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"La industria ha entendido que la circularidad es un elemento estructural para ganar competitividad"

Entrevista a José Luis Elejalde, director de Transición Energética, Climática y Urbana de TECNALIA
Autor/es
Nuria Suárez
Entidad
11-02-2026
Publicado en

Avanzar hacia un modelo industrial más sostenible y competitivo en España es hoy una prioridad, y la tecnología y la innovación se consolidan como sus principales palancas. En esta entrevista con José Luis Elejalde, Director de Transición Energética, Climática y Urbana de TECNALIA, abordamos cómo acelerar la gestión circular de los residuos mediante el desarrollo de soluciones que integran tecnologías disruptivas como la IA, el big data o los gemelos digitales. Asimismo, analizamos su potencial para mejorar la eficiencia operativa de las plantas de tratamiento, reforzar la transparencia de los procesos e incrementar la competitividad de la industria.

 

Para comenzar, ¿podría ofrecer una valoración sobre el estado actual de la innovación en tecnologías disruptivas orientadas al impulso de la economía circular y, en particular, al tratamiento de residuos?

Estamos en un momento de especial relevancia, la innovación aplicada a la economía circular ha alcanzado un grado de madurez que permite dar pasos firmes hacia un modelo industrial más eficiente y sostenible. Durante años hablamos de pilotos y demostradores, pero hoy empezamos a ver soluciones que funcionan en planta, con resultados claros. Tecnologías como la clasificación avanzada con inteligencia artificial, la automatización cognitiva, la trazabilidad digital o las nuevas rutas de valorización química y biológica ya no pertenecen al futuro, sino a la realidad operativa de muchas instalaciones.

Lo importante es que el enfoque ha cambiado, ya no se trata únicamente de gestionar residuos, sino de conservar el valor de los materiales el máximo tiempo posible. Esto implica abordar el ecodiseño, la simbiosis industrial y la toma de decisiones basada en datos a lo largo de toda la cadena de valor. Si queremos que nuestra industria sea más resiliente y competitiva, estas tecnologías son imprescindibles. No son accesorios, son palancas para reforzar nuestra autonomía estratégica y avanzar hacia un modelo más sostenible.

 

"En un contexto regulatorio cada vez más exigente, disponer de datos fiables y de sistemas capaces de generar evidencias de circularidad es un factor clave para competir"

 

Desde su posición al frente a la Unidad de Transición Energética, Climática y Urbana, ¿cómo valora el impacto que están teniendo las tecnologías disruptivas, como las relacionadas con la inteligencia artificial o el big data, en los procesos de tratamiento de residuos?

La inteligencia artificial y el análisis avanzado de datos están permitiendo que las plantas de tratamiento den un salto en eficiencia, calidad y capacidad de control que hace apenas unos años era impensable. Hoy es posible reconocer materiales con gran precisión, anticipar variaciones del proceso y ajustar parámetros operativos en tiempo real. Esto incrementa la pureza de las fracciones, reduce pérdidas y estabiliza la operación, algo fundamental en entornos donde la heterogeneidad del residuo siempre ha sido un reto.

Además, estas tecnologías aportan algo que empieza a ser determinante: trazabilidad y capacidad de demostrar cumplimiento. En un contexto regulatorio cada vez más exigente, disponer de datos fiables y de sistemas capaces de generar evidencias de circularidad es un factor clave para competir. La IA y el big data no solo mejoran la eficiencia de la planta, sino que ayudan a construir cadenas de valor más transparentes y alineadas con criterios ambientales y de mercado. Asimismo, para incrementar la precisión en cuanto a características físico-químicas y morfológicas de los recursos materiales a circular en las diferentes cadenas de valor, la hibridación de tecnologías de computer vision y sensores cuánticos se erige como una oportunidad para crear nuevos servicios e impactar en la fiabilidad de aquellas cadenas de mayor valor y criticidad.

