SOGAMA afronta una nueva etapa marcada por la diversificación de actividades, la incorporación de nuevas tecnologías y una visión más amplia de la economía circular. La compañía pública gallega, referente histórico en la gestión de residuos urbanos en Galicia, impulsa ahora proyectos orientados a maximizar el aprovechamiento de materiales y avanzar hacia modelos de valorización más complejos y especializados.
Entre ellos destaca la construcción en Cerceda (A Coruña) de la primera planta pública de clasificación de residuos textiles de España, una instalación estratégica que permitirá dar respuesta a las nuevas obligaciones derivadas de la Ley 7/2022 y preparar el terreno para la futura responsabilidad ampliada del productor (RAP) en el sector textil. El proyecto, respaldado con fondos europeos y dotado de sistemas de inteligencia artificial para la clasificación automática de tejidos, aspira a convertirse en una infraestructura de referencia para el reciclaje textil en el ámbito estatal.
En esta entrevista, Javier Domínguez Lino, presidente de SOGAMA, repasa los principales hitos de transformación de la entidad, los retos regulatorios y tecnológicos asociados al residuo textil y el papel que quiere desempeñar Galicia en el nuevo escenario de la economía circular.
SOGAMA ha evolucionado en los últimos años hacia un modelo más diversificado, incorporando nuevas líneas vinculadas a la valorización de distintas fracciones y a la economía circular. ¿Cuáles diría que han sido los principales hitos de esta transformación?
Esta evolución ha sido posible gracias al esfuerzo de inversión que hemos hecho, cuantificado en más de 118 millones de euros, para poner en marcha nuevas instalaciones, mejorar las actuales e incorporar a nuestros procesos las últimas tecnologías disponibles. Y el germen de la nueva transformación reside en nuestro nuevo Plan Estratégico 2025-2030, que supone un gran paso adelante en el cometido de esta compañía pública, ya que queremos pasar de ser una empresa gestora de residuos a ser una empresa generadora de recursos, conforme a los preceptos de la economía circular.
Esta evolución va en plena consonancia con la nueva visión del residuo, que afortunadamente ha dejado de concebirse como algo inservible a ser visualizado como una oportunidad para el progreso, el crecimiento y el desarrollo. Y Sogama quiere ser una herramienta de utilidad en este camino que hemos emprendido hacia la circularidad y por el que debemos trabajar para asegurar un futuro sostenible.
“La futura regulación textil debe garantizar financiación y un esquema operativo claro”
¿Qué papel quiere desempeñar SOGAMA en el nuevo escenario de la economía circular en España, más allá de la gestión tradicional de residuos urbanos?
Como brazo ejecutor de la política de residuos de la Xunta de Galicia, queremos contribuir a poner en valor los desechos y a cambiar la visión sobre los mismos. De ahí que, más allá de nuestra actividad industrial, que articulamos a través de un complejo medioambiental, 37 plantas de transferencia distribuidas por todo el territorio gallego, 4 plantas de compostaje provinciales y una logística de transporte de residuos liderada por el ferrocarril -un medio menos contaminante y más sostenible-, estemos llevando a cabo una importante labor educativa y formativa, que canalizamos a través de distintos proyectos, programas e iniciativas adaptados a diferentes públicos. Porque todos sumamos y todos tenemos una misión que cumplir.
En este escenario, SOGAMA impulsa la primera planta pública de clasificación de residuos textiles. ¿Qué necesidad estratégica viene a cubrir y por qué ahora?
Esta planta se enmarca en la ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que exige a los ayuntamientos la implantación de la recogida diferenciada del residuo textil a partir del 1 de enero de 2025, y, a los fabricantes, la incorporación de un porcentaje de fibra reciclada a sus productos.
“La mayor parte del textil recuperado acababa enterrado en vertedero, con el consiguiente impacto ambiental”
Por tanto, se hacía necesario impulsar el sector del reciclaje de textil y las empresas de economía social, que están desempeñando una labor ejemplar, necesitan apoyo y refuerzo. Por tanto, el trabajo de Sogama en el tratamiento del residuo textil no suplirá bajo ningún concepto el cometido de ONGs y entidades sociales que vienen operando en este sector, sino que lo complementará.
¿En qué medida este proyecto se adelanta a las exigencias europeas de recogida separada y a la futura responsabilidad ampliada del productor (RAP) textil?
Casi siempre pasa lo mismo, y no solo en el sector de los residuos, y es que la ley va por delante de la activación de los recursos. En estos momentos, permanecemos a la espera de que el Gobierno central apruebe el Real Decreto del Textil, ya que nos encontramos sin regulación, sin soporte jurídico y sin recursos. Cuando así sea, y el SCRAP esté asentado, tendrá que detallarse cómo se estructurará, cómo se canalizará todo el proceso, qué es lo que se financiará y, a partir de ahí, que se ponga en marcha el esquema de funcionamiento a seguir. Porque las cantidades de residuos textiles, fruto de la moda rápida de usar y tirar, son cada vez más elevadas, diría que desorbitadas, y en su mayor parte acaban enterradas en vertedero, con el consiguiente impacto ambiental.
