia general a la baja, algunos sectores muestran una evolución menos favorable. Las emisiones del transporte por carretera han aumentado, tanto en pasajeros como en mercancías, ya que el crecimiento de la demanda ha superado las mejoras derivadas de la electrificación y la eficiencia de los vehículos.

Por otro lado, las emisiones de hidrofluorocarbonos (HFC), utilizadas en refrigeración y aire acondicionado, crecieron hasta 2014, pero han descendido durante diez años consecutivos gracias a las políticas europeas de reducción progresiva de gases fluorados.

En paralelo, la capacidad de los bosques europeos para actuar como sumideros de carbono se ha debilitado, debido al envejecimiento de las masas forestales, el aumento de las talas y los impactos del cambio climático.

 

La generación eléctrica ha reducido sus emisiones un 58% desde 1990, liderando el descenso en la UE

 

El papel de las políticas climáticas

El informe subraya que las políticas europeas y nacionales han sido determinantes en la reducción de emisiones. Desde las medidas agrícolas y ambientales de los años noventa hasta las políticas climáticas y energéticas implementadas a partir de 2005, el marco regulatorio ha impulsado cambios estructurales.

Entre los instrumentos más relevantes destaca el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (EU ETS), junto con medidas nacionales dirigidas a sectores no cubiertos por este sistema.

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