Gases renovables para una descarbonización sostenible, competitiva y justa

Por Jesús Gil, Director de Innovación y Gases Renovables de Enagás


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La transición hacia la neutralidad en carbono es un proceso sin precedentes, global y que involucra a todos los ámbitos de la economía. La colaboración público-privada y la coordinación será, por tanto, clave para combatir la emergencia climática y avanzar en el proceso de descarbonización.

Enagás se ha comprometido a ser neutra en carbono en el año 2040 y trabaja en la descarbonización desde una doble perspectiva, interna y externa. Internamente cuenta con más de 50 proyectos de mejora de su eficiencia energética. La compañía ha reducido entre 2014 y 2020 un 63,2% sus emisiones gracias a la aplicación de un plan técnico, con objetivos definidos y procesos de medición rigurosos. Externamente, está impulsando proyectos de gases renovables en España que cumplan con los siguientes criterios: contribuyan a la descarbonización y a una transición justa e inclusiva, sean tractores en toda su cadena de valor, contribuyan al desarrollo de la industria española y generen empleo sostenible. En total, estamos impulsando 55 proyectos concretos de gases renovables –34 de hidrógeno verde y 21 de biogás/biometano- por toda España junto a más de 60 socios. En paralelo, también promovemos el uso del GNL como alternativa más sostenible para la descarbonización del transporte, especialmente marítimo, a través de proyectos específicos y la coordinación de las iniciativas público-privadas ‘LNGas Hive’ y ‘LNGhive 2’.

Como ejemplos concretos, estamos impulsando varios de los llamados valles o hubs del hidrógeno. Son iniciativas de gran envergadura que aglutinan diversos proyectos de hidrógeno verde e implican a un gran número de actores: administraciones, empresas grandes y pequeñas, productoras y consumidoras, etc. Es el caso del Valle del Hidrógeno de Cataluña con la Universidad Rovira i Virgili y Repsol, o el Valle del Hidrógeno en la Comunidad de Madrid, con EDF, Madrileña Red de Gas y Q-Energy. Entre otros, y siempre junto a socios, estamos promoviendo Power to Green Hydrogen Mallorca, la primera planta de hidrógeno verde de España, que recientemente ha iniciado en Lloseta la construcción de la primera de sus dos plantas fotovoltaicas.

El biometano posee un enorme potencial para la descarbonización y para el desarrollo de la economía circular, especialmente en las zonas más despobladas.

Respecto al biometano, un recurso energético menos conocido e infrautilizado en España, posee un enorme potencial para la descarbonización y para el desarrollo de la economía circular, especialmente en las zonas más despobladas.

Uno de los factores que puede ayudarnos a abordar con éxito el reto de la descarbonización y el desarrollo de los gases renovables de forma ágil y eficiente, es utilizar todos los recursos que ya están disponibles. Por ejemplo, aprovechar las infraestructuras gasistas existentes. La iniciativa European Hydrogen Backbone (EHB), respaldada por 12 TSO (Transmission System Operators) europeos, ha publicado diversos informes en los que indica que la futura red de hidrógeno aprovechará en torno a un 70%, las infraestructuras de transporte existentes, y solo requerirá un 30% de nuevos tramos de gasoducto y almacenamientos. Aquí los operadores de redes como Enagás podemos contribuir de manera relevante, acercando la oferta y la demanda de forma competitiva.

El sector privado, y en concreto las compañías energéticas, tiene mucho que aportar y puede contribuir de manera decisiva a avanzar en el proceso de descarbonización. Las distintas iniciativas a nivel nacional que se han presentado a las diferentes manifestaciones de interés abiertas por el Gobierno de España y a los fondos europeos para la recuperación Next Generation, tienen un objetivo común: empezar a trabajar desde hoy en proyectos concretos de impulso de los gases renovables, como el hidrógeno verde o el biometano. Estas son tecnologías imprescindibles para complementar la electrificación y conseguir alcanzar los objetivos de descarbonización. Porque son energías 100% limpias y tienen aplicaciones en todos los sectores, incluso en aquellos que no pueden ser electrificables porque requieren de un alto poder calorífico.

El sector privado tiene mucho que aportar y puede contribuir de manera decisiva a avanzar en el proceso de descarbonización.

A día de hoy aquí juega un papel fundamental el gas natural, que actualmente es insustituible en sectores como la industria intensiva o como solución sostenible en el transporte pesado.

Por ejemplo, en el caso del transporte marítimo, el GNL es la única alternativa real para avanzar hacia la descarbonización. Respecto a los combustibles tradicionales, reduce al mínimo las emisiones contaminantes, elimina el 100% de las emisiones de óxidos de azufre (SOX), reduce un 80-90% las de óxidos de nitrógeno (NOX) y un 20-30% las de CO2. Además, con la utilización del GNL como combustible marítimo en España se evitará la emisión de entre dos y cuatro millones de toneladas de CO2 hasta 2030.

 

Un objetivo común

Es vital abordar la descarbonización también desde un ángulo social. Además de su carácter sostenible, nos debe preocupar también el carácter social de la transición energética, que sea justa e inclusiva, asegurarnos de que llegue e involucre a todas las regiones, que sea accesible y permita un desarrollo económico y social igualitario, sin perder competitividad y generando puestos de trabajo.

La descarbonización es un desafío global, urgente e inaplazable, un reto mayúsculo que solo podremos alcanzar con colaboración y con la transición energética como objetivo común.

Se deben promover proyectos que tengan en cuenta el factor social de la transición energética, que sean tractores en toda su cadena de valor, fomenten el desarrollo de la industria española, generen empleo sostenible y se realicen de forma conjunta con otros socios. Precisamente estos son los criterios por los que nos guiamos en Enagás.

La descarbonización es un desafío global, urgente e inaplazable, un reto en mayúsculas que solo podremos alcanzar con unión, colaboración y teniendo la transición energética como objetivo común.


Artículo publicado en el número 233 de RETEMA.

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