La revisión europea de 2025 establece objetivos obligatorios para reducir los residuos alimentarios y nuevas responsabilidades para los productores textiles
- 84 lecturas
La Directiva Marco de Residuos ha incorporado nuevas obligaciones para dos flujos especialmente relevantes en Europa: los residuos textiles y el desperdicio alimentario. La modificación, aprobada mediante la Directiva (UE) 2025/1892, entró en vigor el 16 de octubre de 2025 y refuerza las medidas de prevención y gestión previstas en la normativa europea.
La revisión introduce objetivos vinculantes para reducir los residuos alimentarios antes de 2030 y establece un marco común de responsabilidad ampliada del productor para textiles y calzado, con el propósito de financiar su recogida y tratamiento.
Nuevos objetivos para reducir el desperdicio alimentario
La normativa fija dos metas que los Estados miembros deberán alcanzar antes de finalizar 2030, tomando como referencia, con carácter general, el promedio anual de residuos alimentarios generados entre 2021 y 2023:
- Reducción del 10 % en las actividades de transformación y fabricación de alimentos.
- Reducción del 30 % por habitante en el conjunto del comercio minorista, la restauración, los servicios alimentarios y los hogares.
Estos objetivos obligarán a desarrollar medidas de prevención a lo largo de la cadena alimentaria. La directiva también refuerza las actuaciones para facilitar la donación de alimentos aptos para el consumo, evitando que productos que todavía pueden aprovecharse terminen convertidos en residuos.
Los fabricantes textiles financiarán la gestión de sus residuos
La otra gran novedad afecta a la industria textil. Los Estados miembros deberán establecer sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP) mediante los cuales los fabricantes y otros productores sujetos a la normativa contribuyan económicamente a la recogida, clasificación, reutilización y reciclaje de los productos textiles y de calzado incluidos en su ámbito de aplicación.
Las contribuciones deberán tener en cuenta criterios relacionados con las características ambientales de los productos, buscando favorecer diseños más duraderos y circulares. El sistema también reconoce el papel de las entidades de economía social que participan en la recogida y reutilización de ropa usada.
Un nuevo marco para la gestión de residuos en Europa
Los Estados miembros disponen, con carácter general, de 20 meses desde la entrada en vigor para transponer la revisión a sus legislaciones nacionales y de 30 meses para establecer los sistemas de responsabilidad ampliada del productor textil.
Con estas medidas, la Directiva Marco de Residuos amplía su atención sobre la prevención y la responsabilidad de quienes comercializan productos. Reducir la generación de residuos y financiar adecuadamente su gestión se convierten en dos elementos centrales de las nuevas obligaciones europeas.
Términos relacionados
La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) es un principio ambiental por el que los fabricantes e importadores asumen la responsabilidad financiera y, en determinados casos, organizativa de la gestión de los residuos generados por los productos que ponen en el mercado. Este modelo impulsa la prevención, la recogida selectiva, el reciclaje y el ecodiseño, trasladando parte de los costes de gestión desde las administraciones públicas hacia los productores.
La economía circular es un modelo de producción y consumo que busca reducir al máximo el desperdicio de recursos, manteniendo materiales y productos en uso durante el mayor tiempo posible. Frente al sistema tradicional de “usar y tirar”, la economía circular promueve la reutilización, el reciclaje, la reparación y el ecodiseño para disminuir la generación de residuos y el impacto ambiental. Es una estrategia clave para avanzar hacia un desarrollo más sostenible y eficiente.
El reciclaje mecánico es un proceso de valorización que transforma residuos, especialmente plásticos, mediante operaciones físicas como trituración, lavado, separación y extrusión, sin modificar su estructura química. El material reciclado puede utilizarse como materia prima para fabricar nuevos productos, reduciendo el consumo de recursos vírgenes y la generación de residuos. Es actualmente la tecnología de reciclaje más extendida para numerosos materiales.