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Superar los 1,5 °C parece ya inevitable: el reto será contener y revertir el calentamiento global

El PNUMA plantea una trayectoria de "sobrepasamiento, pico y descenso" basada en fuertes recortes de emisiones, adaptación y eliminación de CO₂ para minimizar los impactos y volver cuanto antes al límite del Acuerdo de París
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03-09-2026

El calentamiento global se encamina a superar temporalmente el umbral de 1,5 °C, probablemente en los próximos años, aunque todavía existe margen para limitar la magnitud y duración de ese sobrepasamiento y reducir posteriormente las temperaturas hasta volver a situarlas por debajo del objetivo establecido en el Acuerdo de París.

Así lo recoge Limiting Overshoot (Limitar el sobrepasamiento), un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que identifica una trayectoria de "sobrepasamiento, pico y descenso" como la mejor opción disponible para reducir los riesgos asociados al calentamiento global.

El escenario más optimista contemplado por el documento sitúa el máximo aumento de la temperatura en 1,8 °C respecto a los niveles preindustriales, mientras que otros escenarios superan los 2 °C. El PNUMA advierte de que, una vez rebasados los 1,5 °C, los impactos climáticos y el riesgo de alcanzar puntos de inflexión aumentarán con cada fracción adicional de grado y con cada año que se permanezca por encima de ese límite.

 

"Debemos conseguir que el sobrepasamiento de los 1,5 grados sea lo más pequeño y breve posible." António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.

 

Guterres advirtió de que el calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones registrados durante el verano anticipan los impactos que puede provocar un mayor calentamiento y reclamó elevar la ambición climática para reducir al máximo el sobrepasamiento.

 

Reducir emisiones, alcanzar el pico y hacer descender la temperatura

La trayectoria planteada por el PNUMA parte de reducciones inmediatas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, incluido el metano, para limitar el máximo de calentamiento mientras se avanza hacia las emisiones netas cero.

Posteriormente sería necesario alcanzar emisiones netas negativas para conseguir que las temperaturas desciendan. En ese proceso, la eliminación de dióxido de carbono (CDR) desempeñaría un papel esencial como complemento de la reducción de emisiones.

La CDR comprende la retirada de carbono de la atmósfera y su almacenamiento mediante técnicas como la forestación u otros mecanismos. El informe subraya, no obstante, que deberá aplicarse bajo una regulación rigurosa y que no puede sustituir a las reducciones sostenidas de gases de efecto invernadero.

El documento señala además que esta estrategia deberá acompañarse de medidas de adaptación destinadas a reducir la vulnerabilidad de las sociedades, comunidades y economías frente a impactos climáticos actuales, previstos e inesperados.

Incluso así, existirán límites a la adaptación e impactos irreversibles, especialmente si no se consigue contener el máximo de temperatura. Minimizar ese pico reduciría los riesgos y los daños, facilitaría y abarataría la adaptación y aumentaría las posibilidades de volver posteriormente a un calentamiento inferior a 1,5 °C.

 

"No hay buenos resultados si permanecemos por encima de 1,5 °C." Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

 

Andersen advirtió de que las olas de calor extremo ya muestran que los impactos climáticos pueden producirse antes, ser más intensos y prolongarse durante más tiempo, con consecuencias sobre las vidas humanas y el funcionamiento de las sociedades. La directora ejecutiva del PNUMA reclamó intensificar simultáneamente la reducción de emisiones, la resiliencia y la adaptación para hacer que el sobrepasamiento sea lo más limitado y breve posible.

 

Los impactos aumentarán con cada fracción de grado

El escenario más favorable analizado por el informe sitúa el pico de calentamiento en 1,8 °C, por encima de los 1,5 °C fijados como objetivo en el Acuerdo de París. La mayoría de las demás trayectorias analizadas prevén máximos superiores.

El PNUMA advierte de que cada fracción adicional de calentamiento aumentará los riesgos y los impactos. Entre las consecuencias previstas se encuentran una mayor intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas y la posible sumersión de pequeños Estados insulares en desarrollo y ciudades costeras situadas a baja altitud.

También se esperan graves efectos sobre la salud humana, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, la naturaleza, las ciudades, las infraestructuras y las economías.

A ello se suma el incremento del riesgo de superar puntos de inflexión irreversibles. El informe menciona, entre otros, la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la selva amazónica y las alteraciones de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, sistema de corrientes que transporta aguas superficiales cálidas hacia el norte y aguas profundas frías hacia el sur y que desempeña un papel fundamental en la regulación del clima.

Algunos de estos impactos podrían producirse de manera abrupta, mientras que otros se acumularían progresivamente.

 

Por encima de 1,5 °C, los riesgos climáticos aumentarán con cada fracción adicional de grado y con cada año que se prolongue el sobrepasamiento.