Estamos ante tecnologías que no sustituyen a las personas, sino que elevan la calidad de su trabajo y permiten operar con mayor rigor, seguridad y visión de largo plazo. Y eso, para un sector estratégico como es el de los residuos o recursos críticos, supone una auténtica transformación.

 

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Relativo al día a día en las instalaciones, ¿cómo estima que cambia la operativa de una planta cuando se integran tecnologías enfocadas a la automatización de los procesos?

La automatización cambia la planta en profundidad, no solo en la forma de operar, sino en la manera de entender el proceso productivo. Cuando una instalación incorpora tecnologías de este tipo, pasa de tomar decisiones reactivas a trabajar en un entorno más estable, preciso, predecible y seguro. Buena parte de las tareas repetitivas se reducen, y las personas pueden centrarse en funciones de supervisión, calibración, toma de decisiones y mantenimiento de mayor valor añadido.

En materia de seguridad operativa, se disminuye la exposición a riesgos y permite que muchos controles se realicen de forma sistemática y apoyados en datos. Esto, aporta una consistencia en la calidad de la operación que es difícil conseguir solo con procedimientos manuales.

Pero puede que el cambio más acusado tenga que ver con el talento, las plantas automatizadas van a exigir perfiles híbridos, con capacidad de interpretar información, resolver incidencias complejas y trabajar en coordinación con sistemas digitales. Se trata de un paso natural en la evolución de la industria y un elemento clave para reforzar la competitividad.

 

El cambio de paradigma en la gestión de los residuos está mayormente sustentado en la innovación tecnológica. Actualmente, ¿qué soluciones se revelan más prometedoras para transformar el sector y avanzar hacia un modelo circular?

Estamos viendo un conjunto de tecnologías que pueden transformar de manera real la gestión de materiales y acelerar la transición hacia un modelo circular.

Entre ellas, la clasificación cognitiva es especialmente relevante, la combinación de visión avanzada e inteligencia artificial está permitiendo identificar materiales complejos, compuestos multicapas, productos complejos, con una precisión que mejora notablemente la calidad de la valorización de los residuos y subproductos asociados. Este es un paso adelante muy importante para generar fracciones que realmente puedan volver a la industria como recursos de valor.

También están avanzando con fuerza las rutas de valorización química y biológica que permiten recuperar monómeros u otros compuestos de interés a partir de residuos que, hasta ahora, tenían pocas opciones de aprovechamiento. Son tecnologías que, bien desarrolladas, pueden abrir nuevas cadenas de valor y reducir nuestra dependencia de materias primas externas.

Otro ámbito, que va a dar soporte a toda la cadena de valor de todos los sectores es la trazabilidad digital. Los pasaportes de producto ciberseguros ofrecen la posibilidad de conectar información desde el diseño hasta el fin de vida, facilitando tanto la gestión de la propia vida del producto, para alargar su vida, la gestión del fin de vida y el reciclaje de calidad o la verificación de criterios ambientales. Esta transparencia es fundamental para construir mercados secundarios sólidos, ciberseguros y confiables.

Por último, los gemelos digitales están empezando a desempeñar un papel importante, ya que permiten optimizar procesos, simular escenarios y tomar decisiones con menor incertidumbre, algo muy valioso en un entorno tan variable como el de los residuos.

 

Si nos centramos en la realidad nacional, ¿Qué grado de madurez tecnológica observa en el sector español y qué tecnologías disruptivas destacaría como las más implantadas entre las instalaciones del país?

España ha avanzado de forma notable en los últimos años, aunque nos queda mucho camino por recorrer. Hoy contamos con un ecosistema industrial que ha incorporado de manera generalizada tecnologías de automatización mecánica, tecnologías básicas de visión artificial y sistemas de monitorización avanzada. Son soluciones que ya forman parte del día a día de muchas plantas y que han contribuido a mejorar la eficiencia y la seguridad operativa.