Urge regular todo este entramado para que la mayor parte del textil se recupere, con los consiguientes beneficios ambientales y sociales, al tiempo que se contribuirá al cumplimiento de los exigentes objetivos europeos de reciclaje.
“La planta utilizará inteligencia artificial para identificar composición y color de los tejidos”
¿Cómo se integrará esta planta en el modelo actual de gestión de SOGAMA y en la red de recogida municipal existente?
La recogida es competencia de los propios ayuntamientos y la labor de Sogama, a través de su planta de clasificación, será la de separar los textiles por tipologías y colores, y embalarlos para remitir a los centros recicladores.
Sogama recibirá directamente en su planta, que se está construyendo en el propio Complejo Medioambiental de Cerceda (A Coruña), los residuos textiles entregados por los ayuntamientos y por las empresas de economía social.
Con una inversión de 22,4 millones de euros, ¿cuáles son las claves de viabilidad económica del proyecto y sus principales fuentes de financiación y retorno?
Una parte de la inversión, en torno a 12 millones de euros, está financiada por Fondos europeos, concretamente por Fondos MRR. Y la otra, con fondos propios.
“El nuevo Plan Estratégico 2025-2030 marca un cambio de paradigma para SOGAMA”
La parte de la obra y equipos que recibe financiación europea estará finalizada el próximo 30 de junio, y la restante, en septiembre, con lo cual la instalación podría comenzar a operar en el último trimestre de este año en curso.
Estamos pendientes de la dotación económica que recibiremos del SCRAP, y precisamente nos encontramos en conversaciones con este fin.
¿Qué capacidad de tratamiento tendrá la planta y qué porcentajes estiman destinar a reutilización, reciclaje y otras salidas?
Tendrá una capacidad inicial para 3.000 toneladas/año, ampliable a 24.000. Se separará el textil con posibilidades de ser reutilizado y, por tanto, de darle un segundo uso, aunque la mayor parte se destinará a reciclaje. Aquella fracción que, dadas sus características, no pueda ser reutilizada o reciclada, se valorizará energéticamente en la planta termoeléctrica del propio Complejo, evitando con ello su vertido.
LA PLANTA TEXTIL DE SOGAMA, EN CIFRAS
- 22,4 millones de euros de inversión
- 12 millones financiados con fondos europeos MRR
- 3.000 toneladas/año de capacidad inicial de tratamiento
- Posibilidad de ampliación hasta 24.000 toneladas/año
- Entrada en operación prevista: último trimestre de 2026
- Ubicación: Complejo Medioambiental de Cerceda (A Coruña)
- Primera instalación pública de clasificación textil de España
- Incorporación de sistemas de IA para identificar fibras y colores
La calidad de la clasificación es crítica. ¿Qué tecnologías se emplearán y hasta qué punto permitirán separar por fibras o calidades aptas para reciclaje de alto valor?
La planta dispondrá de un sistema de inteligencia artificial (IA) que tendrá capacidad para distinguir la composición y el color de los tejidos, y los separará en diferentes contenedores mediante chorros de aire.
Los tejidos ya limpios se prensarán y se enviarán en fardos para ser reciclados de forma mecánica o química, dependiendo de si están compuestos de fibras naturales o artificiales.
“Los fabricantes tendrán que incorporar fibra reciclada a sus productos y eso debería generar demanda”
Uno de los retos del textil es el mercado de salida. ¿Existe demanda suficiente para los materiales recuperados y cómo tiene previsto garantizarla?
La ley es clara al respecto. Los fabricantes tienen que incorporar fibra reciclada a sus productos y, por tanto, debería haber demanda. Si no la hay, algo estará fallando. También es cierto que no todos los textiles servirán para la elaboración de nuevo textil, por lo que una parte podrá utilizarse como elementos aislantes.
Desde el punto de vista territorial, ¿qué impacto tendrá la planta en empleo, tejido industrial y atracción de nuevas actividades en Galicia?
En una primera fase, la planta creará del orden de 16-30 empleos, con la particularidad de que tendrán preferencia las personas con discapacidad y/o en riesgo de vulnerabilidad social. Conforme se vaya incrementando el trabajo en la instalación, el número de puestos será mayor. en todo caso, y más allá de su vertiente ambiental, se trata de una iniciativa con una clara dimensión social.
“Más allá de su vertiente ambiental, esta iniciativa tiene una clara dimensión social”
Si el modelo funciona, ¿cree que es replicable en otras comunidades autónomas o incluso a escala estatal? ¿Qué condiciones serían necesarias?
Entiendo que el modelo sería replicable en otras comunidades autónomas, siempre teniendo en cuenta las características y particularidades de cada territorio. La experiencia de Sogama puede ser una excelente vía de aprendizaje. Y no creo que tengan que darse unas condiciones especiales. La principal, sería capacidad de decisión y la firme apuesta por una economía circular que la Xunta de Galicia ya ha hecho.

