Las emisiones de plásticos podrían ser menores de lo estimado en países con una gestión avanzada de residuos
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La contaminación por plásticos continúa siendo uno de los principales retos ambientales del siglo XXI, aunque nuevas investigaciones apuntan a que las emisiones reales al medio ambiente podrían ser menores de lo estimado en países con sistemas avanzados de gestión de residuos.
Un estudio reciente propone un modelo más completo para cuantificar cómo los plásticos se liberan al suelo y al agua a lo largo de todo su ciclo de vida, integrando nuevas evidencias sobre producción, uso, reciclaje y abandono de residuos.
El estudio estima que por cada persona, 222 (± 50) gramos de plástico se liberaron al medio ambiente suizo en 2022.
Un modelo más preciso para medir las emisiones de plásticos
La investigación se basa en un análisis probabilístico de flujo de materiales (PMFA), que permite evaluar las emisiones de siete polímeros principales —PET, PP, LDPE, HDPE, PVC, PS y EPS— en todas las etapas del ciclo de vida.
Utilizando datos de Suiza en 2022 como caso de estudio, el modelo refleja el comportamiento de un sistema europeo con alta concienciación ambiental y gestión eficiente de residuos, lo que lo convierte en referencia potencial para otras regiones de la Unión Europea.
A diferencia de modelos anteriores, este enfoque incorpora 245 vías de emisión y tiene en cuenta factores como nuevas regulaciones, reciclaje y aportaciones de expertos del sector.
Emisiones al suelo y al agua: principales vías de escape
El modelo sigue los flujos de plástico desde la producción hasta el final de vida, utilizando simulaciones de Monte Carlo para reflejar la incertidumbre y generar estimaciones probabilísticas más robustas.
Las emisiones se clasifican en directas —como la liberación de fibras textiles o la pérdida de pellets en la fabricación— e indirectas, como el abandono de residuos o la escorrentía.
Los resultados muestran que más del 95% de las emisiones se concentran en el suelo, mientras que menos del 5% alcanzan aguas superficiales, con diferencias según entornos residenciales, agrícolas o viarios.
Macroplásticos y microplásticos: fuentes y contribución
El análisis identifica que los macroplásticos representan el 82% de las emisiones, principalmente asociados a procesos postconsumo, abandono de envases, materiales de construcción y productos de automoción.
Por su parte, los microplásticos (18%) proceden en gran medida de textiles —incluidos agrotextiles y geotextiles— así como de procesos industriales.
Los suelos recibieron la mayor parte de las emisiones (más del 95%), con solo una pequeña fracción (menos del 5%) llegando a las aguas superficiales.
Entre los materiales, el PET y el PP destacan como los principales contribuyentes, impulsados por su uso en envases y textiles sintéticos.
Menores emisiones en contextos con gestión eficiente
Los resultados sugieren que las estimaciones globales anteriores podrían haber sobreestimado las emisiones, en parte debido a la falta de datos precisos.
En el caso de Suiza, factores como una infraestructura robusta de gestión de residuos, altas tasas de incineración y la prohibición de aplicar lodos de depuradora en suelos contribuyen a reducir significativamente las fugas de plástico al medio ambiente.
No obstante, el estudio reconoce limitaciones, como la exclusión del desgaste de neumáticos —una fuente relevante de microplásticos— o la ausencia de algunas fuentes específicas en el contexto suizo.
Textiles y envases, principales focos de contaminación
Los resultados ponen de relieve que la contaminación por microplásticos está fuertemente vinculada a actividades relacionadas con los textiles, como el lavado, secado y uso de prendas, mientras que los envases son la principal fuente de macroplásticos.
Estos hallazgos cuestionan la idea de una distribución homogénea de la contaminación por plásticos y apuntan a la necesidad de abordar fuentes específicas para reducir las emisiones.
Implicaciones para las políticas ambientales
El estudio concluye que, en países con sistemas de residuos avanzados, la reducción adicional de emisiones requerirá actuar sobre fuentes clave como los microplásticos textiles, los envases, la pérdida de pellets en procesos industriales y los plásticos agrícolas.
Asimismo, plantea que los datos obtenidos podrían integrarse con modelos de transporte y destino de plásticos, contribuyendo a mejorar las evaluaciones de riesgo y las predicciones a gran escala.

