El sector del agua apuesta por la tecnificación como pilar de formación y garantía de la excelencia de su servicio

Por Laura Gabín Martínez, Responsable de Formación y Desarrollo en FACSA y Vocal de la comisión de Formación de AGA


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La evolución tecnológica en el sector del agua en los últimos años ha puesto a prueba la capacidad de adaptación de las empresas y, en última instancia, la de los profesionales que se encuentran en primera línea.

Los cambios legislativos, las nuevas tecnologías y la digitalización, entre otros, contrastan con la tradición del oficio.

Los cambios legislativos, las nuevas tecnologías y la digitalización, entre otros, contrastan con la tradición del oficio del alguacil o del fontanero que, prácticamente, basaban su formación en el modelo de maestro y aprendiz. Alinear la formación de la plantilla y la reciente complejidad de nuestro sector es una necesidad real que, por tanto, debemos tener muy presente a la hora de establecer oportunidades laborales actuales y futuras.

Si miramos en nuestras plantillas, probablemente encontremos trabajadores y trabajadoras de todas las edades con una formación académica muy variopinta, pero que, a su vez, son grandes profesionales especialistas en el puesto que ocupan. Por eso, es muy importante poner en valor nuestro propio conocimiento, nuestro saber hacer. Conocer todos los procedimientos de trabajo, identificar los procesos críticos y definir los puestos clave es el punto de partida para establecer los desarrollos formativos más adecuados en cada caso.

Nuestra metodología de trabajo ha evolucionado exponencialmente y en la misma línea hemos ido adaptando nuestros procesos de formación.

Hay que tener en cuenta que, en muy pocos años, hemos pasado del pico de loro a la Tablet. Nuestra metodología de trabajo ha evolucionado exponencialmente y en la misma línea hemos ido adaptando nuestros procesos de formación, desde el modelo de maestro aprendiz a la formación en aula y más recientemente a la formación virtual y online.

El camino es ahora la digitalización de la formación. Tenemos que ser capaces de consumir formación justo en el momento y en el lugar en el que surge la necesidad, y por tanto deberemos crear los contenidos y los formatos adecuados y accesibles en cada caso.

Sin embargo, no podemos olvidar nuestro entorno educacional. Aunque la formación interna es el motor del cambio, es importantísimo que la oferta educativa también pueda nutrir a nuestro sector de las necesidades profesionales en todos los niveles. Hay una amplia oferta de titulaciones universitarias que nos permiten seleccionar a las candidaturas más adecuadas en función de las necesidades y las características de los diferentes puestos de trabajo. Asimismo, la capacidad de desarrollo de los egresados es, en la mayoría de los casos, incuestionable y muy beneficiosa para las empresas, pero cuando tratamos de encontrar profesionales bien preparados para ocupar los puestos ligados a producción, nos resulta altamente complicado.

Nos encontramos inmersos en un proceso de cambio generacional.

Debido precisamente a lo tradicional de este sector, nos encontramos inmersos en un proceso de cambio generacional para estos puestos, los cuales, aunque no precisen de una formación universitaria, sí que requieren de una formación específica y altamente ligada a la evolución tecnológica. Ser capaces de instalar, mantener y operar todo tipo de instalaciones de abastecimiento y saneamiento y, al mismo tiempo, interpretar los sistemas automáticos de operación, conocer las diferentes tecnologías de medición y control, los sistemas de telelectura, procesos químicos de tratamiento o los innovadores sistemas de recuperación de energía.

Por este motivo, la colaboración entre las empresas del agua y las diferentes administraciones que gestionan la educación y la formación profesional es fundamental. Hemos de alinear la oferta educativa y la de empleo. Desde FACSA hemos promovido la puesta en marcha de un grado de formación profesional que permite instruir a nuestros futuros especialistas. De ahí la creación de nuestra Escuela Taller, en la que a partir de clases prácticas tratamos de enseñar a los alumnos y alumnas del grado las diferentes metodologías que se emplean en cada una de las etapas del ciclo del agua.

La ventaja de esta estrecha colaboración radica, fundamentalmente, en los métodos de aprendizaje. El alumnado tiene la oportunidad de trabajar con los equipos y tecnologías más vanguardistas del mercado, asesorados por los y las mejores profesionales, con dinámicas de trabajo que favorecen la formación en competencias y habilidades personales, y todo ello enmarcado en un espacio dotado de todos los medios que permite -al alumnado- practicar y entender fácilmente el funcionamiento de los diferentes sistemas.

Prueba de ello es la última actividad desarrollada en la Escuela Taller, donde han reproducido un circuito de depósitos y tuberías transparentes, en el que han instalado diferentes equipamientos como grupos de presión, bombas sumergidas, válvulas, sistemas de regulación y control, sistemas de telelectura, entre otros, lo que ha propiciado la asimilación de conceptos que difícilmente se pueden explicar a través de la pizarra o el proyector.


Artículo publicado en el número 228 Enero/Febrero 2021 de RETEMA, dentro del Especial "El día a día del agua urbana: mucho más allá del grifo".

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Agua, Opinión, España
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