Los lixiviados son líquidos que se generan cuando el agua atraviesa residuos sólidos y arrastra sustancias disueltas o en suspensión. Se producen principalmente en vertederos, aunque también pueden originarse en instalaciones de compostaje, plantas de tratamiento de residuos o acopios de materiales. Su composición varía según el tipo de residuo y el grado de descomposición, pudiendo contener materia orgánica, metales pesados, nutrientes, microorganismos y otros contaminantes. Por ello, los lixiviados deben recogerse y tratarse antes de su vertido para evitar la contaminación de suelos, acuíferos y masas de agua.