 

Acelerar la transición desde los combustibles fósiles

Ante la magnitud de los riesgos, el informe reclama acelerar una acción climática colectiva y mundial que permita situar al planeta en una trayectoria de sobrepasamiento, pico y posterior descenso.

El PNUMA destaca también los beneficios adicionales asociados a algunas de estas intervenciones. Una transición rápida desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables podría, además de reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y la salud pública, disminuir los costes energéticos y ampliar el acceso a la electricidad.

La velocidad y la intensidad con las que se adopten estas medidas determinarán tanto la altura del pico de calentamiento como el tiempo que será necesario para comenzar a reducir posteriormente la temperatura.

 

Mitigación y adaptación deberán avanzar conjuntamente

El informe identifica como condiciones necesarias una fuerte voluntad política, multilateralismo, políticas eficaces, gobernanza inclusiva y financiación, con la equidad y la justicia como principios transversales.

Los países con una mayor responsabilidad histórica en el cambio climático deberían avanzar con mayor rapidez y asumir el máximo nivel de ambición.

Mitigación y adaptación deberán desarrollarse conjuntamente, ya que ambas se refuerzan mutuamente. El documento recomienda priorizar soluciones capaces de aportar beneficios simultáneos en los dos ámbitos, como la refrigeración basada en la naturaleza.

Las medidas de adaptación desplegadas actualmente serán la base de los esfuerzos futuros, aunque tendrán que evolucionar para responder a riesgos cambiantes, no lineales y de aparición abrupta, incluidos aquellos que puedan dificultar los propios esfuerzos de mitigación.

 

La eliminación de CO₂, complemento y no sustituto

Alcanzar las emisiones netas cero será, según el informe, un hito intermedio en el camino hacia unas emisiones netas negativas capaces de reducir nuevamente la temperatura global.

La eliminación de dióxido de carbono será necesaria para conseguirlo, pero únicamente como complemento de una reducción profunda y sostenida de las emisiones.

El PNUMA advierte de que la CDR solo podrá contribuir de forma creíble a regresar por debajo de 1,5 °C si el pico de calentamiento se mantiene claramente por debajo de 2 °C y se reducen todas las emisiones residuales.

Su utilización requerirá además marcos sólidos de gobernanza capaces de garantizar un despliegue responsable y gestionar cuestiones relacionadas con la integridad ambiental, la equidad y la escala de estas tecnologías.

 

Un mundo distinto incluso si las temperaturas vuelven a bajar

Los años de inacción acumulados implican que, incluso si se logra volver a situar el calentamiento global por debajo de 1,5 °C, determinadas pérdidas serán irreversibles y algunas condiciones permanecerán alteradas de forma permanente.

El informe plantea que numerosas comunidades podrían verse obligadas a trasladarse o modificar sus medios de vida, mientras que las sociedades tendrán que adaptarse a nuevas condiciones.

Este escenario abrirá cuestiones relacionadas con la justicia, el reparto de poder y la legitimidad política, cuya gestión requerirá nuevos mecanismos de gobernanza inclusiva.

El PNUMA plantea así la trayectoria de sobrepasamiento, pico y descenso como una nueva frontera de la acción climática, pero advierte de que no puede aplazarse su gestión hasta las próximas generaciones. La adopción inmediata de medidas será determinante para mantener abierta la posibilidad de reducir nuevamente las temperaturas.

 

La COP31, ante el reto de convertir la ambición en acción

El ministro australiano de Cambio Climático y Energía y presidente de las negociaciones de la COP31, Chris Bowen, incidió en que cada fracción de grado adicional agravará los impactos y situó a las comunidades del Pacífico entre las más expuestas.

Bowen señaló asimismo que la reciente crisis energética ha vuelto a poner de relieve la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, acelerar el despliegue de energías renovables y fortalecer la cooperación climática, y planteó la COP31 como una oportunidad para trasladar esa ambición a actuaciones concretas con Türkiye, Australia y el Pacífico promoviendo una conferencia orientada a soluciones.

 

"Cada fracción de grado importa, y cada año que pasamos en situación de sobrepasamiento aumenta los riesgos climáticos y la posibilidad de sufrir pérdidas irreversibles." S. E. Murat Kurum, presidente designado de la COP31.

 

Kurum subrayó que superar temporalmente los 1,5 °C no debe asumirse como un nuevo destino climático, sino como una situación cuya magnitud y duración deben minimizarse y revertirse mediante reducciones rápidas y sostenidas de emisiones y una adaptación ambiciosa.

De cara a la COP31, señaló la necesidad de acelerar la electrificación mundial, la reducción de las emisiones de metano procedentes de los residuos, la resiliencia climática de las ciudades y la protección de los ecosistemas marinos y costeros, manteniendo mitigación y adaptación como líneas de acción complementarias.

Las decisiones adoptadas actualmente, concluye el mensaje, determinarán hasta dónde alcance el máximo de calentamiento, cuánto tiempo se mantenga y con qué posibilidades podrá regresar posteriormente a 1,5 °C.

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