Reducir las emisiones de metano del sector energético reforzaría la seguridad del gas en plena crisis internacional
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Las emisiones de metano procedentes del sector energético se mantuvieron en niveles muy elevados en 2025, cerca de máximos históricos y sin señales de descenso a escala mundial. Así lo recoge el Global Methane Tracker 2026 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que actualiza sus estimaciones a partir de los datos más recientes de satélites y campañas de medición.
El informe, presentado en un evento internacional de alto nivel sobre acción contra el metano convocado por la Presidencia francesa del G7 en París, analiza también las opciones disponibles para reducir estas emisiones y sus costes asociados.
Las medidas de reducción ya probadas podrían liberar 200.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año.
Una brecha entre compromisos y aplicación real
En los últimos años, numerosos países y empresas han anunciado compromisos para reducir las emisiones de metano como parte de sus estrategias para limitar el calentamiento global a corto plazo y mejorar la calidad del aire. Estos compromisos cubren ya más de la mitad de la producción mundial de petróleo y gas.
Sin embargo, la AIE advierte de que las emisiones de metano del sector energético siguieron cerca de máximos históricos en 2025, lo que evidencia una importante brecha de implementación entre los objetivos anunciados y las acciones efectivamente desplegadas.
El informe señala, no obstante, que existe un margen relevante para actuar. La disponibilidad y comunicación de datos sobre emisiones de metano ha aumentado de forma sustancial, permitiendo identificar que alrededor del 70% de las emisiones de metano procedentes de combustibles fósiles en 2025 se concentraron en los diez países con mayores emisiones.
Además, la intensidad de metano asociada a la producción de petróleo y gas varía ampliamente entre países, hasta el punto de que los mejores resultados son más de 100 veces superiores a los peores.
Metano y seguridad energética
La reducción del metano no solo tiene implicaciones climáticas. En el contexto de la actual crisis energética, la AIE subraya que estas medidas podrían contribuir a reforzar la seguridad del mercado del gas, especialmente tras el cierre casi total del estrecho de Ormuz, que ha retirado del mercado cerca del 20% del suministro mundial de gas natural licuado.
Según el análisis, si determinados países con capacidad excedente de exportación de gas y países importadores aplicaran medidas de reducción del metano fácilmente disponibles en sus sistemas gasistas, casi 15.000 millones de metros cúbicos de gas podrían ponerse rápidamente a disposición de los mercados.
A más largo plazo, la reducción del metano en las operaciones mundiales de petróleo y gas podría aportar casi 100.000 millones de metros cúbicos de gas al año, mientras que la eliminación de la quema rutinaria de gas no vinculada a emergencias liberaría otros 100.000 millones de metros cúbicos. En conjunto, estos volúmenes duplicarían el suministro interrumpido por el cierre efectivo del estrecho.
Abordar el metano y la quema de gas también puede generar importantes beneficios para la seguridad energética.
Tecnologías disponibles y soluciones rentables
El Global Methane Tracker 2026 destaca que muchas soluciones para reducir las emisiones de metano son conocidas y rentables. Cerca del 70% de las emisiones de metano procedentes de combustibles fósiles, equivalentes a casi 85 millones de toneladas, podrían reducirse con tecnologías ya existentes.
Este potencial incluye tres cuartas partes de las emisiones asociadas al petróleo y el gas y alrededor de la mitad de las procedentes del carbón. Con los precios medios de la energía de 2025, más de 35 millones de toneladas podrían evitarse sin coste neto, una cifra que sería incluso mayor con los elevados precios registrados en los últimos meses.
Una de las vías más eficaces es actuar sobre las emisiones de las actividades aguas arriba, que representan actualmente el 80% de las emisiones de metano del petróleo y el gas. Canadá y la Unión Europea han introducido recientemente regulaciones sólidas para estas actividades, mientras que Brasil, Ghana y Kazajistán trabajan en medidas similares.
Satélites, alertas y seguimiento de grandes emisiones
El informe también destaca el papel creciente de los satélites en la detección y reducción de emisiones de metano. La información aportada por decenas de satélites en órbita está reforzando la capacidad de gobiernos y operadores para identificar grandes eventos de emisión.
Junto al Tracker, la AIE ha lanzado un nuevo marco desarrollado en colaboración con el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano de Naciones Unidas, orientado a ayudar a los países a responder ante estos episodios.
El documento examina además los esfuerzos de numerosos países para desarrollar mercados de combustibles con una intensidad de metano cercana a cero. La herramienta interactiva de datos sobre metano de la AIE también se ha actualizado con un seguimiento mejorado de políticas para gobiernos y compañías petroleras nacionales, así como con estimaciones regionales y país por país de las emisiones de metano vinculadas a la energía.
Objetivos respaldados por políticas y acciones
Tim Gould, economista jefe de Energía de la AIE, ha señalado durante la presentación del informe que:
“En los últimos años, países y empresas han elevado sus ambiciones en materia de metano, situando esta cuestión en un lugar más destacado de la agenda política. Sin embargo, fijar objetivos de reducción es solo un primer paso, y es importante garantizar que estén respaldados por políticas, planes de implementación y acciones reales”.
El responsable de la AIE ha añadido:
“No se trata solo de una cuestión climática: abordar el metano y la quema de gas también puede generar importantes beneficios para la seguridad energética, especialmente en un momento en que el mundo busca urgentemente suministro adicional en medio de la crisis actual”.

