La UE y China refuerzan su cooperación para avanzar en resiliencia hídrica global
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La Unión Europea y China definieron nuevas líneas de acción conjunta para reforzar la resiliencia hídrica en el marco del tercer Diálogo sobre Política del Agua UE-China, celebrado este 2 de febrero en Bruselas. El encuentro estuvo copresidido por la comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, y el ministro de Recursos Hídricos de China, Li Guoying.
Ambas partes reiteraron su voluntad de profundizar en una cooperación de larga trayectoria, defender el sistema multilateral y abordar conjuntamente los desafíos globales del agua, como la escasez, el estrés hídrico y el aumento de fenómenos extremos asociados al cambio climático.
El agua como eje de estabilidad y cooperación internacional
En un contexto geopolítico complejo, la cooperación internacional en materia de agua se consolidó como un factor clave para la paz, la seguridad y la estabilidad. El Diálogo de Alto Nivel permitió hacer balance de los avances logrados y analizar cómo construir sistemas hídricos resilientes y adaptados al clima, así como garantizar su protección para las generaciones futuras.
El encuentro sirvió también para alinear posiciones de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2026, en particular en lo relativo al establecimiento de un proceso intergubernamental regular sobre el agua.
Tras el Diálogo UE-China, se celebró la Conferencia de Alto Nivel de la Plataforma del Agua China-Europa (CEWP), organizada igualmente por la comisaria Roswall, reforzando el papel de este foro como espacio de intercambio técnico y político.
Un reto global creciente
Las previsiones que manejaron ambas delegaciones indican que la demanda mundial de agua superará en un 40 % los recursos disponibles para 2030, lo que convierte la gestión del agua en uno de los desafíos ambientales más urgentes. Sequías e inundaciones son cada vez más frecuentes e intensas, aumentando la presión sobre los sistemas hídricos y las economías.
Durante el encuentro, Jessika Roswall destacó que “la buena noticia es que existen soluciones”, subrayando el papel de la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica como marco de respuesta. “Compartimos con China una comprensión común de las presiones sobre el agua y la determinación de actuar conjuntamente a escala global”, afirmó la comisaria.
Ámbitos prioritarios de cooperación
Durante el Diálogo, la UE y China abordaron ámbitos clave como la gestión climáticamente resiliente de cuencas fluviales, la resiliencia urbana frente a inundaciones y sequías y la restauración de los ecosistemas acuáticos.
Roswall presentó los tres pilares de la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica:
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Restaurar y proteger el ciclo del agua,
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Construir una economía inteligente en el uso del agua, que refuerce la competitividad europea,
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Garantizar agua limpia, asequible y saneamiento para todos.
Un elemento central de esta estrategia es el principio de eficiencia hídrica prioritaria, que promueve la reducción de la demanda y la mejora de la eficiencia como primera opción, seguida de la reutilización del agua, dejando el aumento del suministro como último recurso.
Asimismo, los enfoques innovadores y las soluciones digitales ocuparon un lugar destacado en las conversaciones, dada su capacidad para mejorar la planificación, la monitorización y la toma de decisiones en un contexto de creciente escasez hídrica.
Cooperación UE-China en materia de agua
La cooperación hídrica entre la UE y China se inició a mediados de la década de 2000 y se reforzó con la creación de la Plataforma del Agua China-Europa (CEWP) en 2012. En 2017, ambas partes firmaron un Memorando de Entendimiento que dio lugar al establecimiento del Diálogo sobre Políticas del Agua UE-China.
En línea con su Estrategia de Resiliencia Hídrica, la UE confirmó su intención de reforzar las asociaciones con terceros países, impulsar la financiación innovadora y apoyar el acceso al agua potable y al saneamiento de al menos 70 millones de personas, movilizando además inversión privada a través del Fondo Europeo de Desarrollo Sostenible.

