Más de 270 organizaciones reclaman blindar la Directiva Marco del Agua frente a posibles recortes ambientales

Coincidiendo con el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, las entidades alertan de que debilitar la Directiva Marco del Agua pondría en riesgo la seguridad hídrica, la biodiversidad y la adaptación al cambio climático

Las principales organizaciones ambientales, sociales, sindicales, de consumidores y de defensa del territorio en España han reclamado al Gobierno que defienda en las instituciones europeas la integridad de la Directiva Marco del Agua (DMA) y rechace cualquier reforma que reduzca sus objetivos ambientales o debilite el principio de no deterioro de las masas de agua.

La petición se produce con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía y se articula en torno a un manifiesto respaldado por más de 270 organizaciones de la sociedad civil y más de 300 personalidades del ámbito científico, académico y de la gestión del agua.

 

Más de 270 organizaciones y 300 expertos respaldan la defensa de la Directiva Marco del Agua en Europa

 

Las entidades consideran que cualquier modificación de la normativa europea que facilite nuevas excepciones ambientales o reduzca las garantías de protección supondría un riesgo para ríos, humedales, acuíferos, lagos, estuarios y aguas costeras, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático y la creciente presión sobre los recursos hídricos.

 

La resiliencia hídrica pasa por proteger los ecosistemas acuáticos

Las organizaciones recuerdan que España es uno de los países europeos más vulnerables a la escasez de agua, la desertificación, las sequías recurrentes y el deterioro de los ecosistemas acuáticos, por lo que consideran que la resiliencia hídrica debe construirse a partir de la conservación y restauración de los recursos naturales.

Según defienden, alcanzar el buen estado de las masas de agua constituye una condición imprescindible para garantizar la seguridad hídrica, la salud pública, la adaptación climática, la estabilidad económica y el desarrollo de los territorios.

“La respuesta a la sequía y a la desertificación no puede ser debilitar la principal norma europea que protege el agua. La resiliencia hídrica empieza por ríos vivos, acuíferos en buen estado y humedales funcionales”, sostienen las organizaciones firmantes.

 

Las entidades advierten de que no existe resiliencia hídrica posible sin ríos, acuíferos y humedales en buen estado

 

Asimismo, instan a España a situarse entre los países que lideren la defensa de la Directiva Marco del Agua en el ámbito comunitario y rechace cualquier intento de rebajar sus exigencias ambientales.

 

Preocupación ante una posible reforma de la Directiva

Las organizaciones alertan de que una eventual modificación de la Directiva Marco del Agua por parte de la Comisión Europea, bajo argumentos relacionados con la simplificación administrativa o el impulso a proyectos vinculados a materias primas críticas, podría traducirse en autorizaciones más flexibles, menor control ambiental y una reducción de la transparencia y la participación pública.

Las entidades recuerdan que la propia Unión Europea ha situado recientemente la resiliencia hídrica entre sus prioridades estratégicas, impulsando medidas destinadas a restaurar y proteger el ciclo del agua, equilibrar la oferta y la demanda, promover una economía más eficiente en el uso del recurso y garantizar el acceso al agua limpia y asequible.

También señalan que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) reconoce en sus orientaciones sobre agua y cambio climático la necesidad de recuperar y proteger las masas de agua, incrementar la seguridad hídrica y reforzar la gestión frente a sequías e inundaciones.

A juicio de los firmantes, estos objetivos serían incompatibles con cualquier reforma que implique una reducción de las garantías ambientales.

 

No hay adaptación a la sequía si se siguen sobreexplotando acuíferos o degradando humedales

 

Las organizaciones sostienen además que el principal problema no reside en la Directiva Marco del Agua, sino en su aplicación insuficiente. Por ello, reclaman mayores esfuerzos para financiar y ejecutar los programas de medidas incluidos en los planes hidrológicos, prevenir la contaminación en origen, restaurar ecosistemas fluviales, mejorar el seguimiento del estado de las masas de agua y garantizar una participación pública efectiva.

 

Cinco prioridades para el Gobierno de España

Las entidades recuerdan que la Directiva Marco del Agua ya contempla mecanismos de flexibilidad para proyectos considerados de interés público superior, siempre que estos estén debidamente justificados, se evalúen sus impactos, se adopten medidas de mitigación y no existan alternativas ambientalmente más favorables.

Además, subrayan que la Comisión Europea aprobó el pasado mes de marzo una directiva orientada a flexibilizar determinados procedimientos y que dichas disposiciones todavía no han entrado en vigor, por lo que consideran prematuro abrir un nuevo proceso de revisión normativa.

En este contexto, las organizaciones solicitan al Gobierno que defienda una posición clara durante el próximo Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea previsto para el 25 de junio, basada en cinco prioridades fundamentales: rechazar cualquier modificación que debilite los objetivos ambientales de la Directiva o el principio de no deterioro; priorizar su aplicación efectiva mediante financiación suficiente para los planes hidrológicos; garantizar que las nuevas actividades industriales, mineras o relacionadas con materias primas críticas sean compatibles con la protección del agua; evitar impactos sobre actividades económicas sostenibles dependientes de recursos hídricos en cantidad y calidad adecuadas; y defender que la competitividad europea no puede construirse a costa de rebajar la protección ambiental.

 

Las organizaciones reclaman que España rechace cualquier reforma que debilite el principio de no deterioro de las masas de agua

 

Las entidades concluyen que la desertificación y las sequías evidencian que el agua no puede considerarse un recurso garantizado y que, en un escenario de cambio climático, la respuesta debe centrarse en reforzar la protección y gestión sostenible de los recursos hídricos.

El movimiento en defensa de la Directiva Marco del Agua está integrado por organizaciones como Aigua és Vida, Amigas de la Tierra, AEOPAS, ClientEarth, Comisiones Obreras, Ecologistas en Acción, Enginyeria Sense Fronteres, FACUA, Fundación Nueva Cultura del Agua, Fundación Primero de Mayo, Greenpeace, ISTAS, Plataforma en Defensa de l’Ebre, Red Agua Pública, SEO/BirdLife y WWF España, entre otras entidades sociales, ambientales, sindicales y de defensa del territorio.

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