En paralelo, vemos un crecimiento claro en la analítica de datos aplicada a la trazabilidad y al cumplimiento ambiental. Estas tecnologías se están implantando con rapidez porque ayudan a las plantas a responder a requisitos de calidad y transparencia cada vez más exigentes. En TECNALIA, de hecho, estamos creciendo en la comercialización de soluciones en torno a una propuesta de valor que, bajo la marca TRAZIA, está ya sentando las bases de implantación en sectores como la ecoindustria, la gestión de suelos contaminados y los fabricantes de materiales de construcción. Otras implantaciones basadas en “computer vision”, las estamos aplicando en el sector siderúrgico para clasificar chatarras o escorias.

Existen, sin embargo, otras soluciones que se encuentran en fases más tempranas. La IA para la identificación fina y la gestión avanzada, los gemelos digitales completos o los pasaportes digitales de producto están avanzando a buen ritmo, pero todavía requieren madurez y estandarización para escalar de forma masiva. Lo positivo es que ya vemos pilotos muy sólidos en sectores regulados como envase, electrónica o baterías, lo que indica que la adopción se acelerará en los próximos años.

En conjunto, el nivel de madurez es bueno, pero sobre todo es prometedor. El tejido industrial español ha entendido que la digitalización y la circularidad no son tendencias, sino elementos estructurales para ganar autonomía estratégica, competitividad y sostenibilidad. Y eso es lo que realmente marca la diferencia.

 

"Para que una innovación llegue realmente a la industria, necesitamos tres elementos: la colaboración, una financiación adecuada y una visión compartida del riesgo y del impacto"

 

También la colaboración entre agentes es clave para acelerar la innovación. En este sentido, ¿qué aspectos considera de mayor relevancia para el escalado de nuevos desarrollos tecnológicos?

El escalado tecnológico no depende únicamente de la calidad de la solución, sino de la capacidad del ecosistema para movilizarse alrededor de ella. Para que una innovación llegue realmente a la industria, necesitamos tres elementos como la colaboración, una financiación adecuada y una visión compartida del riesgo y del impacto.

Partimos de la base de que ningún actor puede abordar en solitario los retos de la transición circular. Las empresas, los centros tecnológicos, las administraciones y los agentes financieros deben trabajar desde una lógica de proyecto país, alineando esfuerzos y compartiendo conocimiento.

El desarrollo de tecnologías avanzadas requiere de inversiones y mecanismos que permitan asumir riesgos de manera equilibrada. Si queremos transformar sectores estratégicos, necesitamos instrumentos financieros que acompañen la innovación desde fases tempranas hasta su despliegue industrial.

También es fundamental incorporar el prisma de la sostenibilidad, buscamos el desarrollo de tecnologías con un triple impacto ambiental, económico y social. Si una innovación ayuda a reducir emisiones, mejora la competitividad de las empresas y genera empleo cualificado, su adopción se vuelve mucho más sólida y duradera.

 

"Si una innovación ayuda a reducir emisiones, mejora la competitividad de las empresas y genera empleo cualificado, su adopción se vuelve mucho más sólida y duradera"

 

En su experiencia, ¿cuáles son las principales barreras que encuentran las empresas a la hora de incorporar soluciones avanzadas de circularidad y digitalización en sus plantas de tratamiento de residuos?

Las barreras existen, y no son únicamente tecnológicas, en muchos casos tienen que ver con la capacidad del sistema para asumir riesgo, movilizar inversión y adaptar su cultura organizativa a un nuevo modo de trabajar. Incorporar tecnologías avanzadas implica cambiar procesos, asumir inversiones relevantes y confiar en modelos operativos que todavía están evolucionando. Para muchas empresas, especialmente pymes, esto supone un reto ya que necesitan de cierta certeza de que la inversión tendrá un retorno claro. En materia de talento, tenemos que contar con que no siempre disponemos de los perfiles requeridos en la cantidad necesaria, y eso requiere de formación y puede ralentizar el proceso. También existe un factor cultural, cambiar una forma de operar que ha funcionado durante décadas exige cierta capacidad de anticipación y de ver la ventaja competitiva.

