La actualización de la Directiva Marco del Agua: entre el respaldo y las críticas por nuevas exenciones
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Los Estados miembros de la Unión Europea han ratificado el acuerdo para la actualización de la Directiva Marco del Agua y de las normas sobre contaminantes prioritarios, reforzando el marco de vigilancia sobre sustancias químicas en aguas superficiales y subterráneas. La reforma amplía la lista de contaminantes regulados e introduce nuevos mecanismos de monitorización, aunque también ha despertado críticas por las exenciones incorporadas.
Esta revisión normativa incorpora ahora nuevos elementos de debate vinculados a su aplicación práctica y a la protección efectiva de las masas de agua.
Nuevos contaminantes bajo control europeo
Entre las principales novedades figura la inclusión de varios PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), incluidos compuestos altamente persistentes como el TFA, así como la incorporación por primera vez de determinados productos farmacéuticos. Además, el Bisfenol-A pasa a ser considerado sustancia peligrosa prioritaria.
La actualización introduce también la monitorización basada en efectos, un enfoque que permite evaluar el riesgo combinado de mezclas químicas presentes en el agua y no únicamente sustancias individuales.
Este refuerzo responde a la necesidad de mejorar la vigilancia y la prevención frente a contaminantes emergentes que afectan tanto a los ecosistemas acuáticos como a la salud pública.
Preocupación por los plazos y el principio de no deterioro
Sin embargo, diversas organizaciones ambientales han expresado su preocupación por el amplio calendario de aplicación. Los Estados miembros dispondrán hasta 2039 para cumplir con los nuevos estándares -y hasta 2033 en el caso de algunos límites revisados-, un horizonte que algunos consideran excesivo dada la magnitud del problema de contaminación en Europa.
Actualmente, una parte significativa de las aguas europeas no cumple los estándares ambientales vigentes, lo que refuerza la urgencia de aplicar medidas preventivas eficaces.
No obstante, el acuerdo incorpora dos nuevas exenciones al principio de no deterioro de la Directiva Marco del Agua, permitiendo deterioros temporales de masas de agua o el traslado de contaminación entre cuerpos hídricos en determinadas circunstancias.
En paralelo, la Comisión Europea ha anunciado su intención de revisar la Directiva, una decisión que ha generado críticas por parte de organizaciones ambientales. En este sentido, Sergiy Moroz, del European Environmental Bureau (EEB), señala que:
“Es una decisión muy imprudente: abrirá la puerta a una mayor contaminación de nuestras aguas y acelerará la destrucción de nuestros ríos, humedales y vida silvestre. La Directiva Marco del Agua es la primera línea de defensa de Europa para garantizar agua limpia, segura y resiliente. Desmantelar sus salvaguardas vacía esa protección, reduciéndola a un conjunto de promesas vagas y dejando el futuro de nuestras aguas y ecosistemas de humedales a merced de poderosos intereses mineros.”
Un debate abierto sobre el futuro de la política hídrica europea
La Directiva Marco del Agua, considerada durante más de dos décadas uno de los pilares de la política ambiental europea, fue evaluada en 2019 como “apta para su finalidad”. No obstante, la Comisión Europea ha anunciado su intención de estudiar nuevas revisiones, en un contexto de presión por parte de sectores industriales.
El acuerdo todavía deberá recibir el visto bueno final del Parlamento Europeo, mientras el debate sobre cómo equilibrar la competitividad económica con la protección de los recursos hídricos continúa abierto.

