El EU ETS abarca actividades industriales y energéticas y se ha extendido a ámbitos como la aviación y el transporte marítimo
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El comercio de derechos de emisión de la Unión Europea abarca diferentes actividades responsables de una parte relevante de las emisiones de gases de efecto invernadero. A través del EU ETS, el sistema establece obligaciones para determinadas instalaciones industriales, productores de energía y operadores de transporte incluidos dentro de su ámbito de aplicación.
Desde su puesta en marcha, el alcance del régimen ha evolucionado y se ha extendido a nuevas actividades. Actualmente comprende desde la generación de electricidad y determinadas industrias intensivas en energía hasta la aviación y el transporte marítimo, aunque las condiciones y obligaciones varían según cada sector.
Energía e industrias intensivas en emisiones
La generación de electricidad y calor constituye uno de los principales ámbitos cubiertos por el EU ETS. Las instalaciones incluidas deben contabilizar sus emisiones y disponer de los derechos necesarios para cubrirlas de acuerdo con las reglas del sistema.
En el ámbito industrial, el régimen afecta a numerosas actividades intensivas en energía y carbono. Entre ellas se encuentran la producción de hierro y acero, cemento, refino de petróleo, productos químicos, vidrio, cerámica, pasta de papel y papel, además de otras actividades contempladas por la normativa cuando superan los umbrales correspondientes.
Para estas industrias, el precio del carbono se convierte en un elemento que puede influir en los costes de producción y en las decisiones relacionadas con eficiencia energética, electrificación y reducción de emisiones.
La aviación dentro del EU ETS
La aviación también forma parte del régimen europeo de comercio de derechos de emisión. Su incorporación ha supuesto introducir el coste asociado a las emisiones de carbono en una actividad especialmente compleja de descarbonizar.
La cobertura concreta del sistema depende del tipo y origen o destino de los vuelos, por lo que no toda la aviación vinculada con Europa está sometida exactamente a las mismas obligaciones.
Además, el marco europeo para reducir las emisiones de la aviación se complementa con otros instrumentos internacionales y comunitarios.
El transporte marítimo amplía el alcance del mercado de carbono
El transporte marítimo se ha incorporado progresivamente al EU ETS, ampliando el mercado europeo de carbono a las emisiones generadas por los grandes buques que operan en las rutas cubiertas por el sistema.
Esta incorporación supone que las compañías navieras afectadas deben asumir progresivamente obligaciones relacionadas con las emisiones generadas por sus buques.
La entrada del transporte marítimo refleja la ampliación del mercado europeo de carbono hacia actividades que históricamente habían quedado fuera de su alcance.
Qué supone para una empresa estar incluida en el EU ETS
Formar parte del sistema implica monitorizar y notificar las emisiones, someterlas a los procedimientos de verificación correspondientes y entregar los derechos exigidos para cubrirlas.
La exposición al precio del carbono también introduce una variable adicional en las decisiones empresariales. Reducir el consumo energético, electrificar determinados procesos, utilizar tecnologías con menores emisiones o modificar las fuentes de energía puede reducir la necesidad de adquirir derechos.
El impacto no es idéntico en todas las actividades. Factores como la intensidad de carbono, el consumo energético, la tecnología utilizada o la exposición a la competencia internacional condicionan la incidencia del EU ETS sobre cada sector.
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Los GEI (Gases de Efecto Invernadero) son compuestos presentes en la atmósfera que atrapan el calor irradiado por la Tierra, contribuyendo al calentamiento global y al cambio climático. Los más relevantes son el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y los gases fluorados. La actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles, la agricultura y la industria, ha incrementado notablemente sus concentraciones en el último siglo. Reducir las emisiones de GEI es clave para limitar el aumento de la temperatura global y cumplir con los compromisos internacionales en materia climática.