En TECNALIA desde nuestra posición de centro tecnológico, trabajamos mucho precisamente esto con las empresas. Les ofrecemos un servicio de acompañamiento para reducir el riesgo, generar confianza y demostrar el impacto real en la cuenta de resultados de las innovaciones que les presentamos.

 

Al mismo tiempo, el marco regulatorio condiciona la demanda de nuevos desarrollos tecnológicos. ¿De qué manera el incremento de las exigencias legislativas está propiciando la mejor acogida de las innovaciones que desarrollan?

La regulación está desempeñando un papel decisivo en esta transición, cuando las normas establecen objetivos claros y medibles en materia de reciclado, contenido reciclado o trazabilidad, las empresas encuentran un marco estable que les permite justificar inversiones y adoptar tecnologías que, de otro modo, podrían percibirse como opcionales.

Lo que estamos viendo es que la regulación actúa como un acelerador porque obliga a elevar la calidad de los procesos, a operar con mayor transparencia y a demostrar, con datos, el impacto ambiental de cada decisión. Y en ese contexto, tecnologías como la clasificación avanzada, los sistemas de trazabilidad o la analítica ambiental automatizada se convierten en herramientas imprescindibles.

Pero más allá del cumplimiento, la regulación está ayudando a construir un mercado en el que los materiales reciclados tienen que cumplir estándares de calidad elevados, en el que la trazabilidad es un valor añadido y en el que la circularidad empieza a ser un factor de competitividad. Cuando la regulación orienta la demanda, la innovación encuentra espacio para crecer y consolidarse.

En definitiva, la legislación no solo impulsa el uso de nuevas tecnologías; contribuye a configurar un modelo industrial más sólido, más transparente y más alineado con los compromisos que asumimos como sociedad.

 

"La legislación no solo impulsa el uso de nuevas tecnologías; contribuye a configurar un modelo industrial más sólido, más transparente y más alineado con los compromisos que asumimos como sociedad"

 

Con la mirada puesta en los próximos años, ¿en qué líneas de investigación y desarrollo está focalizando Tecnalia sus esfuerzos para impulsar que el sector de los residuos avance hacia un modelo plenamente circular?

En TECNALIA estamos orientando nuestra investigación a aquellas tecnologías que pueden transformar sectores completos y generar un impacto real en la competitividad y la sostenibilidad del país. Nuestro enfoque se centra en cuatro grandes líneas.

La inteligencia aplicada a materiales complejos: seguimos desarrollando capacidades avanzadas de visión e inteligencia artificial que permitan identificar, separar y valorizar fracciones que hoy todavía suponen un reto. Mejorar la calidad del reciclado es fundamental para construir cadenas de valor más sólidas. La digitalización profunda del proceso: estamos invirtiendo en gemelos digitales, sistemas interoperables de trazabilidad, ciberseguridad aplicada a lo anterior y arquitecturas de datos que permitan tomar decisiones con menos incertidumbre y demostrar, con evidencias, el valor ambiental y económico de cada operación. Asimismo, en TRLs más bajos, estamos avanzando en sensores cuánticos para determinar características de minerales, madera y otros materiales de forma más precisa. La circularidad necesita transparencia, y la transparencia requiere datos fiables. La valorización avanzada: impulsamos rutas químicas y biológicas para aquellos materiales que no encuentran soluciones en la gestión convencional, así como en la utilización de sustancias más ecosostenibles en los procesos de reciclado químico y la reutilización de reactivos que mejoren la circularidad del proceso, Esto abre nuevas oportunidades industriales y reduce nuestra dependencia de materias primas externas. Y la captación de CO2 y su control inteligente mediante mineralización de corrientes residuales alcalinas.

A estas cuatro áreas se suman el ecodiseño, la simbiosis industrial y los demostradores modulares que permiten llevar la tecnología al entorno real de planta. Nuestro objetivo no es solo investigar, sino acompañar al sector en su transformación. Porque avanzar hacia un modelo plenamente circular no es una opción, es una necesidad estratégica para el país.

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